Hosteleros y vecinos aplauden que se quiten casetas del Centro

Aspecto que ofrecía ayer el pórtico de la feria a la entrada de Larios. / Salvador Salas

Coinciden en que la feria necesita un cambio que permita acabar con el botellón y recuperar el ambiente más tradicional

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

Por difícil que parezca, vecinos, hosteleros y comerciantes se han puesto de acuerdo al hablar sobre el futuro de la feria del Centro. A pesar de tener intereses opuestos durante gran parte del año, todos ellos se han posicionado a favor de acabar con la casetas temporales en las calles de la ciudad. Tras el anuncio que realizó el jueves la concejala de Fiestas, Teresa Porras, en este periódico, en donde se mostró dispuesta a estudiar dicha posibilidad cara al año que viene, los implicados han respaldado la iniciativa al considerar que ayudaría a mejorar el ambiente en las calles.

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La portavoz de la asociación de vecinos Centro Antiguo, Mercedes Espinel, considera que quitar las casetas seria fantástico porque así se lograría acabar con la feria antes y garantizar el descanso vecinal. «Si la gente está en la calle, es imposible echarla a las seis de la tarde quitando la música», considera. La representante vecinal entiende que en el Centro debe hacerse algo diferente, que sea bueno para las familias y limitando la música. «El problema no se produce en las zonas donde están los escenarios sino en todas las calles adicionales donde la bebida es un plus».

Mesa de trabajo

En esta línea, considera que sería fundamental montar una mesa de trabajo en cuanto termine la feria de este año para comenzar a establecer las bases de la feria del próximo año. Y no sólo para hablar de la feria, sino para establecer un modelo de ciudad que sea más atractivo para la gente, que sirva tanto para la feria como para la Semana Santa o el carnaval, ya que «los vecinos soportamos ruido durante todo el año».

«No podemos consentir que el turismo se vaya a otros sitios», advierten los hosteleros

Otros de los grandes implicados, los hosteleros, también defienden la idea de lograr un Centro más controlado y festivo. El presidente de la asociación Mahos, Jesús Sánchez, opina que el número de casetas debería disminuir porque hay que darle más valor al suelo de la ciudad. Si no se eliminaran por completo, que sería su ideal, cree que se les deberían exigir las mismas medidas de seguridad que a ellos. «Si a nosotros no se nos permiten las barras de alcance, ¿por qué a ellos sí?», se pregunta.

Sánchez considera que el Centro «debe volver a ser el centro de la corona» y defiende que la hostelería que ya está asentada en el Centro está más que preparada para acoger todas las actividades festivas, como fue en su origen. Igualmente cree que hay que seguir trabajando en la misma línea que estos dos últimos, fomentando las actividades en directo y reduciendo el botellón. «Lo que no podemos consentir es que el turismo se vaya a otros sitios», razona.

También quieren volver a recuperar el protagonismo perdido los comerciantes. La presidenta de la asociación Centro Histórico, María José Valenzuela, cree que la eliminación de las casetas beneficiaría a todos los sectores. «La feria debe ser algo diferente a lo que es ahora mismo, y el año que viene la hostelería y los comercios deberían ser los protagonistas», apunta. Ella es partidaria de crear ambientes diferentes y de que las tiendas «vuelvan a dar esa copita que ofrecían cuando comenzó la feria del Centro». Entiende que en lugares como la plaza de la Constitución «hay que dejar espacio para bailar y no para que se fomente el botellón».

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