La plaza de Pepe Mena, un punto negro

Cosas de la ciudad

Los residentes en el entorno de la calle Ollerías denuncian el estado de abandono en el que se encuentra dicha plazoleta

PABLO MARINETTO

La plaza de Pepe Mena, junto a la calle Ollerías, se ha convertido en un punto negro en pleno centro de la ciudad. Los vecinos aseguran que es difícil ver a los operarios de Limasa limpiando la plaza y que la suciedad va en aumento cada semana. Las baldosas de los bancos de obra que rodean gran parte de la plaza están rotas o directamente han desaparecido y las mesas de ajedrez instaladas han sido invadidas por las hojas de unos árboles que, además de no dar sombra, ensucian todo el entorno. Por no hablar, de los excrementos de perros que hay repartidos por el suelo y que tardan días en ser recogidos.

Gustavo García es vecino de la zona y asegura que es «indignante» la desidia de los servicios de limpieza en la zona. «Así es como Limasa da el do de pecho: manteniendo la plaza hecha una auténtica porquería. Estamos hartos de pedir al Ayuntamiento que vengan a reponer las baldosas rotas y a limpiar y baldear la plaza», relata.

Pero este no es el único foco del problema. La suciedad se extiende por las calles aledañas en las que la mayoría de las esquinas están plagadas de orines de animales. «Más que un barrio parece un basurero. Con lo cerca que estamos del Centro parece mentira que el Ayuntamiento no actúe y le de un lavado de cara. El mal olor es insoportable y ahora, en verano, aún más», cuenta indignada Dolores Jiménez. Por si fuera poco, el fenómeno del botellón parece haberse extendido por el barrio, con el ruido y la acumulación de basura que conlleva. Los residentes piden una mayor presencia policial que evite la concentración de jóvenes hasta altas horas de la madrugada y permita mantener el entorno libre de suciedad. Esperan no tener que limpiar el barrio ellos mismos.

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