La ilusión de Dani Pérez

Dani Pérez, con el grupo municipal socialista.
Dani Pérez, con el grupo municipal socialista.
La Casona del Parque

El portavoz socialista no despeja la incógnita sobre si será candidato a la Alcaldía en 2019, pero sonríe y no esconde que el objetivo le seduce

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Si él se sonríe, los demás ediles de su grupo muncipal se ríen abiertamente. El portavoz socialista Dani Pérez –él mismo acorta su nombre cada vez que puede para resultar más familiar, más cercano– contesta así, sin ambages, que está ilusionado cuando se le pregunta acerca del momento que vive (dos meses en este puesto) así como por su posible candidatura como alcalde a las elecciones municipales de 2019. Pero rápidamente, y sin abundar, retoma la senda de lo políticamente correcto:«Me encuentro muy ilusionado para trabajar y posicionar en mi partido en las mejores cotas para ser alternativa de gobierno; esa es mi encomienda», y acto seguido explica que el PSOEes la formación más garantista en cuanto al proceso democrático para elegir a los candidatos por proceso de primarias. Además, en esta ocasión todo parece apuntar que serán abiertas, más al estilo yankee, y participarán militantes y simpatizantes. Así que, con dos años vista, y pese a la sonrisa, aún no se quiere aventurar. Es demasiado pronto para prender la mecha. Igual que era temprano, muy temprano, diciembre de 2016, para que Francisco de la Torre, bueno más bien su mujer, se autodescartase para las municipales de 2019. Si aventura con tanta antelación cuando se va a soltar el bastón de mando, la cartera o lo que competa, la carrera por la sucesión inicia su pistoletazo de salida.

Decir a dos años vista que uno quiere ser el candidato puede acabar por quemar el cartucho de la novedad antes de tiempo, cuando lo primero, como explicaba el interesado en cuestión, es matarse a trabajar para hacerse un hueco. El PSOEtiene ante sí la tarea de recuperar el liderazgo que debe tener el primer partido de la oposición, y para eso, en una ciudad como en Málaga, hay que hacer muchos kilómetros de barrios. Sonaba a guasa hace no tantos años que todavía quedaba un 2% de malagueños que no sabía quién es el alcalde de Málaga. Seguramente esos felices ignorantes se habrán informado ya. El grado de conocimiento es la clave, lo que inclina la balanza.

Y tras esta disquisición, ¿qué vendía entonces, si no su candidatura, ayer Dani Pérez en el desayuno de trabajo de su grupo municipal socialista con la prensa en el Café de la Bolsa? Las que quiere que sean sus líneas maestras en estos dos años, que pasan por intentar sacar adelante los proyectos urbanísticos «enquistados» proponiendo cambios parciales en el PGOU de 2011, para darle protagonismo a zonas que están en auge como Lagunillas y el Ejido. «Hasta que no se vaya Paco de la Torre no saldrán adelante los proyectos enquistados», decía el que seguramente será aspirante a sustituirle en la ‘presidencia’ de la ciudad.

Pérez no pudo pasar por alto, como subrayó, el asunto de la limpieza que sigue siendo «el principal problema de Málaga», y reiteró que es necesario cambiar el modelo, municipalizar la empresa e invertir los 12 millones que se van a ahorrar en más personal para barrer las calles y en maquinaria nueva, que la que hay está obsoleta, añadió. Se posicionó claramente en contra del nuevo canon del agua, que servirá para gravar aún más la factura de los malagueños; y apostó por dotar de mejores equipamientos a los barrios y mejorar la Málaga verde a través de un parque central en los terrenos de Repsol para esponjar Carretera de Cádiz.

El exedil «cristiano» de IU

Ya en su época era alternativo. Cuando todos hacían uso de la chaqueta y corbata allá por los 90, el exedil de Izquierda Unida, Javier García –que lleva dos décadas trabajando en la ONG Meninos Da Rua, en Fortaleza (Brasil)– se ponía sobre sus hombros una camiseta, por eso ahora se ríe cuando dicen que es una prenda reivindicativa. Hay que retrotraerse más de dos décadas para recordarle en la Casona bajo la batuta del mediático Antonio Romero. En ese grupo municipal histórico de IU, que alcanzó los nueve ediles frente a los siete que tenía el PSOE. Recuerdan hoy la edil Remedios Ramos y el técnico David Arrabalí ese día en el que el ahora rey emérito don Juan Carlos visitaba Málaga y a Antonio Romero, al que se le habría olvidado que el ayerinvitado era profesor, lo presentó de la siguiente manera:«Javier García, cristiano». Antes, al cristiano, en Protocolo, le habían rogado que se pusiera chaqueta, moderna, de colores, como fuera. Pero allí estaba él ante el Rey con su sempiterna camiseta. Esa prenda de vestir que ahora, dicen, es tan moderna. Lo más...

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