El macabro «reportaje» subido a Facebook de la muerte de un indigente en el aeropuerto

Momento del traslado del cadáver, en presencia de agentes policiales y de la comisión judicial./Salvador Salas
Momento del traslado del cadáver, en presencia de agentes policiales y de la comisión judicial. / Salvador Salas

Un juez ha condenado a tres personas por las vejaciones y por el homicidio imprudente de la víctima, a la que grabaron con un móvil

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

La mañana del 21 de octubre de 2016, un vigilante del aeropuerto descubrió el cadáver de un hombre tumbado boca abajo sobre un banco próximo al apeadero del Cercanías. Tenía una mano y un pie encadenados con bridas a las láminas del asiento. Le habían bajado los pantalones y le colocaron los genitales dentro de una lata vacía de atún y dos lonchas de jamón sobre los glúteos.

El fallecido era Steven Allford, un indigente inglés de 51 años que apenas llevaba unas semanas pernoctando en el aeropuerto malagueño. La autopsia determinó que murió ahogado en su propio vómito tras la ingesta de alcohol, pero la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Málaga abrió diligencias para averiguar quién lo inmovilizó, y por qué.

Esa investigación ha permitido sentar en el banquillo a dos finlandeses y a un irlandés acusados de su muerte. Todos ellos han sido condenados por el Juzgado de lo Penal número 3, que los considera responsables de los delitos de homicidio imprudente y trato degradante. Por el primero les ha impuesto una pena de dos años de prisión a cada uno, a los que hay sumar seis meses más por el segundo cargo, según la sentencia, a la que ha tenido acceso SUR.

La sentencia establece que los condenados ataron a un banco a la víctima, que murió ahogada por su vómito

El magistrado empieza por aseverar que Allford, que se encontraba en tal estado de embriaguez que apenas podía reaccionar, hubiera tenido «complicado» levantarse de haberlo intentado, ya que las presillas que lo sujetaban al banco se lo habrían impedido.

El juez sostiene que, además de atarlo al asiento, «estuvieron grabando la situación de Allford y riéndose de su desvalimiento puntual, llegando a colocarle un cigarrillo encendido en la boca después de haberlo puesto entre sus posaderas y a introducir sus testículos desnudos en una lata vacía, todo ello para regocijo de los acusados». Precisamente, el humo del pitillo que exhaló la víctima acabó siendo una prueba clave para procesarlos, ya que demostraba que, en esos momentos, aún estaba con vida.

Según la sentencia, los condenados actuaron «como si estuvieran narrando un reportaje, que finalmente subieron a la página de Facebook» de uno de los acusados, que era precisamente quien grababa con su teléfono móvil el desarrollo de los acontecimientos.

Aquel vídeo, que la policía finlandesa localizó en el perfil de uno de los condenados, acabó siendo la pista clave para los investigadores, ya que las imágenes les permitieron identificar a cada uno de los participantes en las vejaciones y en la inmovilización de Allford, que para el juez tuvo un papel crucial en su muerte.

Para el magistrado, «cuando se hubieron reído bastante, dejaron a su suerte a Allford, quien por efecto de su estado de embriaguez y por la contribución de la práctica imposibilidad de movimientos derivada de la utilización de las bridas, terminaría falleciendo por broncoaspiración de su propio vómito». El juez resalta además que cualquiera de los condenados podría haber evitado su muerte con una simple llamada a los servicios de emergencias.

Los tres acusados reconocieron los hechos descritos por la Fiscalía y se conformaron con las penas aceptadas por las partes, por lo que la sentencia ya es firme.

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