La mitad de las urbanizaciones de la Costa no tienen plan antiincendios

Imagen de un incendio registrado en agosto de 2012 en Mijas, que quedó a escasos metros de las viviendas de Calahonda. /Josele-Lanza -
Imagen de un incendio registrado en agosto de 2012 en Mijas, que quedó a escasos metros de las viviendas de Calahonda. / Josele-Lanza -

Algunos grandes municipios han reforzado el control tras el gran fuego de Mijas de hace cinco años, pero aún falta mucho por hacer

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

El próximo 30 de agosto se cumplirán cinco años del incendio más devastador que ha sufrido Málaga en las últimas décadas. La llamas se originaron por una quema de rastrojos en el paraje Barranco Blanco de Coín, pero pronto se abrió en tres focos que se extendieron por Mijas, Marbella, Ojén, Alhaurín el Grande y Monda dejando tras de sí un trágico balance de un fallecido; 6.500 personas desalojadas en urbanizaciones, diseminados y viviendas en zona urbana-forestal; y 8.225 hectáreas de monte calcinadas que no serán recuperadas hasta dentro de 20 años. ¿Se puede extraer algo positivo de este trágico suceso? Difícilmente, aunque en el Infoca sí que lo encuentran. A partir de entonces, los ayuntamientos empezaron a tomar conciencia real de la importancia de la prevención y de la necesidad de estar más encima de las urbanizaciones y de los núcleos de población aislada que jalonan los montes para que adopten las medidas necesarias, no para evitar un incendio porque el riesgo siempre estará, pero sí para tratar de minimizar sus efectos.

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Marbella, Málaga, Alhaurín de la Torre y Mijas figuran entre los grandes municipios que más han avanzado en el control de los núcleos residenciales situados en zona de peligro, un concepto recogido en el Plan de Emergencia por Incendios Forestal de Andalucía y que engloba a los terrenos forestales y su área de influencia.

Trabajos de desbroce y tala de árboles que se ha realizado en el monte Gibralfaro de Málaga para crear una franja libre de vegetación entre las viviendas y la masa forestal. :
Trabajos de desbroce y tala de árboles que se ha realizado en el monte Gibralfaro de Málaga para crear una franja libre de vegetación entre las viviendas y la masa forestal. : / Sur

Toda población, urbanización, camping, empresa e instalaciones ubicadas en este arco están obligadas a contar con un plan de autoprotección en el que se establezcan y se ejecuten medidas de seguridad como dejar libre de matorral (los árboles quedan excluidos siempre que la zona esté aclarada) un perímetro mínimo de 15 metros de ancho pero ampliable en función de la altura de los árboles, disponer de hidrantes, mantener los viales de titularidad privada limpios de maleza seca, además de plasmar en un documento información sobre la vegetación existente, edificaciones, red viaria, accesos y demás elementos que puedan incidir sobre el riesgo de incendios. En definitiva, acciones que los protejan y que garanticen la seguridad y la posible evacuación de las personas que puedan verse amenazadas por el fuego.

Escaso control municipal

¿Todas lo hacen? No. A día de hoy, prácticamente la mitad de las urbanizaciones y diseminados levantados en áreas de interfase urbano-forestal, que son las más peligrosas, afrontarán un verano tan complicado y peligroso como éste sin un plan exhaustivo contra el fuego. Primero, debido a la falta de conciencia de los propietarios. Segundo, al escaso control de buena parte de los ayuntamientos (especialmente los medianos y pequeños), que son los encargados de exigirlos y verificar su cumplimiento para luego incorporarlos a sus respectivos planes locales de emergencias por incendios forestales (Pleif), un documento de mayor rango que están obligados a elaborar, actualizar y revisar los 75 municipios cuyos términos se hallen total o parcialmente en la denominada zona de peligro. Ytercero, a la poca información de la que disponen en la Consejería de Medio Ambiente, a la que correspondería sancionar a los que incumplen, aunque no lo hace.

