José Luis Martín: «Hace falta valentía política para quitarle espacio al coche y dárselo a la bici»

José Luis Martín preside Ruedas Redondas desde el pasado mes de enero./Fernando González
José Luis Martín preside Ruedas Redondas desde el pasado mes de enero. / Fernando González

Presidente de la Asociación Ruedas Redondas. El colectivo critica la inacción de la Junta en la creación de vías ciclistas en la provincia, pero insta a los ayuntamientos y a la Diputación a fomentar la movilidad sostenible

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

José Luis Martín lleva desde el pasado enero al frente de Ruedas Redondas, el colectivo que desde 2001 promueve el uso de la bicicleta en Málaga a través de numerosas actividades. La entrevista se produce la misma mañana en la que este periódico informaba de que Málaga es la única provincia en la que la Junta no ha invertido ni un sólo euro del Plan Andaluz de la Bicicleta, aprobado en 2014 y que contempla el compromiso de la Administración autonómica de crear 50,77 kilómetros en la capital y otros 114,73 que enlazarían todo el litoral desde Fuengirola hasta Rincón de la Victoria con el Valle del Guadalhorce.

Menudo pinchazo el del Plan Andaluz de la Bicicleta, al menos en la provincia de Málaga.

–Efectivamente. Los datos no engañan y desgraciadamente seguimos en el kilómetro cero del plan, muy a nuestro pesar. Sin entrar en debates entre administraciones, es cierto que el Ayuntamiento está cumpliendo con su parte (ha ejecutado 10 de los 17,81 kilómetros que le corresponden), aunque aún puede hacer muchas cosas no sólo para fomentar el uso de la bicicleta sino para reducir el tráfico rodado. Pero en el caso de la Junta, desgraciadamente, es una más de las cuestiones incumplidas.

¿Han tenido ocasión de reunirse con la Consejería de Fomento?

–Hace seis meses, y nos dijeron que querían hacerlos pero que todo se había enquistado por las dificultades del tramo desde La Malagueta hasta El Palo. Y que por eso habían puesto las miras en otros trazados como el de Héroe de Sostoa, pero la verdad es que ninguno acaba de arrancar. Además, tampoco entendemos que se reduzca la partida presupuestaria del próximo año (1,1 millones frente a los 2,8 de este ejercicio). A este paso de inversiones no estará acabado hasta el año 2035.

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Dice usted que al Ayuntamiento también le queda mucho por hacer en materia de movilidad sostenible más allá de la bicicleta. ¿A qué se refiere?

–A la creación de zonas 30, a espacios de prioridad peatonal o a pasos de peatones elevados para, poco a poco, ir expulsando el tráfico rodado, que contamina tanto ambiental como acústicamente. No me refiero sólo a la capital, sino al resto de municipios. Además, creemos que a través de la Diputación también se pueden hacer muchas cosas en la provincia.

¿Cómo cuáles?

–Hay carreteras provinciales y caminos rurales que se pueden habilitar para comunicar distintas localidades. Además de fomentar el uso de la bici como medio de transporte, también serviría de promoción porque el cicloturismo mueve mucho dinero en otros países europeos. La última ruta que hice fue desde Hamburgo (Alemania) hasta Praga (República Checa) y nos encontramos todas las facilidades del mundo no sólo para evitar pisar una autovía, sino para desplazarnos en tren ya que había vagones exclusivamente para bicis.

«No hay una apuesta real»

¿Cuál es el problema aquí?

–Pues que no hay una apuesta real por la bici. Hace falta valentía política para quitarle espacio al coche y dárselo a la bicicleta. Si no le ponemos inconvenientes al vehículo privado no vamos a cambiar nunca, pero si fomentas la movilidad sostenible la gente acaba cambiando.

Digamos que no es demasiado popular quitar aparcamientos o un carril de circulación.

–Si no quieres quitarle aparcamientos es una pena, porque una vez que propones este tipo de medidas de calmado del tráfico la gente se lanza a ocupar ese espacio. En el caso concreto de la zona Este, si no hay valentía para quitar aparcamientos, que al menos adopten medidas para que la calle Bolivia no sea una autopista, ya sea con radares o pasos elevados, para que los conductores acaben prefiriendo la circunvalación.

Lo que ustedes proponen es un cambio radical de mentalidad.

–Pero es posible. Hace dos fines de semana participamos en unas jornadas en Pontevedra, donde han recibido premios por hacer una ciudad para el ciudadano. Vale que es más fácil hacerlo en una ciudad de 80.000 habitantes, pero declarar una zona de prioridad peatonal no significa que no pueda pasar el tráfico rodado. Se trata de ir sacando el vehículo a motor en beneficio del ciudadano. Es una pena que el 20% de la población utilice el 80% del espacio.

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