Héroes que dejan de ser anónimos

A. FRÍAS MÁLAGA.

Sentados entre uniformes, se encontraban ayer el ciudadano de Biafra (Nigeria) Akam y la enfermera del Materno María Sandra Rojas. Son dos de los héroes que fueron distinguidos ayer por servicios humanitarios durante los actos por el patrón de la Policía Local.

Akam auxilió a un hombre al que estaban apuñalando. Como contó su mujer, Luz Sena -ya que él no habla bien español-, estaba en la puerta de una discoteca cuando vio como un grupo de unas cinco personas agredía a la víctima, que había caído al suelo: «Se enfrentó a ellos y cogió a pulso al hombre, para meterlo en su coche y llevarlo a un hospital».

«Es un pacificador, cuando ve una injusticia se mete sin pensarlo para evitarla. Aun así, dice que aquella noche hizo lo que tenía que hacer y que cualquier otra persona habría actuado igual», apuntó Sena.

Por su parte, María Sandra Rojas actuó junto a seis policías locales y uno nacional para salvarle la vida a un hombre que había sufrido una parada cardiorrespiratoria en la calle y había caído desplomado al suelo. Se trata de Pablo Girós, que ayer conoció a sus ángeles de la guarda. Dijo que no se acordaba de nada, pero que estaba muy agradecido e insistió en que había vuelto a nacer: «Estoy muy emocionado, aunque, si no me lo hubieran contado, no sería consciente de nada de lo que ocurrió».

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