Prevención y protección

Qué es una zona de peligro
El decreto 371/2010, de 14 de septiembre, por el que se aprueba el Plan de Emergencia por Incendios Forestales de Andalucía, establece como zonas de peligro aquellos espacios ubicados en una masa forestal o en un área de influencia. Todos los ayuntamientos cuyos términos municipales se hallen total o parcialmente en zona de peligro están obligados a elaborar un Plan Local de Emergencias por Incendios Forestales (Pleif). En la provincia de Málaga, son 75 los municipios incluidos en la última revisión de este listado (decreto 160/2016, de 4 de octubre).
Qué es un plan de autoprotección
Al margen del citado plan local, los núcleos de población aislada, urbanizaciones, campings, empresas e instalaciones o actividades ubicadas en zona de peligro habrán de contar con su Plan de Autoprotección que será elaborado, con carácter obligatorio y bajo su responsabilidad, por sus titulares, propietarios o representantes. Su aprobación corresponde a los ayuntamientos, que deben incorporarlo como anexo a su plan local de emergencia.
Qué medidas deben incluirse en este plan
Como mínimo, los planes de autoprotección deben incluir la situación y delimitación del ámbito de actuación;información de la vegetación existente, edificaciones, red viaria, accesos y otros elementos que puedan incidir sobre el riesgo de incendios y la aplicación de medidas de prevención, detección y extinción; actividades de vigilancia y detección previstas; organización de los medios materiales y humanos disponibles;medidas de protección, intervención y evacuación; y cartografía. Además, en el caso de edificaciones e instalaciones ubicadas en terreno forestal y su área de influencia, deberán incorporarse las siguientes medidas preventivas: asegurar la existencia de una faja exterior de protección de 15 metros de anchura mínima libre de residuos, matorral y vegetación herbácea, pudiendo mantenerse la masa arbolada y arbustiva aclarada; mantener limpios de vegetación seca los viales de titularidad privada en una anchura mínima de un metro; y disponer de hidrantes debidamente señalizados y de fácil acceso para los vehículos autobomba.
Qué son los Grupos Locales de Pronto Auxilio
Son colectivos promovidos por los municipios situados en zonas de peligro y están constituidos por personas interesadas en colaborar en tareas de prevención y extinción de incendios. También están las Agrupaciones de Defensa Forestal, que se constituyen como cauce de participación social en la prevención y lucha contra los incendios, y cuyas funciones son colaborar en las labores de vigilancia y detección, llevar a cabo las obras y actuaciones preventivas establecidas en los planes y participar en las tareas de extinción.

A día de hoy, en el Infoca tienen en su poder un total de 411 planes de autoprotección entre zonas residenciales, explotaciones agroganaderas, establecimientos turísticos e infraestructuras. Existen algunos más, puesto que hay casos que aún habiendo sido aprobados por los ayuntamientos no han sido notificados a la Junta (no es obligatorio) , pero teniendo en cuenta que sólo Marbella y Mijas suman 240, la realidad es que «aún queda mucho por hacer». Así lo reconoce el director del Centro Operativo Provincial (COP) del Infoca en Málaga, Adriano Vázquez, quien pese a destacar que «se ha avanzado muchísimo en los últimos años porque los municipios le vieron las orejas al lobo tras el gran incendio de Coín», también incide en que aunque hay ayuntamientos que están más encima como Mijas, Marbella, Málaga, Alhaurín de la Torre, Manilva, Casares o Benahavís (rondan el 90% de cobertura) «hay otros que no lo están tanto, especialmente los más pequeños porque no tienen tanta capacidad». «Saber cuántos faltan es complicado», admite. Aun así, Vázquez intenta frenar el alarmismo remarcando que la precaución es máxima en las zonas consideradas más peligrosas, como es toda la franja litoral.

Estudio del interfase

En la misma línea, el jefe del Servicio de Protección Civil de la Delegación del Gobierno de la Junta en Málaga, Rafael Gálvez, recuerda que desde 2011 los servicios de emergencia tienen identificadas, diagnosticadas y con planes específicos de respuesta las zonas de interfaz urbana-forestal, «como ocurre en toda la Costa porque se ha construido mucho alrededor de la masa forestal y, por tanto, el riesgo de incendios graves es más elevado». Un laborioso y pormenorizado análisis en el que se han estudiado las características físicas de cada lugar y las condiciones meteorológicas, así como su índice de riesgo histórico; las personas, bienes y medio ambiente que podrían verse afectados; y la complejidad de las vías de acceso y evacuación.

El plan Infoca 2017

19,1
millones de euros es el presupuesto destinado este año por la Junta de Andalucía al Plan Infoca en la provincia, de los que 10 millones están dedicados a la extinción de incendios y los 9,1 restantes, a tareas de prevención.
600
efectivos conforman el operativo del Infoca en la provincia, que cuenta con cuatro centros de operaciones: el central en Málaga (COP), dos centros de defensa forestal (CEDEFO) en Ronda y Colmenar, y la base de la brigada de refuerzo (Brica) ubicada en Cártama. Respecto a los medios, de tierra cuenta con 12 vehículos pesados (10 autobombas y dos nodrizas) y una Unidad Móvil de Meteorología y Transmisiones; y de aire, con tres helicópteros situados en Cártama, Ronda y Colmenar; y dos aviones anfibios en el aeropuerto de Málaga.

Una de las marcadas en rojo en los planos es la faja comprendida entre Mijas y Marbella debido a la gran superficie urbana lindando con el monte. En el caso del primer municipio, donde desgraciadamente están acostumbrados a convivir con las llamas, la situación ha dado un giro en los últimos años, hasta el punto de que a día de hoy el 90% de las 92 áreas residenciales que están obligadas a contar con un plan de autoprotección lo tienen presentado. «Las más importantes están todas, pero quedan algunos núcleos más pequeños», argumentan desde la Jefatura de Bomberos de Mijas, donde ponen especial énfasis en urbanizaciones de Mijas Costa como Calahonda, Calypso, Riviera y El Chaparral, que tienen áreas forestales incluso en su interior.

