Juzgan a una banda acusada de maniatar y asesinar a un narco para robarle la droga

Juzgan a una banda acusada de maniatar y asesinar a un narco para robarle la droga

La Fiscalía asegura que una de estas personas se hizo pasar por un comprador y que acabaron matando de tres disparos a la víctima

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

La Audiencia Provincial de Málaga tiene previsto juzgar en este mes de abril a 14 personas en una causa relacionada con el narcotráfico. De hecho, algunos de los procesados están acusados de asesinar a un hombre para robarle la cocaína que, supuestamente, iba a venderles, según se recoge en el escrito de acusación del fiscal, al que ha tenido acceso este periódico. En el documento, se explica que varios de los acusados integraban una organización criminal dedicada a localizar a personas de origen sudamericano que traficaran con cocaína. Su objetivo, según se apunta, no era otro que sustraerles la droga, aunque para ello fuera necesario el uso de la violencia.

Al parecer, llevaban actuando desde 2014, «realizando seguimientos a distintas personas relacionadas con este tipo de actividad». Para hacerse con la droga, el representante del Ministerio Público asegura que usaban armas y se hacían pasar por agentes de la policía. Dentro de esta actividad, el 18 de mayo de 2015 tuvo lugar una reunión en Madrid a la que acudieron varios de los procesados en esta causa. También lo hizo una mujer colombiana, que no ha sido identificada, quien les contó que había una importante partida de cocaína en Málaga, según el fiscal, quien apunta que ésta relató que la droga estaba en manos del fallecido y de otra persona. El representante del Ministerio Público explica que se elaboró un plan que consistía en viajar hasta Málaga y dirigirse al lugar en el que se encontraba la droga. Para ello, apunta, simularían su interés por comprar la cocaína, para lo que se hicieron con más de medio millón de euros en billetes falsos de 500 y 50. Una vez que tuvieran la sustancia en su poder, «empleando incluso la violencia que fuera necesaria» para ello, la distribuirían.

Los procesados llegaron a Málaga unos días después de que se celebrara la reunión, albergándose en hoteles de la capital. Según el escrito acusatorio, los acusados tuvieron conocimiento de los vehículos que usaban el fallecido y la otra persona, por lo que montaron un dispositivo de vigilancia constante de estos turismos, llegando incluso a colocar en uno de ellos un dispositivo GPS para poder seguirlo a cierta distancia sin ser detectados. Así descubrieron que el fallecido residía en Mijas.

Para darle verosimilitud a la actuación, dice el fiscal, uno de los procesados se hizo pasar por comprador y concertó una reunión en un hotel de Benalmádena con el fallecido y la otra persona, ya que supuestamente tenían la cocaína. En este sentido, relata que fue en ese encuentro, que estuvo vigilado por varios acusados, donde confirmaron que había una importante cantidad de la citada sustancia estupefaciente en el domicilio de Mijas.

Ocultos en la cocina

Desde el Ministerio Público se asegura que, con conocimiento de la existencia de la droga y con el fin de hacerse con ella, varios procesados acudieron a la vivienda. Presuntamente, el acusado que se hacía pasar por comprador pidió a los otros que se ocultaran en la cocina, para que una vez que la víctima sacara la cocaína, arrebatársela y huir.

Fue así como, en un momento dado, al irrumpir los procesados, con pasamontañas y gorras para ocultarse, la víctima intentó sacar un arma u otro objeto para defenderse, siempre según se recoge en el escrito acusatorio. Supuestamente, redujeron al narco entre todos, le maniataron con unas bridas de plástico y le dispararon tres veces, acabando con su vida.

Tras ello, añade el fiscal, se apoderaron de la droga y se dieron a la fuga. Al respecto, asevera que se hicieron con 28 kilos de cocaína, con una pureza del 70 por ciento, lo que habría alcanzado un valor en el mercado negro de más de un millón de euros.

La intervención de la Guardia Civil y las pesquisas permitieron la detención de los procesados. Además, en los registros se intervinieron numerosos teléfonos móviles, camisetas, placas y gorras de la Policía Nacional, relojes de lujo, dinero en efectivo y vehículos, entre otros efectos.

Ahora los acusados tendrán que responder por estos hechos ante los magistrados de la Audiencia Provincial de Málaga. Están acusados de delitos que van desde el asesinato hasta la tenencia ilícita de armas, pasando por el de tráfico de sustancias estupefacientes, en algunos casos cometido dentro de una organización criminal, el de falsificación de moneda o el de robo con intimidación y uso de armas en casa habitada.

Por ello, los principales procesados en esta causa se enfrentan a 45 años de cárcel y una multa de más de 4,2 millones de euros, a los que la Fiscalía solicita que sean condenados. La pena de cárcel más baja que se pide es para la persona que acompañaba a la víctima, acusada de un delito de tráfico de drogas, esperando una condena de ocho años de reclusión en centro penitenciario y una sanción económica de 2,2 millones de euros.

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