«Mi hermana me decía que era un vago y que tenía que buscar trabajo»

El acusado, en el centro de la imagen, durante la sesión del juicio celebrado ayer. :: sur/
El acusado, en el centro de la imagen, durante la sesión del juicio celebrado ayer. :: sur

El hombre acusado de matar a la mujer en Torremolinos admite que acabó con su vida tras golpearla con una plancha y asfixiarla

ÁLVARO FRÍAS MÁLAGA.

Sentado ante los miembros del jurado popular que le juzgan, el hombre acusado de haber matado a su hermana en Torremolinos admitió ayer su culpabilidad en los hechos. Explicó que ella le decía que era un vago y que tenía que buscar trabajo, tras lo que, en la madrugada del 23 de octubre de 2016, cogió una plancha de la habitación en la que estaba, fue a la de su hermana y la golpeó fuerte en la cabeza. Luego reconoció que la asfixió hasta que perdió la vida.

El procesado indicó que vivía en Marruecos y que, cuando acudía a España, pasaba algunos días en casa de su hermana. En esta ocasión, después de casarse, había estado unos meses en Elche intentando buscar trabajo, tras lo que regresó unos días a la vivienda en Torremolinos antes de volver a su país natal.

Insistió en que la relación con su hermana era mala. De hecho, el procesado manifestó que las discusiones eran continuas y que ella le echaba en cara su forma de vida. «Me decía que era un vago, un alcohólico y que no había aprovechado las oportunidades de trabajo en España», añadió.

Asimismo, señaló que su hermana no le ayudaba, sino que le machacaba. Expuso a los miembros del jurado que llevaba toda la semana en casa de su hermana y que discutían a diario, algo que hicieron la noche de los hechos. Tras ello, contó que cada uno se fue a su cuarto.

Declaró que se encerró en la habitación y que ella se fue a la suya. «No podía dormir. Sobre las tres de la madrugada, no sé qué me pasó por la cabeza, me venían pensamientos que no podía controlar. Entonces cogí una plancha que había en mi dormitorio», precisó.

Contó que después fue al cuarto donde dormía su hermana y que la golpeó fuerte en la cabeza. Debido a la agresión, aseveró que ella no se podía mover de la cama, tras lo que la asfixió hasta que se aseguró de que ella había muerto, llegando a hacerlo con el cable de la plancha. El acusado dijo que, una vez que la había matado, se cambió de ropa y se fue a la calle, donde estuvo deambulando. Ya por la tarde, indicó que llamó a la Policía, les contó lo que había hecho y se entregó. Después de haber contestado a las preguntas de las partes, el procesado pidió permiso a la Sala para decir unas palabras más. Aprovechó la ocasión para pedir perdón por lo que había ocurrido y aseguró que, si volviera a vivir esa situación, no haría lo mismo, ya que se trata de su hermana y es consciente del daño que ha provocado a su familia.

El hijo de la víctima

Por otro lado, entre lágrimas, también declaró el hijo de la víctima, quien relató como encontró el cuerpo de su madre. Además, negó que hubiera mala relación con su tío, sino todo lo contrario, ya que le acogían en su casa, le daban de comer y hasta le dejaron dinero para su boda, que había sido unos meses atrás en Marruecos.

«Él estaba en mi casa invitado, ha sido un tirado toda su vida y lo único que hemos hecho es ayudarle», apuntó. Asimismo, explicó que su madre lo único que hacía era decirle que se había casado y que tenía que hacer algo con su vida, «pero igual que se le dice a un hijo, aconsejándole».

El procesado se enfrenta a una pena de 21 años y ocho meses de prisión que solicita la Fiscalía, que le considera responsable de un delito de asesinato. Además, pide una indemnización de 150.000 euros para cada uno de los dos hijos de la víctima.

Por su parte, la defensa considera que los hechos fueron un delito de homicidio, por lo que espera que la pena sea de nueve años y once meses de cárcel y, la indemnización, de 30.000 euros para cada hijo.

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