Málaga para la Gente rechaza la idea de ampliar la sacristía de la Catedral

Eduardo Zorrilla pide al alcalde que no facilite los planes del Obispado para construir esta parte del templo según los planos del siglo XVIII

JESÚS HINOJOSA* JHINOJOSA@DIARIOSUR.ES MÁLAGA.

Entre las medidas contempladas por el Obispado y el Cabildo de la Catedral de Málaga en el plan director que han elaborado para el templo, y que se encuentra en fase de análisis por parte de la Consejería de Cultura, se encuentra la ampliación de la actual sacristía siguiendo la traza de unos planos del siglo XVIII. En este documento se señala que la actual sacristía es en realidad la antesala de una dependencia mayor que no llegó a construirse, como demuestran los bloques de piedra que sobresalen del muro que da a los jardines situados junto al patio de los Naranjos o de las cadenas. El plan diocesano para el monumento llega a definir esta carencia como «el peor perjuicio causado a la Catedral al no completarse las obras», ya que argumenta que el espacio que sirve como sacristía no es suficiente para acoger a los celebrantes de las grandes ceremonias que tienen lugar con cierta frecuencia en el templo. Además, estima el coste de la culminación de esta parte de la obra de la basílica en unos dos millones de euros.

El portavoz del grupo municipal de Málaga para la Gente, Eduardo Zorrilla, compareció ayer ante los medios de comunicación en los jardines de la Catedral para denunciar que, de llevarse a cabo la ampliación de la sacristía siguiendo la huella de los planos del siglo XVIII, se perdería «una de las perspectivas más hermosas de la Catedral» y se restaría espacio a unos jardines de uso público.

En informes de la Gerencia de Urbanismo recabados por este grupo político, se refleja el acuerdo entre la Iglesia y el Ayuntamiento a la hora de repartirse los terrenos de estos jardines situados junto a la calle Císter. Así, en 2012, el Obispado aceptó mantener como propia una superficie de 415 metros cuadrados en la franja de espacio más próxima al templo, de manera que el resto queda en manos en la ciudad. Por ello, en el caso de que se llegara a construir la ampliación de la sacristía tal y como quedó dimensionada en el siglo XVIII, se tendrían que ocupar terrenos municipales actualmente usados como zona verde.

Eduardo Zorrilla señaló que, de las actas municipales utilizadas por el Consistorio para otorgar a la Iglesia la propiedad de parte de los suelos de los jardines de la Catedral, «no se desprende claramente» que pertenecieran al Obispado, por lo que pidió al alcalde, Francisco de la Torre, que «estudie la impugnación de la inscripción registral que la Iglesia practicó en 2012 sobre los jardines». Asimismo, le exigió que «no colabore con la construcción de la sacristía».

Todas las actuaciones del plan director elaborado por el Cabildo Catedralicio deben pasar por el filtro de la Junta que, en sus primeros informes al respecto, considera que la culminación de la sacristía no es una actuación prioritaria. «Esta propuesta no se considera prioritaria en relación con el catálogo de problemas que afectan a la Catedral», señala el primer informe de Cultura sobre el plan director. No obstante, añade que «debería propiciarse un foro de debate que establezca las bases para desarrollar las soluciones que pudieran considerarse oportunas».

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