La lucha también se viste de gala

Un momento de la representación de la obra ‘Los trapos sucios no se lavan en casa’./Ñito Salas
Un momento de la representación de la obra ‘Los trapos sucios no se lavan en casa’. / Ñito Salas

El Teatro Cervantes, escenario de un multitudinario acto de reconocimiento a mujeres y asociaciones contra la violencia de género

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Carmen, Aurora y María han decidido decir basta y tratan de recomponer los pedazos rotos de sus vidas en terapia. Cada una desde su realidad: Carmen desde el seno de una familia acomodada, Aurora desde el silencio de años y años siendo maltratada junto con sus hijos y María, en fin, como una joven inconsciente y enamorada que está segura de que los golpes que su novio le da a las cosas cuando se enfadan nunca le tocarán a ella. Las tres historias forman parte de un guión el que se representó ayer sobre las tablas del Teatro Cervantes en el marco de la primera edición de la gala para conmemorar el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, pero cada una de ellas son un calco exacto de la realidad que a diario viven miles de mujeres en sus casas.

Para que salgan de ahí, de sus casas y del dañino «en las cosas de pareja mejor no meterse», la obra ‘Los trapos sucios no se lavan en casa’, dirigida por Ceres Machado y creada de manera específica para esta gala, puso desde la ficción ese espejo que sin embargo siempre proyecta una imagen real y dolorosa. Porque el encuentro que llenó ayer hasta la bandera el Cervantes de la mano el Ayuntamiento y el Área de Igualdad de Oportunidades tuvo un carácter festivo por el reconocimiento a las mujeres de las asociaciones que han hecho de esta lucha la suya propia, pero también aportó la necesaria dosis de denuncia y de reivindicación para que cada uno de estos casos salgan a la luz.

M. Galarza y M.F. Peñarroya, en el centro, con Julio Andrade (i) y el alcalde.
M. Galarza y M.F. Peñarroya, en el centro, con Julio Andrade (i) y el alcalde. / Ñito Salas

Y que lo hagan, además, con el concurso de todos. Con el de las mujeres que fueron legión en la velada y que dieron la medida de la vitalidad del tejido asociativo en defensa de la mujer con el que cuenta la ciudad, pero también con el de los hombres que cada vez más se suman a esta lucha. Así lo destacaba durante su intervención el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, durante la entrega de los premios que tuvieron lugar antes de la representación de la obra y que en esta primera edición han reconocido el trabajo de la Plataforma Violencia Cero y de Mari Francis Peñarroya, de la Asociación Kartio.

En ese convencimiento de que «hay que pasar de la reflexión a la acción», la presidenta de la plataforma, Meli Galarza, llamó a la movilización de cara a la manifestación del próximo 25 de noviembre y lamentó los efectos que tiene sobre la mujer «la sociedad patriarcal y machista». Galarza llevó más allá el término de la «fría estadística» y la tildó de «escalofriante»: «En Málaga en 2017 ha habido más de 1.000 llamadas al teléfono 016, se han interpuesto más de 4.000 denuncias y se han dictado más de 760 órdenes de protección», enumeraba la presidenta de la plataforma para enmarcar las dimensiones de esta lacra en la provincia.

Por su parte, Peñarroya, que recibía el premio visiblemente emocionada por su labor en la Asociación Kartio y su trabajo en pro de la igualdad de género y la prevención de la violencia contra las mujeres, hizo bandera de la certeza que la ha guiado en los últimos años e insistió en la idea necesaria y eficaz de «hacer esto juntos».

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