Localizan oculta dentro de un canapé en Málaga a una fugitiva con tres órdenes de ingreso en prisión

Localizan oculta dentro de un canapé en Málaga a una fugitiva con tres órdenes de ingreso en prisión

La mujer, de 52 años, tenía además varias reclamaciones judiciales por delitos contra la salud pública y numerosos antecedentes policiales

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Era libre, pero vivía en un auténtico cautiverio. Llevaba meses sin abandonar su guarida. Sus hijos le suministraban alimentos y ropa para que pudiera aguantar el encierro. Sabían que la policía la andaba buscando y que, en cuanto pisara la calle, sería detenida y acabaría entre rejas al pesar sobre ella tres órdenes de ingreso en prisión por supuestos delitos contra la salud pública. Al final, no hizo falta que saliera, porque los agentes localizaron el domicilio donde se ocultaba, en Málaga capital. Pero ni con esas fue fácil encontrarla: se había escondido dentro del canapé de una cama, envuelta en mantas. En pleno verano.

La mujer llevaba meses encerrada en una vivienda de la barriada de Los Palomares

Los agentes del Grupo Zonal de Noches de la comisaría del distrito Oeste tenían serias sospechas de que la mujer estaba escondida en una vivienda de la barriada de Los Palomares, por lo que mantuvieron un discreto dispositivo –trabajan de paisano– para tratar de verla desde la calle y confirmar que se encontraba en el interior del inmueble. Sin embargo, la fugitiva, que llevaba dos años escapando de la Justicia, apenas se dejaba ver, y su familia había extremado las precauciones para evitar que fuese localizada, además de encargarse de proveerla de todo lo que necesitaba, según explicaron las fuentes consultadas por este periódico.

«Ya no está aquí»

Pero el 15 de septiembre cometió un error. Un agente pudo observar, a través de una ventana, que se encontraba dentro del piso que vigilaban. Los policías del grupo se desplegaron alrededor del edificio antes de que la familia o los vecinos advirtieran su presencia. Cuando llamaron a la puerta, los hijos no tuvieron más remedio que reconocer que la mujer había estado allí, pero alegaron que ya se había marchado de la vivienda, según relataron las mismas fuentes. Los investigadores estaban convencidos de que mentían, ya que ellos tenían controladas todas las salidas y no habían percibido movimiento alguno en los alrededores.

Orden de registro

Los agentes lograron convencer a los hijos de que les autorizaran a entrar en el inmueble para echar un vistazo. Un policía al que permitieron acceder al interior recorrió las habitaciones y comprobó que la mujer no estaba dentro. Al menos a simple vista. Convencidos de que podía estar escondida en algún habitáculo o en un zulo fabricado dentro del piso, que además había sido reformado recientemente, los investigadores solicitaron al juzgado de guardia una orden de entrada y registro.

Los agentes confirmaron desde la calle que estaba dentro del piso, pero los familiares lo negaban

Al verse descubierta, la mujer se incorporó con la cara enrojecida por el calor, ya que se había tapado con mantas

Cerca ya de las dos de la tarde, los funcionarios pudieron entrar a la vivienda acompañados por la secretaria judicial para inspeccionarla. Tras examinar paredes y muebles, observaron que en una de las habitaciones había una cama con un canapé. Al levantarlo, descubrieron la figura de la mujer, que estaba completamente cubierta de mantas para tratar de pasar inadvertida. Cuando se incorporó, tenía la cara enrojecida por el calor que había pasado allí escondida, añadieron las fuentes. La fugitiva fue trasladada a la Comisaría Provincial, donde se confeccionaron las diligencias del caso. Acto seguido, fue puesta a disposición judicial, que decretó su ingreso en prisión.

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