Los jóvenes malagueños están entre los que peor conducen de España

Jóvenes a bordo de un coche, en una cola mientras buscan un lugar para aparcar./SUR
Jóvenes a bordo de un coche, en una cola mientras buscan un lugar para aparcar. / SUR

Los conductores entre 18 y 35 años suspenden en siniestralidad, lo que los expertos achacan a factores como la alta densidad de vehículos y el ocio nocturno

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Los jóvenes conductores malagueños no sólo suspenden en seguridad vial, sino que están entre los peores de España en función de su elevada siniestralidad. Lo dice el estudio 'Juventud al volante: por qué es necesario ser prudente', elaborado por la Asociación Empresarial del Seguro (Unespa), que se publicó ayer. El informe se centra en los partes de accidente de coches de los usuarios de entre 18 y 35 años. Según las estadísticas, los malagueños son los sextos que peor lo hacen al volante, por detrás de los de Melilla, Ceuta, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria y Cádiz; y empatados con los de Pontevedra. Madrid es la décima por la cola. En el extremo contrario, se supone que son mejores pilotos los jóvenes de Huesca, Ciudad Real, Guipúzcoa, Zamora y Cuenca. Barcelona, con un 5,8, está en la zona media de la tabla.

¿Por qué se produce esta situación? SUR ha consultado con varios profesionales del sector del seguro y del automóvil. Todos ellos coinciden en que no hay una sola causa, aunque cada uno pone el énfasis en un aspecto. Así, uno de los expertos del ámbito asegurador no cree que los malagueños sean especialmente imprudentes, y apunta a una mera cuestión de densidad de tráfico: las provincias que salen peor paradas sufren grandes aglomeraciones, que implican un mayor riesgo (por cambios inesperados de carriles, frenazos, etc). «Hay mayor presencia de factores de riesgo objetivos en la conducción, la clave es dónde se mueven los que circulan, no la aptitud de los conductores. Las que mejor puntúan son provincias de poca población y por tanto poco riesgo», explica esta fuente técnica, que prefiere no ser citado.

En cualquier caso, insiste en que es normal que las mejor situadas sean las provincias que están despobladas: «Es un problema de intensidad, de puro factor de riesgo, no tiene nada que ver con las personas; por tanto, las conclusiones son relativas». En este punto, explica que el hecho de que las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta sean las peor paradas se debe tanto a este factor como al de la inmigración, relacionada con un parque móvil de vehículos viejos, que motiva muchos pequeños percances de escaso alcance.

Para Carlos Oliva, presidente de la Asociación Malagueña de Automoción (Ama, patronal de los concesionarios) uno de los elementos clave de la alta accidentalidad son los desplazamientos de ocio nocturno: «Hay mucha gente joven y ferias locales, sobre todo en verano, con una orografía complicada en la provincia y carreteras secundarias conflictivas», comenta, y recuerda que en los pueblos la siniestralidad es alta, especialmente en desplazamientos de madrugada de un municipio a otro. Otras fuentes añaden elementos tales como la fuerte afluencia de turistas -que sería común a varias de las provincias peor situadas, aunque en especial a la malagueña-; así como el importante parque móvil de motos, que están implicadas en numerosos siniestros, y la picaresca en los partes de seguro.

Sin diferencias por sexos

El análisis pone luz sobre un mito recurrente. Y es que, en realidad, apenas hay diferencias significativas entre hombres y mujeres menores de 36 años cuando se fija la atención en los accidentes graves (aquellos donde hay, al menos, un herido o un fallecido). En estos casos, ellos puntúan mejor en una mitad del país y ellas, en la otra.

Según las conclusiones del informe sobre la juventud al volante de Unespa, las chicas de Soria son las mejores conductoras jóvenes de España, pues son las que tienen menos accidentes graves. El podio lo completan las conductoras de Cuenca y Segovia. Entre los hombres, los varones menores de 36 años que mejor circulan son los de Segovia y, de nuevo, los de Soria. El documento se ha elaborado a partir de los datos de la Estadística de Seguros de Automóviles (ESA) y también corrobora un secreto a voces: este grupo de población provoca un número más elevado de accidentes con víctimas que los conductores experimentados, por lo que, al volante, la experiencia es realmente un grado. De hecho, la probabilidad de que un joven tenga un percance de estas características es 1,6 veces mayor a que lo padezca una persona que ha superado los 35 años.

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