«La Junta debe ceder competencias»

«La Junta debe ceder competencias»
Salvador Salas
Francisco de la Torre, alcalde de Málaga

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

¿Cree que Málaga ha dejado de culpabilizar de muchos de sus problemas a otras administraciones y confía más en sus capacidades?

Nunca hemos culpado a otros de los males de Málaga. Lo que sí hemos resaltado es el centralismo feroz, jacobino, ineficaz y costosísimo que la Junta ha ejercido desde el primer minuto que crea una sensación de agravio en todas las ciudades. Andalucía tiene que ser descentralizada, acercarse al territorio, confiar en los ciudadanos, que van a tener una democracia mucho más participativa y directa si los ayuntamientos tenemos todas las competencias que de manera natural dan más cerca la respuesta a aspiraciones y problemas.

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¿Ve superados los recelos hacia Sevilla y el discurso de agravio respecto a la gestión de la Junta?

La Junta tiene que resolver de una vez la descentralización local y transferir a los ayuntamientos las competencias que ha retenido a pesar de ser genuinamente locales, de acuerdo con el principio europeo de subsidiariedad. A pesar del centralismo y la falta de colaboración de ciertas administraciones, Málaga ha sabido avanzar, y tiene hoy una potencia y proyección importantes. Podemos confiar en nuestras capacidades, pero sería injusto no reclamar, por ejemplo, actuaciones como la defensa ante lluvias intensas, que debe recibir la colaboración que otras ciudades han tenido desde el ámbito nacional, autonómico y europeo; o el auditorio, donde Málaga debería recibirlo también.

Hay ya un nuevo escenario de cooperación regional:Andalucía Tech, eje Málaga-Sevilla, además de para la promoción turística conjunta con Sevilla, Granada y Córdoba. ¿Es optimista sobre el futuro de ese planteamiento?

Evidentemente, en el plano turístico, la venta de la oferta conjunta es muy práctica. Espero que consigamos muy buenos resultados. Pero desde el punto de vista de la mentalización, acontecimientos recientes demuestran que esa cooperación no ha madurado. En el tema de la Agencia Europea del Medicamento hemos estado solos como ciudad hablando de un proyecto que sin embargo era regional y tenía que interesar a Granada, a Córdoba, a Sevilla y al resto de Andalucía. La primera que no dijo nada fue la Junta, que no apoyó la candidatura que podía haber ganado para Andalucía y para España esa importantísima agencia. Una oportunidad perdida para Andalucía por la falta de visión de la Junta y de la Alcaldía de Granada. Era más inteligente tenerla en Málaga que en Ámsterdam, donde va a estar; o en Estocolmo, más lejos aún. Tenían que haber sido pragmáticos y entender la colaboración.

¿Qué debilidades ve en la apuesta turística de Málaga basada en la oferta cultural y como un espacio atractivo para investigadores y empresas innovadoras?

Más ventajas que debilidades en la medida en que una ciudad que quiere ser atractiva turísticamente ofrece también calidad de vida. Necesitamos hacerlo compatible, y no es algo difícil. Hay que dejar margen para la acción privada. En la oferta cultural vamos por buen camino, aunque debemos añadir el auditorio a los equipamientos. En cuanto a la innovación, tenemos que ser capaces de atraer el talento y la acción de centros de I+D públicos europeos y también de multinacionales, que tienen en Málaga un espacio magnífico, de los mejores del mundo si no el mejor, para instalarse. Tenemos que seguir en una proyección internacional creciente: Ya tenemos dos agencias de la ONU que van a llegar con seguridad.

¿Cree que la marca Málaga Valley funciona?

Sí, claramente. Málaga Valley se apoya en la realidad tecnológica: PTA, universidad, incubadoras, aceleradoras, el Polo Nacional de Contenidos Digitales, los proyectos ‘smartcity’. Todo eso queda amparado por la marca paraguas Málaga Valley.

¿Cree que el modelo turístico puede morir de éxito?

Si el modelo refuerza la línea de calidad que hemos trabajado en estos años, no debe morir de éxito. Hay que facilitar la creación de más hoteles en Málaga y estar atento a que la vivienda turística no genere problemas en cuanto a la subida de los alquileres y se descentralicen los atractivos hacia los litorales Este y Oeste, Churriana, Campanillas o el turismo de naturaleza.

¿Qué atractivos y capacidades de Málaga considera que están pendientes aún de ser reforzadas para potenciar la marca de ciudad?

Podemos reforzar también más la gastronomía, la oferta comercial con el ‘outlet’ de Plaza Mayor que abrirá a finales de 2018, nuestros centros de investigación y docentes para la Málaga innovadora y la universidad añadiendo oferta privada. Tenemos que conseguir que la ciudad sea diferente en cuanto a educación persiguiendo la excelencia y que nadie se quede atrás. ¿Cómo conseguirlo sin que el Ayuntamiento tenga competencias en educación? Ése es uno de los grandes retos de estos años.

El proyecto de la torre-hotel en el dique de Levante ¿contribuirá a impulsar esa marca?

Creo que sí. Será un hotel de alta calidad, con equipamiento en su zócalo para congresos y reuniones y también para actividad cultural. Contribuirá indudablemente a impulsar y mejorar la marca de la ciudad.

¿Cree que el Centro recuperará condiciones como espacio también para vivir? ¿Qué propone para frenar la burbuja del alquiler que crea la vivienda vacacional?

Málaga, a través de colaboración público-privada, debe establecer un programa de crecimiento en hoteles. Lo tengo claro: mientras más oferta hotelera, menos necesidad habrá de desarrollar el camino ya avanzado y bastante sólido de viviendas turísticas, con problemas como el alquiler que dificultan la habitabilidad de ciertos espacios. Pero la ciudad es atractiva al completo, no sólo el Centro: el Este, el Oeste, el valle del Guadalmedina, Churriana o Campanillas. ¿O no son atractivos Puerto de la Torre, las faldas de Bailén-Miraflores o Ciudad Jardín? Toda es atractiva, y hay que conseguir es que lo sea aún más para sus habitantes en cuanto a calidad de vida.

Después de 30 años en que Málaga y Torremolinos han vivido de espaldas, ¿cree que el crecimiento turístico de Málaga pasa por mirar a Torremolinos, una marca turística consolidada, además de ser el núcleo con más capacidad de alojamientos?

Con todo respeto hacia Torremolinos, no. Málaga ya es una marca turística consolidada. Precisamente como consecuencia de la errónea segregación que la Junta hizo en 1988, Málaga tuvo que partir de cero y apostar por otro modelo basado en el atractivo de la cultura que nos ha llevado a ser la capital española que más crece en turismo urbano. No es que nuestro modelo sea mejor: es distinto y tiene como divisa la calidad.

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