Jóvenes y sacerdotes

José Miguel Porras, Francisco Javier Cuenca, Carlos Samuel y Miguel Chacón, los nuevos curas de la diócesis. :: sur
José Miguel Porras, Francisco Javier Cuenca, Carlos Samuel y Miguel Chacón, los nuevos curas de la diócesis. :: sur

ANA MARÍA MEDINA MÁLAGA.

El ejemplo de otros curas ha sido para todos ellos la llama que ha encendido su vocación. José Miguel Porras, con 33 años y natural de Málaga, comenzó a plantearse su llamada al sacerdocio tras conocer el testimonio de un seminarista durante la campaña del Día del Seminario. «Pero la chispa saltó cuando estaba preparando la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en 2011. Ahí fui tomando conciencia de otras veces en las que el Señor había llamado a mi puerta pero no me había dado cuenta de ello», explica. En el caso de Francisco Javier Cuenca, de Vélez-Málaga y 26 años de edad, fue la llegada del sacerdote Pepe García a su pueblo lo que le hizo descubrir en él a un amigo y un hombre de Dios. «Muchas tardes las pasaba en la parroquia charlando con él. Cuando mi madre me preguntaba que a dónde iba, le decía: «Con las malas junteras», y ya sabía que estaba en la parroquia» cuenta. Junto a él, otros sacerdotes marcaron de manera especial su camino, como los miembros de la comunidad trinitaria de Málaga: Perico, Evelio y Ángel Luis. La huella de sus párrocos es también un denominador común en la vocación de Miguel Chacón, de 29 años y procedente de Estepona, y Carlos Samuel, de 32 años y natural de Colombia. El primero cuenta que en su vida han sido varios los curas que han prendido en él el amor a Dios y a la gente. «Una vela siempre es encendida por otra -confiesa-. No hay mejor ejemplo para un sacerdote que otro buen sacerdote que escucha, consuela, perdona, transmite alegría, a ejemplo del Buen Pastor, que está ahí cuando se le necesita». En el caso de Carlos Samuel, fueron los sacerdotes de su parroquia: «su alegría, su entrega desinteresada y su afán por dar lo mejor de sí hicieron que yo quisiese vivir su mismo estilo de vida. Por diversos motivos no pude ir al Seminario entonces. Tuve que trabajar y ayudar en mi casa. Mi vida emprendió otros derroteros y pensaba que todo lo tenía claro hasta que llegué a la Universidad y surgió nuevamente este deseo. Me puse en las manos de Dios y aquí estoy, siendo un ministro de Cristo, al servicio de esta Iglesia particular».

En el caso de Miguel Norbert, natural de Puerto Rico y de 52 años, fue la lectura de la obra de san Manuel González, obispo de Málaga recientemente canonizado, la que supuso un antes y un después en su camino hacia el sacerdocio, del que ha cumplido la primera etapa con el diaconado. «Mi vocación nació conmigo. La sentí desde muy joven, pero me tomó años asumirla completamente. Quería estudiar Ciencias Humanas y dedicarme a transformar el mundo a través de mi oración y trabajo» explica. Fue maestro de Primaria y profesor universitario en Puerto Rico, Bélgica y España, pero su vocación fue fraguándose a través de la dimensión contemplativa del Carmelo y de la espiritualidad sacramental de san Manuel González. Se hizo terciario carmelita, hizo votos privados de castidad y obediencia y luego se hizo Discípulo de San Juan. «Siendo profesor titular de la Universidad de Amberes, el ambiente teológico poco favorable a la vida y práctica sacramental despertaron el carisma eucarístico reparador. Invitado por la superiora de las Nazarenas, vine a Málaga a dar unas conferencias sobre mística y eucaristía y conocí al obispo Jesús Catalá y al sacerdote Antonio Jesús Jiménez, a quien empecé a dirigirle la tesis junto a la profesora de la UMA Marion Reder. Empecé mi camino vocacional y soy el hombre más feliz del mundo».

Primeras misas

Al diácono Miguel Norbert le cambió la lectura de la obra de San Manuel González, que fue obispo de Málaga

Familiares, amigos y numerosos fieles de Málaga, Vélez y Estepona se unieron a la celebración, que tuvo lugar el 24 de junio en la Catedral. En su homilía, el Obispo les invitaba a hacer la siguiente reflexión. «Supongo que no sois ningún dechado de virtudes, ni estáis tampoco a la altura de recibir hoy un ministerio tan grande como el que Dios os quiere confiar. ¿Sois conscientes de eso? Pues no os preocupéis; los demás tampoco somos dignos de este don; nadie es merecedor de esta misión, que nos sobrepasa a todos. Poneos en las manos del Señor y dejad que el Espíritu vaya transformando vuestra vida, hasta convertiros en verdaderos pastores, según el corazón de Cristo». Y les hacía una invitación: «para ejercer de modo adecuado y fecundo el ministerio es necesario hacerlo al estilo de Jesús. Sin relación con Dios y con el prójimo, nada tiene sentido en la vida de un sacerdote».

En estos días, los nuevos sacerdotes están celebrando sus primeras Misas. José Miguel lo hizo el 24 de junio en la Basílica de la Esperanza. Al día siguiente, fue el turno de Carlos Samuel, en la parroquia de Santa María de la Amargura y Francisco J. Cuenca, en la parroquia de San José (Vélez-Málaga). Miguel Chacón la celebrará el próximo 16 de julio, a las 10.00 horas, en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen (Estepona).

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