«No hablamos sólo de salario, sino de salud: hacer 30 habitaciones al día es una brutalidad»

Pepi García, representante del colectivo de las camareras de piso, denuncia que con la externalización de los servicios de limpieza “está en juego la profesionalidad y la calidad del turismo”

NURIA TRIGUERO

Las camareras de piso subcontratadas a través de empresas multiservicio cobran la mitad de lo que establece el convenio de hostelería. Un gran abismo les separa de un sueldo digno, pero no es este agravio salarial su único problema. Según Pepi García, camarera de piso y representante de este colectivo en Comisiones Obreras, “el otro problema es la carga de trabajo: los ritmos que se están imponiendo en los hoteles donde la limpieza está externalizada son brutales”. “No se puede aguantar hacer treinta habitaciones al día: no es posible agacharse tantísimas veces, limpiar tantísimas bañeras...” ejemplifica la portavoz sindical, que denuncia la alta prevalencia de enfermedades profesionales entre el personal de limpieza. “No hablamos sólo de salario; hablamos de salud; de vida”, concluye.

Según la representante de CCOO, en los hoteles con camareras de piso en plantilla la carga de trabajo suele ser de quince habitaciones por día y trabajadora; mientras que las empresas multiservicio llegan a imponer “veinte, veinticinco y hasta treinta habitaciones al día”. Esta sobrecarga acaba derivando en la mayoría de los casos en jornadas prolongadas más allá del límite contractual en las que no se pagan horas extra, sino "dos o tres euros por habitación".

El sindicato, al interponer las denuncias contra 44 hoteles que externalizan el servicio de camareras de piso, no sólo ha querido poner el acento en la injusticia que supone para las más de 400 trabajadoras afectadas, sino en la competencia desleal que están ejerciendo dichos establecimientos, al ahorrarse una importante cantidad de dinero respecto a los que sí cumplen el convenio del sector. De hecho, sus portavoces han recordado que ya un importante empresario del sector, como es Antonio Catalá, de AC Hoteles, criticó esta práctica el año pasado en unas declaraciones que levantaron una amplia polvareda en el sector hotelero

Para Pepi García, además, está en juego “la profesionalidad y la calidad del turismo” porque “un turista no recibe el mismo servicio cuando una camarera sólo le da tiempo a retirar la basura y salir corriendo de la habitación para hacer otra”.

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