Javier Imbroda: «He recibido mensajes de ánimo de todo el mundo tras decir que he sufrido cáncer»

Imbroda asegura que nunca hay que darse por vencido en la lucha contra el cáncer. /Sur
Imbroda asegura que nunca hay que darse por vencido en la lucha contra el cáncer. / Sur

Javier Imbroda Entrenador de baloncesto y exseleccionador nacional

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La carta escrita por Javier Imbroda (Melilla, 1961) en la que contaba que en agosto de 2016 le diagnosticaron un cáncer de próstata de grado 10 ha tenido una gran repercusión. En ese escrito relataba cómo se enfrentó al tumor y decía que nunca hay que darse por vencido. Tras pasar por una etapa muy complicada, ahora está limpio de la enfermedad y todos los indicadores son normales. En esta entrevista, el exseleccionador nacional de baloncesto y entrenador de la ACB durante 17 años asegura que no se esperaba el elevado número de mensajes de apoyo que ha recibido, tanto de España como del extranjero, tras haber hecho público su padecimiento.

«Perdía por 20 puntos, pero le he dado la vuelta al partido y ahora la posesión final es mía», afirma tras superar un tumor de próstata

¿Se esperaba una respuesta tan amplia después de haber dicho que ha sufrido un cáncer de próstata?

–Para nada. Sabía que podía tener una cierta repercusión, porque no es la primera vez que he escrito cosas que han logrado un seguimiento importante, pero no de esta envergadura. Me ha sorprendido, sin duda.

¿Le ha llamado mucha gente o le han mandado mensajes de apoyo?

–Sí, me han llegado todo tipo de mensajes de ánimo, de apoyo, de agradecimiento y de reconocimiento tanto de todos los rincones de España como del extranjero, de muchos países. Evidentemente, no lo esperaba.

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¿Qué intención y objetivo le hizo publicar la carta en la que contaba su enfermedad y cómo afrontó su pelea contra el tumor?

–Yo, inicialmente, no tenía la intención de publicar nada. He llevado mi enfermedad con la mayor discreción posible; lo que uno busca en esa situación es tranquilidad. Yo respeto lo que cada persona haga, porque el cáncer hay que llevarlo como se puede. Creo que si hubiese exteriorizado y contado la enfermedad desde el principio, como una especie de crónica, lo que habría hecho es distraer mi energía.

Y eso habría sido perjudicial para su salud ¿verdad?

–Mi energía no podía estar pendiente de lo externo, sino pendiente de lo interno. Así afronté la enfermedad: con discreción y centrado en mi organismo para luchar contra algo que me quería llevar por delante. A medida que me fui recuperando, mis amigos y los médicos me decían que debía contar mi caso, porque podía servir de ayuda y de esperanza para muchas persona que, como yo, sufrían un cáncer. Y esa fue la intención con la que me decidí a escribir la carta. No la hice pública hasta que me aseguré de que mis indicadores eran normales, porque en caso contrario no la hubiese sacado a la luz.

Supongo que recomendará a la gente que acuda al médico cuando surge cualquier síntoma sospechoso, ¿no?

–Para mí, el cáncer es una enfermedad inteligente y traidora. No te avisa o lo hace cuando ya es demasiado tarde. Entonces ¿qué ocurre? Pues que no hay que esperar a los síntomas. Los hombres, a partir de determinada edad, 45 o 50 años, debemos hacernos un análisis de sangre de control una vez al año para quenos den los indicadores del PSA. Recomiendo eso. Yo me hice esa prueba en 2013 y estuve tres años sin ningún control. Quizá, si me hubiese hecho los análisis cada año, me habrían pillado el cáncer más a tiempo y no hubiese sido tan traumático.

Muchos hombres son reacios a acudir al urólogo para someterse a una prueba que determine el estado de su próstata. ¿Qué le parece?

–En general, a los hombres no nos gusta ir al hospital ni acudir al médico, porque es como aproximarse un poco a la enfermedad. Eso hay que cambiarlo mentalmente. No cuesta nada hacerse un análisis de sangre. Es algo orientativo de tus constantes vitales. A medida que se cumplen años, el organismo se va resintiendo. Eso es algo normal. Por tanto, lo que sirva para prevenir siempre será bienvenido. Así, todo será menos traumático, sobre todo en este tipo de enfermedad, que no te avisa.

La clave es poder adelantarse a que el cáncer se manifieste o cogerlo en una etapa inicial.

–Hay que hacerse los análisis de modo orientativo. A lo mejor no vas a tener un cáncer nunca, pero los indicadores sirven de mucho para mantenerse sano. Es, sencillamente, una prueba de control anual. ¿Que salta una alarma?, pues sirve para cogerlo todo a tiempo y para hacerse otras pruebas.

Enfrentarse a la enfermedad

Hace unas semana se conoció el caso del entrenador del Sevilla, Berizzo, que también se enfrenta a un cáncer de próstata. ¿Considera positivo que personas conocidas hagan público su padecimiento?

–No lo sé. No me atrevo a generalizar. Lo que hay que hacer es enfrentarse a la enfermedad. Hay que lanzarle mensajes contundentes al cáncer; decirle: no vas a poder conmigo, no vas a postrarme, voy a ir a por ti. Hay que interiorizar esos mensajes para luego luchar. Hay que remangarse, porque está la vida en juego. Esto es lo que considero que hay que hacer. Yo no tenía previsto contar mi caso. Ha sido mi entorno el que me ha dicho que explicando lo que he hecho puedo ayudar a gente que no se atreve a exteriorizarlo. El cáncer ataca a la mentalidad y al ánimo, con lo que consigue lo que él quiere: postrarte. Y yo me he rebelado ante eso.

¿Le ha ayudado su carácter competitivo y deportivo a la hora de luchar contra el tumor?

–Sí, mi mentalidad de entrenador y de deportista me ha ayudado, pero también hay entrenadores con mentalidades más frágiles y deportistas que se ahogan. Hay de todo en el deporte. Lo que sí es verdad es que el deporte te da una herramienta que puede ayudar en la superación y en la consecución de objetivos. Eso ha sido una constante en mi vida; en el tema de la enfermedad también me ha servido ante un rival muy duro, con el que tengo que competir. Evidentemente, no me estoy jugando un campeonato, sino la vida. Así que hay que estar todavía más fino y más mentalizado. Eso es lo que he hecho.

O sea, que nunca hay que darse por vencido ni tirar la toalla.

–Claro que no. Hay que luchar contra el cáncer. En mi caso, perdía por 20 puntos y le he dado la vuelta al partido ahora mismo. La posesión final la tengo yo.

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