Una Iglesia de ‘rampas abiertas’

La parroquia Madre del Buen Consejo de Torremolinos reserva la primera fila para personas con discapacidad o movilidad reducida. / Sur

Las parroquias malagueñas trabajan por la inclusión de las personas con discapacidad

ANTONIO MORENO

Las personas con discapacidad, afirma san Juan Pablo II, «no están invitadas por Dios solamente a unir su dolor a la Pasión de Cristo, sino también a acoger ya ahora en sí mismos y a transmitir a los demás la fuerza de la renovación y la alegría de Cristo resucitado». Son llamadas por tanto a participar plenamente de la vida de la comunidad. Las parroquias de Málaga trabajan por facilitar su participación en la liturgia y en las actividades comunitarias poniendo los medios necesarios para ello.

En esta línea, destaca la labor de la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad (Frater) en Málaga, un movimiento que, como señalan ellos mismos, anima a estas personas «a dejar de ser receptoras de la compasión de los demás: de ‘pobrecitos’, nada. Jesús nos dice: ‘levántate y anda’, toma tu camilla y sal a la calle que tienes que ser el protagonista de tu vida. Nuestro lema dice que nuestras capacidades superan nuestras limitaciones. Se puede tener una limitación, como no poder andar, pero luego ser más listo que el Papa. Nosotros somos un movimiento cristiano que quiere ser partícipe de la Iglesia Católica y hacer que alguno piense: ‘pues es verdad, esta gente no sólo tiene obligación de venir a Misa sino que tiene derecho a venir y a participar’».

La Diócesis de Málaga está comprometida con esta labor de facilitar el acceso de todos a las parroquias. Desde el Área de Patrimonio y Obras del Obispado, el arquitecto técnico Pablo Casesnoves señala que «en las obras nuevas que venimos realizando, la accesibilidad es máxima, puesto que tenemos que cumplir toda la normativa necesaria para poder obtener la licencia de apertura. En la restauración de templos antiguos, depende de la obra. Si la reforma es integral, sí que hacemos todo lo posible por habilitar accesos. Prácticamente en todas las rehabilitaciones que se han hecho donde haya cambio de solería, se elimina el peldaño de entrada y se adapta la puerta. Esto depende mucho de cómo sea el exterior. Si el edificio o el pueblo están protegidos, hay que esperar la autorización de la Junta de Andalucía. Si es vía pública, hay que consensuarlo con los ayuntamientos y no siempre es fácil. Otras veces sí. Por ejemplo, un caso reciente es el de la parroquia de las Angustias, en El Palo, donde el Ayuntamiento de Málaga se implicó mucho y modificó la plaza para facilitar el acceso».

Estrella Amate, presidenta de Frater. / Sur

Desde Frater, su presidenta, Estrella Amate y su marido, Francisco Cumpián, destacan el caso «de la parroquia de nuestro barrio, Nueva Málaga, Santa Ana y San Joaquín, que es completamente accesible; así como, en el centro de la capital, la iglesia del Sagrado Corazón de los Padres Jesuitas».

Entre las últimas rehabilitaciones, por ejemplo, está el caso de la iglesia de Santa Ana, en Algarrobo, cuyo acceso se adaptó para personas discapacitadas. «No se pudo hacer en la entrada principal –precisa Casesnoves– pero sí se hizo en el pasillo que comunica tanto los salones parroquiales como la iglesia. Así cumplen la accesibilidad los dos edificios. Luego hay casos muy especiales como la parroquia de Alozaina, donde el problema no es tanto acceder a la iglesia (cuya entrada se ha adaptado) sino llegar a la misma, porque el pueblo tiene unas pendientes tremendas».

Discapacidad sensorial

Salvador Jurado es el sacerdote que acompaña a los miembros de la Pastoral de Sordos y de la Pastoral de Ciegos. Los terceros sábados de mes, las personas con discapacidad auditiva, se reúnen para celebrar la Eucaristía en la capilla del colegio de La Purísima de las Franciscanas de la Inmaculada en la capital. Comienzan en torno a las 18.30 horas y una de las religiosas hace de intérprete en lengua de signos. Desde hace un tiempo, se les unen los miembros de Frater.

Damián Ramírez es el párroco de Ntra. Sra. del Carmen de Fuengirola, una parroquia que tiene muy presente la necesidad de facilitar a las personas con discapacidad física o sensorial su participación en la vida parroquial. «En la fachada del templo –señala– hay un cartel con información práctica, horarios e historia de la parroquia, tanto en letra visible como en lenguaje braille». La parroquia del Carmen de Fuengirola cuenta, asimismo, con una pantalla en la que se proyectan diversas imágenes que ayudan a las personas con dificultades auditivas a seguir la celebración y participar de forma más activa.

Los terceros sábados de mes también se celebra una eucaristía con lenguaje de signos

Se trata, como ha señalado el papa Francisco en un encuentro con personas discapacitadas «de hacer crecer una mentalidad y un estilo que quite los prejuicios, las exclusiones y marginaciones, favoreciendo una efectiva fraternidad en el respeto de la diversidad que hay que apreciar como un valor».

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