«Se están dando pasos, pero estamos en una fase embrionaria y, en muchas zonas, en manos del azar», advierte un experto

En la vecina Marbella, las 800 urbanizaciones que cuajan el término municipal se agruparon en casi un centenar de sectores en la revisión del Pleif aprobada en 2014. La mayoría de ellas están enclavadas en entornos forestales, de ahí que el Ayuntamiento realice un trabajo continuo de requerimiento para que estos recintos cumplan con la normativa vigente. Desde entonces, la Delegación de Sostenibilidad ha requerido 174 proyectos de autoprotección a urbanizaciones, instalaciones y empresas, habiéndose presentado ante la Administración 160.

Trabajos de desbroce y tala de árboles que se ha realizado en el monte Gibralfaro de Málaga para crear una franja libre de vegetación entre las viviendas y la masa forestal. :
Trabajos de desbroce y tala de árboles que se ha realizado en el monte Gibralfaro de Málaga para crear una franja libre de vegetación entre las viviendas y la masa forestal. : / Sur

«De forma general, en la Costa hay cierta concienciación, pero en otros municipios del interior no se lo toman tan en serio y hay más desconocimiento a pesar de la existencia de muchos diseminados y muchas casas en zonas forestales», afirma José Antonio Gómez, ingeniero técnico forestal que ha prestado sus servicios en materia de prevención a ayuntamientos como Alhaurín de la Torre, Coín, Riogordo y Málaga, además de ser autor de planes de autoprotección de numerosos conjuntos residenciales y de infraestructuras como el del Caminito del Rey.

«Mucho por hacer»

No le falta razón a este experto. Como muestra, un botón en la Axarquía. En Canillas de Albaida, Cómpeta, Alcaucín o Canillas de Aceituno admiten desconocer cuántos diseminados tienen plan de autoprotección y cuántos no. «Ni idea», llega a decir un alcalde de la comarca consultado por este periódico. Según el coordinador del Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA-Ecologistas en Acción), Rafael Yus, la mayoría de las casas irregulares en el campo que existen en la Axarquía carecen de plan de autoprotección, a pesar de ser focos potenciales de incendios.

Sitio de Calahonda, una ‘ciudad’ que ha aprendido a protegerse

Una urbanización con más de cinco mil viviendas en la que residen todo el año unas diez mil personas pero que en verano llegan a duplicarse, rodeada de masa forestal y con 70 hectáreas de zonas verdes entre pinos, eucaliptos y alcornoques. Con estas características, y con los antecedentes históricos de incendios forestales, Sitio de Calahonda es una de las áreas residenciales de la provincia que más han avanzado en materia de autoprotección, destinando cada año unos 30.000 euros. «Hemos hecho cortafuegos por la parte norte y facilitado los accesos, además de retirar árboles muertos y evitar la broza. Seguimos a pies juntillas todas las medidas», afirma el presidente de la comunidad, César Contreras.

«Hay mucho trabajo por hacer. Se están dando pasos importantes, pero estamos aún en una fase embrionaria, por lo que hay zonas de la provincia en las que estamos en manos del azar», advierte Gómez, que también ha firmado el proyecto de prevención que se está acometiendo en el monte Gibralfaro de la capital, consistente en labores de desbroce y tala de pinos para generar un cortafuegos junto a las viviendas de la zona de Pinosol y la subida al castillo. Una actuación que se extenderá a otros conjuntos residenciales como Pinares de San Antón, Cerrado de Calderón, El Morlaco, Monte Victoria y la zona del Seminario, además de espacios públicos como Parcemasa.

Mijas, Marbella, Málaga y Alhaurín de la Torre son los grandes municipios que más han avanzado en las zonas urbano-forestales

¿Tan importante es contar con un plan de autoprotección en las áreas de interfase? José Antonio Gómez explica por qué: «En un incendio, lo primero son las personas, luego las propiedades y, por último, el monte. Si los medios de extinción tienen la certeza de que en esas zonas se han ejecutado las medidas de autoprotección como la creación de cortafuegos y reducir la densidad de la masa arbolada no hay que destinar todos los recursos a ese punto mientras el fuego se extiende a otras urbanizaciones».

En este contexto de sensibilización se enmarcan las jornadas sobre seguridad en conjuntos residenciales que la Diputación Provincial y el Colegio de Administradores de Fincas vienen celebrando en distintos municipios para hacer ver a las comunidades de propietarios la importancia de adoptar medidas para que los servicios de emergencias no se encuentren con obstáculos por las dificultades topográficas naturales y artificiales, vallas y demás elementos que puedan impedir su acceso. «Hay muchos complejos antiguos que cuando fueron diseñados no se tuvieron en cuenta estas cuestiones, así que es importante ir concienciando para corregirlas», apunta Francisco Delgado Bonilla, responsable de Sostenibilidad del ente supramunicipal, que hace apenas una semana entregó a 13 municipios planes de emergencias, autoprotección y prevención de incendios forestales. Más vale prevenir que curar.

En esta información han colaborado: Agustín Peláez y Nieves Castro.

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