Málaga diversifica su crecimiento económico

Más allá del crecimiento en construcción y turismo, el Colegio de Economistas percibe un incremento notable de la actividad en agricultura e industria

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Que cuatro motores funcionan mejor y llevan más lejos que sólo dos es algo que a pocos escapa, pero que esta fórmula se aplique en un ámbito como el de la economía de Málaga y que el resultado arroje un saldo positivo aporta más de un motivo para la celebración. O dicho de otro modo, si hace unos años el crecimiento de la economía en la provincia se sustentaba casi en exclusiva en los sectores de la construcción y el turismo, hoy se aprecia de manera clara que a ese tándem se incorporan dos nuevas realidades que permiten diversificar la economía y, por lo tanto, fortalecerla de cara a futuras turbulencias: son la industria y la agricultura, que permiten -al menos por ahora- poner a la provincia en la senda de un cambio de modelo con todo lo que eso implica.

En efecto, “el cambio de modelo de negocio es difícil, pero estos datos son alentadores y hay que tenerlos en cuenta”. Así lo ha confirmado esta mañana el vicedecano del Colegio de Economistas de Málaga, Antonio Pedraza, durante la presentación del Barómetro Económico de la Provincia correspondiente al segundo trimestre y acompañado por el decano del colectivo profesional, Juan Carlos Robles y el director del servicio de Estudios, Fernando del Alcázar. Los tres se han felicitado de esta tendencia y además han aportado las cifras que apuntalan esta nueva realidad: el empleo en la industria ha crecido un 30% si se comparan los datos con el mismo periodo de 2016 y en la agricultura este crecimiento supera el 5%. Y la tendencia es a más, sobre todo en el sector agroalimentario.

Estos y otros datos incluidos en el barómetro dibujan un escenario que a juicio de los economistas sitúan a Málaga en una posición claramente de referencia en la escena no sólo regional, sino también a nivel nacional. “Podemos decir que la economía de la provincia avanza a una velocidad de crucero”, ha constatado en este sentido el decano, quien ha explicado que esta fórmula se refiere a “que Málaga avanza al ritmo adecuado para las necesidades que tiene en este momento”.

En cifras, este robustecimiento de los indicadores se traducen en 30.000 nuevos puestos de trabajo al año y en una tasa de afiliación a la seguridad social que por primera vez desde 2007 supera la cota de las 600.000 personas. En otro orden de cosas, y ya centrados en la actividad de los últimos tres meses, el Colegio de Economistas constata “datos muy positivos” como que las viviendas visadas multiplican por 2,5 veces las terminadas y crecen a un ritmo del 50% anual. “Si se visan más viviendas quiere decir que se va a construir más y que por lo tanto el sector se recupera”, ha explicado Del Alcázar, quien ha incorporado a esta relación de buenas noticias el hecho de que la expectativa del crecimiento económico de la provincia escale hasta el 3,1% o que la llegada de pasajeros a través del aeropuerto de Málaga haya sumado un 16,84% más con respecto al mismo periodo del año anterior.

En la otra parte de la balanza, los economistas han alertado de varios fenómenos que a su juicio pueden lastrar las posibilidades reales de la economía local, como el aumento del precio de las materias primas (7,7%) y el petróleo (14,4%). En este capítulo, los profesionales subrayan con especial énfasis el aumento del precio de la vivienda en un 4,9%, una cifra “muy superior a las del resto de provincias andaluzas” y que a juicio de Del Alcázar “hay que vigilar porque podría generarse otra burbuja”. En cualquier caso, el director del servicio de Estudios de los economistas ha querido establecer cierta distancia con la última burbuja de la gran crisis económica “porque la diferencia en este caso es que hoy no hay burbuja financiera”.

La vivienda y su evolución es un tema que preocupa especialmente a los economistas, sobre todo en lo referente a las que se destinan a uso turístico. En este sentido, y conscientes de que es un sector que no hace más que crecer, los profesionales han reclamado una regulación “exhaustiva” y en paralelo a la que ya se ha puesto en marcha desde lo público. Entre estas medidas, los economistas se han situado del lado de las peticiones de los administradores de fincas, que hace unos meses propusieron que fueran las comunidades de vecinos, es decir los privados, los que decidieran los usos de estas viviendas. A este fenómeno de la proliferación extraordinaria de apartamentos y pisos turísticos se une otro fenómeno sobre el que alertó Pedraza: “Nos enfrentamos a un peligro real y que ya se está constatando, que es la dificultad extrema por encontrar una vivienda de alquiler”. A su juicio, esta parte del mercado inmobiliario vive “una especulación bestial” con precios que han subido entre un 40 y un 60% y que hay que controlar “más pronto que tarde”.

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