José Luis Utrera: «Los jueces no sabemos comunicar a la sociedad»

Utrera cree que la judicatura debe aprender a comunicar mejor. /Sur
Utrera cree que la judicatura debe aprender a comunicar mejor. / Sur

Casos mediáticos como el de Juana Rivas le soliviantan porque echó en falta «una voz de la judicatura que informara»

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

Utrera lleva con resignación su condición de ‘tercer progenitor dirimente’. «Un niño tiene padre, madre y juez», resume ante tantos casos en los que padres separados judicializan decisiones como el tipo de colegio para el hijo o si hace o no la comunión.

¿La mediación es más un empeño suyo que una demanda social?

–Es una lluvia fina que debe ir calando en la sociedad. Lo hace aún lentamente porque algunos abogados creen que les quita parte del pastel. Creo que cada despacho tendría que tener un mediador de referencia al que se deriven los casos y luego el abogado da forma jurídica a los acuerdos. El mediador está para sanar la herida emocional en las rupturas. La gente quiere desahogarse, viene con una carga emocional tremenda. Eso en la mediación se puede aflorar, pero no en el proceso.

¿Es la epidural para un divorcio sin demasiado dolor?

–Podría verse así. Los cambios culturales son muy lentos. Estamos en una sociedad que cuestiona mucho las soluciones de autoridad. No acepta nada manu militari, pero a la vez cada vez se nos pide más respuesta a los jueces, y no podemos con todo. Desde la crisis económica, la corrupción, las cláusulas suelo, el conflicto catalán... Todo recae en nosotros. Hay una cierta esquizofrenia porque al mismo tiempo que se busca se rechaza nuestro papel.

¿Cuántos casos ve su juzgado?

–Nosotros y los otros dos juzgados estamos en los 2.000 casos, un cien por cien más de la ratio del CGPJ. El problema es que no es solo el divorcio, sino los casos de las familias judicializadas, de ejecución, revisión de medidas, la conflictividad posruptura.

¿Va en aumento?

–La custodia compartida es el nuevo fenómeno con más implicación de los dos progenitores en la educación de los hijos. Aparecen nuevos conflictos. Una expareja, en cinco años, nos ha llegado a plantear 15 procedimientos.

¿Está de acuerdo con que ante casos de maltrato se prive a ese progenitor de ver a sus hijos?

–Es muy difícil un término unívoco. Hay muchas categorías:violencia grave, permanente otra puramente ocasional, palabras altisonantes... ¿vamos a privar a esa persona de sus hijos?Muchas veces la origina originada el entorno de la ruptura. Habría que distinguir. No soy partidario de recetas únicas a casos complejos.

En el caso de Juana Rivas quedó como argumento de peso

–Creo que nos cargamos principios básicos de hace 200 años. Cumplió su condena ¿El maltratador no tiene derecho a la rehabilitación cuando el derecho la prevé para un asesino? Cuidado con cargarnos principios básicos e irnos al fundamentalismo.

¿La judicatura sabe comunicar?

–Es un tema no resuelto. Los jueces no sabemos comunicar. Este fue un caso típico de restitución de menores, pero se planteó como de custodia, y eché en falta alguien de la judicatura que informara con claridad. Esta mujer fue mal asesorada y desde el principio se tergiversó el caso. Al final, eso lo que hace es desacreditarnos a los jueces. Ya me gustaría que supiéramos comunicar a la sociedad como sabe hacerlo tan bien la Policía.

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