Luces y sombras del modelo navideño de Málaga

Unas 30.000 personas han asistido cada día a los espectáculos de luces y sonido de la calle Larios/. Fernando González
Unas 30.000 personas han asistido cada día a los espectáculos de luces y sonido de la calle Larios / . Fernando González

Comerciantes y vecinos reclaman un cambio que favorezca las compras en el Centro, mientras que los hosteleros aplauden el movimiento generado en la ciudad

JUAN SOTOMálaga

Un modelo que atrae a muchos visitantes, que se toma como ejemplo en diferentes ciudades de España pero que apenas genera un impacto real en el comercio local. Aplaudido por los hosteleros y criticado por los comerciantes y los vecinos, el patrón navideño del Centro se ha vuelto a situar en el foco del debate. Mientras que los dueños de bares y restaurantes aplauden el movimiento que se genera en la ciudad durante esas semanas, comerciantes y vecinos reclaman un cambio que les permita aumentar las ventas y recuperar su carácter tradicional.

Apenas unos días después de finalizar los espectáculos de luces y sonido que han revolucionado por segundo año consecutivo la calle Larios, los hosteleros reconocen ser los que más se han beneficiado de la masiva afluencia de visitantes. El presidente de la asociación de hosteleros, Jesús Sánchez, confiesa que este año no han sufrido los mismos problemas que el año pasado, cuando les cancelaron muchas reservas porque los clientes no sabían cómo llegar al Centro. En esta ocasión –detalla– han advertido a los comensales con suficiente tiempo y se han beneficiado de unas grandes ventas. «El movimiento que se ha generado en la ciudad ha sido positivo durante toda la Navidad; además de que el nombre de Málaga ha estado en boca de todo el mundo».

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 Por contra, los hosteleros sí se han quejado de que el Ayuntamiento sólo favorezca la masificación de personas y trate de aprovecharse del tirón turístico de la ciudad cuando les conviene, como también ocurre en eventos multitudinarios como la Semana Santa o la Feria. «No nos podrán decir que el ruido lo hemos generado nosotros», apunta en referencia al intento municipal de declarar gran parte del Centro como Zona Acústicamente Saturada.

Los comerciantes piden que las actividades no se concentren sólo en el entorno de la calle Larios

Por contra, los principales detractores consideran que dicho sistema sólo genera una masificación que resulta perjudicial para sus intereses. La presidenta de la asociación de comerciantes del Centro Histórico, María José Valenzuela, explica que las navidades no han sido buenas para ellos porque «nadie que quiera comprar se ha atrevido a bajar al Centro». Esta empresaria considera que el actual modelo sólo se ha montado para favorecer el consumo de los hosteleros y para que la ciudad sea una fiesta. «No se ha pensado en los comerciantes que esperan la Navidad para aumentar sus ventas».

A su juicio, tanto la masificación vivida en diferentes momentos en el entorno de la calle Larios como los cortes de tráfico programados durante los fines de semana han sido perjudiciales para sus intereses. «Mucha gente que quería venir al Centro ha terminado en los centros comerciantes porque no sabía cómo llegar hasta nosotros», lamenta.

De algo parecido se quejan los responsables de El Corte Inglés, que critican los desvíos de tráfico y aseguran haber vivido unas navidades muy complicadas entre los cortes y las obras del metro en su misma puerta. «Si sé que voy a sufrir una caravana de una hora, me voy a comprar a otro sitio», resumen desde la empresa. Más aún, critican que la masificación no trae nada bueno, y menos en la situación de alerta actual que vive el país. «Estamos jugando con un asunto de seguridad; no sé cómo la Policía Local permite que se celebre algo así», se preguntan.

Los empresarios entienden que la solución debería pasar por desplazar parte de las actividades a otras partes de la ciudad y por programar los espectáculos de otra forma para que los visitantes no se concentraran en la misma calle durante toda la tarde. Eduardo Carballo, presidente de la asociación Barrio Picasso, se queja de esto mismo. Aunque cree que es positivo que aumente el número de personas que recorren la ciudad, lamenta que nadie llega hasta su zona, el entorno del Museo Thyssen– por falta de actividades y de una iluminación propia. «Las luces crean una ruta de la que los visitantes no se salen, por lo que se dan la vuelta cuando llegan hasta la plaza de la Merced». 

Turismo de masas

Bastantes más críticos son los residentes de todo el entorno. El presidente de la asociación de vecinos Centro Antiguo, Alfonso Miranda, asegura que nunca entenderá la intención municipal de «favorecer el turismo de masas, que no trae nada positivo». Sin entrar a valorar el gusto o no de los espectáculos –«a mi me gustarían más tradicionales»–, este vecino se pregunta de qué sirve que vengan tantas personas si después no compran nada. «La masificación sólo lleva al fracaso; aquí ha llegado mucha gente medio engañada que se ha dado la vuelta cuando ha comprobado que apenas se puede pasear por las calles», señala.

Miranda no sólo cree que el actual modelo sea negativo para las personas que viven en el Centro, sino también para gran parte de la ciudad, que también ha sufrido las consecuencias de los cortes de tráfico, sobre todo en la zona Este. «El Ayuntamiento sólo piensa en llenar las calles con mucha gente, no en atraer a un turismo de calidad».

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