Imán de la mezquita de Málaga: «Un musulmán practicante no puede tomarse la justicia por su mano y matar a otro»

Omar El Farouk, junto al Mihrab de la mezquita de Málaga. / Fernando González

Cheik Omar El Farouk Imán de la mezquita de Málaga. El líder de la comunidad musulmana de Málaga lleva 30 años en la ciudad y quiere más apertura a la sociedad del Centro Andalusí abierto en 1997

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

Omar El Farouk dirige el rezo cada viernes en la mezquita de Málaga desde que se inauguró en 1997. Son 4.000 metros del Centro Cultural Andalusí, levantado con ayuda de una fundación saudí y al que acuden cada viernes unas 1.500 personas. En la provincia con la mayor comunidad musulmana de Andalucía son unos 10.000 practicantes regulares. Farouk es tangerino, padre de cuatro hijas y vecino de Portada Alta. Comparte desde hace un año su labor con Hammed Daoud, también imán y padre de siete hijos.

El pasado día 21 empezó para ustedes el año 1439.

–Así es, pero no es una de las grandes fiestas del calendario musulmán. Para nosotros lo son después del Ramadán la de la peregrinación y la fiesta del Cordero.

Arabia Saudi acaba de autorizar que las mujeres puedan conducir. ¿Va a ser motivo de sermón?

–(Jajaja). No. Pienso que tenía que haber sido antes, pero aquí no tenemos ese problema.

¿Se considera un imán ‘progre’?

–Hay quien me dice que soy demasiado avanzado. Yo llevó 35 años en España. Estuve primero en Granada y nunca he tenido problemas con nadie, ni con vecinos ni nadie. Vivimos por fortuna en una sociedad donde hay oportunidad de estudiar, de trabajar, donde la gente puede comer, donde los enfermos son cuidados y donde nadie tiene justificación para matar a las personas y destruir familias porque quien hace eso es sobre todo un traidor.

«Queremos empezar con más actividades después de cinco años muy delicados en lo económico» Centro Islámico

«La educación de los imanes es clave para que los jóvenes musulmanes eviten el mal camino» Educación

«Vivimos por fortuna en una sociedad donde se puede estudiar, trabajar, se cuida a los enfermos...» España

«Los países que han puesto en eso demasiada atención han fracasado en las cosas importantes» Igualdad de la mujer

«Hay mucha gente que podría mejorar la vida... y muchos que trabajan sólo para su bolsillo» pobreza en el mundo musulmán

«Queremos niños que se integren, centros donde vayan educadores, católicos, musulmanes...» integración

Hay muchos terroristas sin perfil religioso, pero lo que queda es la idea de un Islam violento.

–Esas personas no tienen nada que ver con el Islam, aunque los medios de información lo reflejen así. El Islam es una religión de piedad. La nuestra es una tradición, toda una forma de aprender el Islam donde las personas tienen que estar junto a un hombre con experiencia, que tenga sabiduría. Un joven no puede coger y por Internet creer que todo lo sabe del Islam después de haber leído cuatro cosas.

Pero el ‘califato digital’ tiene más poder de influencia que los imanes

–Es una realidad difícil. Los jóvenes tienen muchos sitios donde ir. Se empapan de injusticias en el mundo... de Palestina, de Birmania... hacen su interpretación y el odio se enciende en sus corazones. La educación de los imanes ahí es clave para ayudarlos, para evitar un mal camino.

Si el 90 por ciento de las víctimas del terrorismo islamista son musulmanes en sus países, Occidente no parece la causa de todos los males.

–En el Islam una persona no puede ser culpable de lo que hace otro. Cada uno es responsable de sus actos. En algunos países se busca venganza. En el Islam hay puertas. Un musulmán practicante no puede tomarse la justicia por su mano y matar a otro. Ante las injusticias, los gobernantes de los países son los responsables.

¿Cómo se hizo usted imán?

–Normalmente se empieza en una escuela coránica. Ese fue mi caso. La mayoría de los imanes venimos de ahí, pero también pueden venir de la escuela pública y y luego entran a estudiar una licenciatura o doctorado. Conoce el Corán y la sharía, la ley islámica. El imán es un pastor, sabe cómo dirigir la comunidad, dar clases, aconsejar. El maestro es el que puede educar desde el Libro, pero si tiene un pensamiento cerrado es como si tuviera gafas negras, lo verá todo negro.

El Islam es una religión sin una jerarquía como pueda ser la católica. ¿A quien le rinde cuentas un imán?

