El juez archiva la denuncia del Ayuntamiento contra 60 bomberos de Málaga

Uno de los incendios a los que se refería la denuncia/SUR
Uno de los incendios a los que se refería la denuncia / SUR

No ve delito en que estando fuera de servicio no se incorporaran tras ser llamados por cinco incendios y critica la «improvisación» del Cuerpo para salvar esta situación

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

El Juzgado de Instrucción número 7 de la capital ha archivado la denuncia del Ayuntamiento de Málaga contra 60 bomberos que, estando fuera de servicio, no se incorporaron tras ser telefoneados el pasado verano al registrarse cinco incendios casi de forma simultánea. Aunque la Fiscalía Provincial remitió al juez los hechos relatados por el Consistorio al considerar que podrían ser constitutivos de sendos delitos contra la Administración Pública como son el de abandono del servicio público o el de denegación de auxilio, el propio Ministerio Público ha cerrado su investigación considerando que «las conductas investigadas no deben tener reproche penal». Unas conclusiones que también comparte el juez, quien tras tomar declaración a los 60 funcionarios en calidad de investigados, ha decretado el sobreseimiento de las actuaciones «al no ser los hechos denunciados delito alguno».

Al margen de descargar a los bomberos de toda responsabilidad, tanto el juez como el fiscal dejan en mal lugar el funcionamiento del Real Cuerpo de Bomberos. «No existe protocolo alguno, ni en cuanto a la forma de localizar al personal y entrar en contacto con él, ni en cuanto a la obligatoriedad de la disponibilidad ni en el orden de llamadas», apunta el juez, quien remarca que la ausencia de un mando del centro de emergencia diera lugar a «indiscriminadas llamadas» para cubrir el mínimo de asistentes, telefoneando por igual a bomberos que estaban de vacaciones, de baja laboral o salientes de guardia y «sin ninguna obligación específica».

En la misma línea, la Fiscalía remarca que el sistema «denota improvisación». «A diferencia de lo que ocurre en otros lugares, no hay una regulación de estos servicios extraordinarios que permita concretar listas públicas a las que acudir para realizar los requerimientos personales y obligatorios». Además, matiza que «el trabajador fuera de servicio puede disponer de su tiempo como quiera» y justifica que no cogieran el teléfono porque al proceder de un número largo que no figura en las circulares no tienen por qué tenerlo identificado.

«Una norma en blanco»

El decreto de servicios mínimos establece que «en caso de que se produzca una situación extraordinaria (incendios en naves, activación del Plan de Emergencia por fenómenos atmosféricos o cualquier otra incidencia) se podrá actuar requiriendo los refuerzos de personal en general que sean necesarios para afrontar dicha situación». Y ahí es donde se agarró el Consistorio para no dejar pasar por alto lo sucedido y apuntar directamente al comité de huelga por ser los responsables de velar por el cumplimiento de los servicios mínimos. Sin embargo, para el juez se trata de «una norma en blanco que en modo alguno establece los criterios necesarios para los posibles llamamientos al personal fuera de servicio».

Los hechos investigados tuvieron lugar el martes 27 de junio, cuando en apenas unas horas se originaron cinco incendios (La Corta, Campanillas, Asperones, Monte Dorado y Atabal) y se tuvo que pedir ayuda al Consorcio Provincial de Bomberos y al Infoca para poder atender todas las emergencias porque de los 61 efectivos que, estando de descanso, fueron telefoneados para ser movilizados sólo se incorporó uno. Todo ello en un contexto de huelga, que precisamente acaba de cumplir un año aunque no se ha secundado.

Según el informe emitido ese día por el jefe de guardia, de todas las llamadas que se realizaron entre las 13.25 y las 20.05 horas para cubrir distintas incidencias, 12 manifestaron que no podían por diversos motivos (obras en casa, tener que cuidar a los niños, llevar al padre al médico,...), otros tres alegaron que estaban fuera de Málaga, dos estaban de baja, uno declinó acudir y, al margen del que se incorporó, los 42 restantes no sólo no cogieron el teléfono sino que ninguno de ellos devolvió la llamada.

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