La Isla reclama más atención

Casas en ruina en calle Ferrocarril, junto a la estación..
Casas en ruina en calle Ferrocarril, junto a la estación..

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAYMálaga

La Isla, en el distrito de la Carretera de Cádiz, es un enclave situado junto al puente de Juan Pablo II y la estación de ferrocarril. Una zona cuyo mantenimiento y limpieza no deja satisfechos a sus vecinos. Florinda Álvarez, una gijonesa que es presidenta de la asociación de vecinos Oxido Rojo del residencial La Isla, se queja del aspecto que ofrece la zona nada más entrar por la calle Ferrocarril, que desemboca en Héroes de Sostoa. Allí hay unas fachadas de unas casas en ruinas que dice dan muy mala imagen y que no acaban de derribar. A unos metros está una chimenea de ladrillo perteneciente a una antigua fundición cuya base de césped artificial aparece llena de excrementos de una colonia de gatos que hay en la zona. «Tendrían que adecentar esto y colocar unas letras con el nombre de la barriada como hay en otros lugares», comenta. Ya en la calle Edward Elgar aparecen los naranjos que plantaron hace dos años en sustitución de los árboles que había, naranjos que asegura «están enfermos, tienen pulgones y no se cuidan». En la acera quedan todavía pegotes de cemento y restos de la obra del metro, y en el pavimento también hay grandes manchas oscuras de aceite y grasa que dice son de los camiones de Limasa. Además, la acera izquierda de la calle Edward Elgar continúa interrumpida bruscamente por una construcción que ocupa el lugar por donde deberían pasar los peatones. Un asunto que dice lleva enquistado desde hace años sin solución.

Pero hay más, porque bajo el puente de Juan Pablo II se encuentra un parque infantil y una pista de fútbol para los pequeños que, sin embargo, es utilizada por jóvenes de más edad que permanecen allí hasta altas horas de la madrugada formando escándalo y bebiendo en los bancos allí situados. «Este campito de fútbol por las noches se convierte en un punto negro, y los jóvenes beben y orinan en las inmediaciones», dice Antonio, un vecino que solicita una mayor vigilancia en la zona. Eso y que se tomen medidas para evitar que los bajos del puente sean «un meadero y un cagadero»frecuentado por indigentes. Florinda propone que en todo el perímetro de la pista de fútbol se coloquen «redes de pescadores» para evitar que el balón salga a la carretera y los niños sean atropellados. «Nos sentimos abandonados, no vemos inversión en esta zona. La limpieza es deficiente, hay falta de mantenimiento y no acaban de solucionar los problemas que arrastramos desde hace años», dice harta de reclamar soluciones.

Tramo de la calle Moncada.

Calle Molina: un rincón abandonado

La calle Moncada apenas es transitable. Está junto al puente Juan Pablo II y se encuentra muy abandonada a la espera de una actuación urbanística que está por llegar. Son escasos los vecinos que habitan en las pocas casas matas que hay en este punto que da a la calle Héroes de Sostoa, pero algunos de ellos, como Caridad Martín, pide que limpien la zona porque señala que para eso paga sus impuestos. «He dirigido un escrito al Ayuntamiento solicitándolo porque esto está asqueroso», dice. Florinda Álvarez también solicita que se adecente la zona en tanto se soluciona la situación urbanística. Y es que según dice, aquello se ha convertido en un estercolero, donde hay muebles y basuras tiradas y crecen los matojos. «Pedimos que limpien esto porque está asqueroso. Los barrenderos nos han llegado a decir que tienen orden de no entrar en esta zona, pero deberían adecentarlo porque es penosa la imagen que ofrece».

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