–En países musulmanes sí hay una jerarquía, pero no en Europa. Nosotros tenemos contacto con otros imanes, y si alguien tiene que resolver situaciones complicadas que le plantean los creyentes, consulta con otros. Se reparte la sabiduría. Somos sabios religiosos, no sólo hombres religiosos. Estamos casados, con hijos. Hay quienes no tienen condiciones de imán y además no tienen relación con los demás imanes.

Es llamativo que nadie advirtiera qué pasaba con el imán de Ripoll.

–Hay quienes no tienen condiciones de imán y no tienen relación con los demás imanes. Si una persona está integrada de verdad en un grupo se puede saber cómo se desenvuelve, si tiene sabiduría y experiencia.

Pero nadie controla la autorización para ser imán, como se ha visto.

–Es una selección que debía pasar por la Comisión Islámica Española, pero ¿dónde estaba el Estado si se sabía que había sido traficante, con antecedentes, que había estado en la cárcel?

¿Cuánta gente se reúne los viernes para el rezo en la mezquita de Málaga?

–En torno a 1.500 personas, sobre todo entre la una de la tarde y las tres cuando termina la oración. Hay pocos jóvenes porque a esa hora están recogiendo a sus hijos en el colegio. También cuando es el tiempo de vacaciones se nota menos gente.

¿Y en el resto de lugares de oración en la ciudad?

–Serán unas dos mil personas con los otros centros, en calle La Unión, la Palmilla.., pero en el total de la provincia pueden ser unas diez mil.

¿Cuántos imanes son?

–En Málaga somos unos diez, pero la mayoría son pequeñas mezquitas y no tienen poder para traer imanes porque no tiene dinero para darles a final de mes.

¿Tanto ganan ustedes?

–No. Qué va. Hablamos de mil euros. La mayoría de mezquitas pequeñas no tiene imán, y eso es un problema. Existe un acuerdo entre el Estado y la comunidad islámica para controlar la selección de imanes. Es algo que está en la ley pero no ha funcionado.

Selección

¿Le han pedido opinión para ver cómo se va a regular de ahora en adelante la selección de los imanes?.

–No. La comunidad tiene también que abrir sus ojos y saber quién va a dirigir la oración, además de que pase el control de las autoridades. La policía tiene que llamar también a los dirigentes de la comunidad, de la mezquita. Estamos hablando de la seguridad del país. Estamos en el mismo barco y hay que evitar que le abran agujeros. No se puede dejar que haga lo que quiera porque se trata de mi vida y la de todos. La comunidad de Málaga, cuando necesita un imán, viene aquí y el tema se habla.

¿Es una comunidad joven la de Málaga?

–Hay de todas las edades, pero la mayoría son mayores de 40 años. Es una comunidad de cierta edad.

La vida eterna para el Cristianismo es un lugar plácido, pero sin referencias al placer. El Islam promete un paraíso sensual sólo para hombres. Incluso hay terroristas suicidas a los que se les han encontrado bragas para regalarlas a las huríes que les aguardan...

–En el Paraíso hay de todo, pero para llegar hasta él, hay quien equivoca el camino y se va al otro lado.

¿También hay de todo para las mujeres?

–Todos pueden disfrutar todo. La mujer es mi madre, mi mujer, mi tía, mis hijas, mis hermanas...

¿La mujer es la gran asignatura pendiente del Islam?

–Pienso que los países que han puesto demasiada atención en eso, siempre han fracasado en las cosas principales, como una buena economía, el trabajo... La mujer tiene su espacio en la religión musulmana. ¿Quien va a ir contra su madre, su hija o su mujer?. El Islam está al servicio del hombre y de la mujer, y no se puede confundir la religión con costumbres o conductas violentas en algunos países, como pasa aquí mismo, que hay hombres que matan a su mujer. El profeta, en la última peregrinación, habla del respeto a las mujeres, del deber de tratarlas con bondad.

¿Comparte que la democracia es el menos malo de los sistemas?

–Tiene defectos pero también muchas virtudes.

Más allá de la condena del terrorismo, ¿no cree que falta desde la comunidad musulmana un mensaje de respaldo a los valores democráticos?

–En nuestra sociedad falta sobre todo la convivencia que hubo en el pasado entre musulmanes, judíos y cristianos. Andalucía ha sido un minarete para el mundo. Desde aquí han enseñado a Europa entera sabios, médicos, científicos, filósofos, cirujanos... Esa convivencia y respeto falta. Hablo también de las cosas pequeñas a las que la gente no da importancia. Una mujer, por ejemplo, que trabaja en casa al cuidado de personas mayores, los hijos de ese anciano van y le dicen que se quite el pañuelo. ¿Por qué? Ella trabaja con las manos, no con la cabeza... En otros países, en Nueva York, ellas trabajan con pañuelo.

¿Ve un paso atrás prohibir el pañuelo, como hace Francia?

–Se debe respetar la libertad personal. Yo llevo una ropa, otros un gorro, en India un turbante... No veo problema. Hace falta responsabilidad, también en los profesores cuando tienen alumnos musulmanes a los deben respetar y hacerlos respetar.

¿Esa situación la ha vivido?

–Sí, como padre. Tenemos experiencias personales.

Pero si no denuncian...

–No son afortunadamente situaciones graves. Los niños pueden tener problemas familiares, problemas en su casa... lo que ellos viven y eso les hace comportarse mal con los demás.

Pero eso afecta a niños musulmanes, cristianos y ateos.

–Desde luego. Un niño que no tiene tranquilidad, que ve al padre borracho... Por eso hacen falta centros de integración de jóvenes, como clubes de fútbol. Queremos niños que se integren, centros donde se entrene la convivencia, donde vayan educadores católicos, musulmanes... Es un objetivo de este Centro Islámico, que tiene un programa muy amplio. Aquí vienen adultos y niños, familias. Tenemos clases para analfabetismo, para los que no hablan el árabe o español, una biblioteca abierta al público. Queremos empezar con más actividades después de cinco años muy delicados.

¿En lo económico?

–Sí. Ahora ya tenemos un nuevo director del Centro, un profesor de la Universidad de Riad.

¿Qué pensó cuando tras los atentados en Cataluña algunos partidos de izquierda dijeron que también había que condenar que España vendiera armas a Arabia Saudí porque iban a parar al Daesh?

–Llevo más de 30 años y ellos nos ayudan desde una fundación. Nunca hemos tenido problemas con el pueblo español.

Familias musulmanas acuden a locales de Cáritas. ¿Desde la mezquita hacen algo tipo similar de labor asistencial?

–Algunas mezquitas tienen más medios económicos entre sus miembros y pueden hacer ese tipo de actividades. Antes teníamos, y cuando el final del Ramadán, dábamos comidas a todos, musulmanes o no.

Pero me refiero a una ayuda regular a lo largo del año

–Hasta ahora no, pero es algo que tenemos que organizar.

¿Y por qué no le pide ayuda a su compañero, el imán de la mezquita de Marbella? Aquella debe tener más medios.

–No crea. Él también está siempre diciéndome que no tiene dinero.

«Cada viernes acuden unas 1.500 personas al rezo en el Centro Cultural Andalusí»

Entre Marbella y Málaga hay contrastes, pero mucho más en el mundo musulmán ¿Faltan líderes capaces de mejorar la vida de la gente en esos países?

–¡Qué le voy a contar del mundo árabe! No hay tranquilidad. Las cárceles están llenas de médicos, de profesores, de buenos políticos... de la gente que tendría que sacar adelante a su país. Hay muy pocos que lo puedan hacer... y al mismo tiempo hay demasiados que trabajan sólo para su bolsillo. El valor de la gente es mayor cuanto más cerca está del Islam, son más misericordiosos con quienes les rodean, y por supuesto, el musulmán verdadero no ataca a la gente ni de palabra ni físicamente.

¿El cielo para los ricos también es tan complicado para un musulmán como un cristiano? Ya sabe lo que dice la Biblia, que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico llegue al cielo.

–El rico que cumple con sus obligaciones con los pobres, el que no explota a sus trabajadores ni los engaña ese va en buena dirección. Una persona rica no puede dejar de actuar contra la miseria en el mundo.

Muchas grandes iglesias católicas están sobre una mezquita. ¿Le gustaría que católicos y musulmanes compartieran la Mezquita-Catedral de Córdoba?

–Ojalá. La mezquita es de los andaluces, musulmanes y no musulmanes. En la mezquita de nuestro profeta en Medina llegaron a rezar cristianos. Mahoma les invitó a rezar en la casa de Alá.

Permítame una curiosidad: las familias musulmanas no suelen tener mascotas y particularmente perros. ¿Sigue siendo el animal impuro que mordió al profeta?

–Es una criatura de Dios a la que respetamos, pero a la que no tenemos en la casa. Cuando se tiene por necesidad tiene fuera de ella un espacio propio. Sí se tienen es por alguna función: para el rebaño, para la caza, para guardar el hogar pero no para que vivan con nosotros.

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