Funcionarios a dos velocidades

Zona de aparcamiento en el complejo del hospital Civil. /Fernando González
Zona de aparcamiento en el complejo del hospital Civil. / Fernando González

Menos de un 10% de los empleados públicos cuentan con aparcamiento reservado y gratuito junto al trabajo

JUAN SOTO

Vas camino del trabajo, tienes una reunión importante a primera hora, sales de casa con el tiempo justo y... bingo, al llegar a la puerta del trabajo no hay sitio libre para dejar el coche. ¿Te suena esa situación? Buscar aparcamiento junto a la oficina es una de las situaciones más estresante para la mayoría de los mortales. Según se desprende de un estudio elaborado por la Asociación Española de Aparcamientos y Garajes, los conductores se pasan una media de 16 minutos buscando un espacio libre en el que poder dejar el vehículo estacionado cuando van al trabajo. Y tal vez por eso, entre otros motivos, la ampliación del aparcamiento para funcionarios en la Ciudad de la Justicia -con su posterior rectificación a medias- ha causado tanto revuelo durante las últimas semanas en la provincia. Tras esta medida, tomada de forma precipitada y sin consenso entre las partes, numerosos ciudadanos se han hecho la misma pregunta: ¿Acaso tienen todos los empleados públicos los mismos privilegios y pueden aparcar de forma gratuita junto a sus puestos de trabajo?

Los aparcamientos

Ciudad de la Justicia
500 plazas reservadas en exclusiva para los funcionarios. Polémica: El millar de funcionarios que trabaja en este edificio judicial dispone de un aparcamiento privado en superficie. Tras ampliarlo hasta las 750 plazas han tenido que dar marcha atrás por las críticas de abogados y procuradores.
Hospital Carlos Haya
0 plazas reservadas para los profesionales sanitarios. Sin espacio: Los médicos que a diario deben ir a trabajar al hospital Carlos Haya no disponen de ningún aparcamiento reservado. Al igual que los usuarios, deben encontrar un estacionamiento en las calles cercanas.
Diputación
329 plazas disponibles para todos los trabajadores Sin problemas: Los funcionarios que trabajan en el edificio de la Diputación Provincial, en la calle Pacífico, son los que menos problemas tienen. También pueden utilizar los jardines del edificio de La Térmica.
Comisaría Provincial
0 plazas reservadas para los policías y funcionarios. Sólo coches oficiales: La Comisaría Provincial cuenta con un aparcamiento subterráneo donde sólo acceden los coches oficiales. Los policías y funcionarios deben buscar aparcamiento en la calle para sus coches particulares.
Ayuntamiento de Málaga
30 plazas reservadas para los concejales. Poco uso: Los 400 funcionarios que trabajan en la Casona del Parque deben ingeniárselas a diario para llegar a trabajar en el coche. En la calle Roma hay un pequeño aparcamiento reservado para los concejales.
Urbanismo
302 plazas reservadas para los trabajadores previo pago. De pago: Los funcionarios que trabajan en el Edificio Municipal de Usos Múltiples, en el paseo Antonio Machado, disponen de plazas reservadas, pero deben pagar 300 euros al año. No caben todos; el resto debe aparcar en El Bulto.
Hospital civil
600 plazas de pago compartidas con los usuarios. Sin privilegios: Los trabajadores del hospital Civil y del Materno Infantil pueden aparcar en el recinto gestionado por Faisem, que es de pago y es compartido con los usuarios. Pagan 20 euros por 30 días de uso.
Tabacalera
0 plazas reservadas para los trabajadores públicos. En la calle: Los más de 500 trabajadores agrupados en este edificio municipal deben buscar aparcamiento en la calle por la falta de plazas reservadas. La mayoría recurre a una explanada próxima en donde también aparcan residentes.
Eduficio Negro
270 plazas para los primeros trabajadores que lleguen. Sin sitio para todos: Los funcionarios que trabajan en el Edificio de Usos Múltiples de la Junta, en la avenida de la Aurora, cuentan con un aparcamiento de acceso libre, aunque se llena a primera hora. No hay espacio disponible para todos.
Hacienda
0 plazas disponibles tras los daños estructurales. Plazas perdidas: Los profesionales que trabajan en el edificio de Hacienda, en la avenida de Andalucía, disponían de un aparcamiento con 260 plazas pero fue cerrado por motivos de seguridad. Ahora deben buscar sitio en la calle.
Puerto
50 plazas de pago para todos los trabajadores públicos Opción en el Centro: El personal de Autoridad Portuaria, usuarios de empresas que operan dentro del Puerto y empleados de otros organismos oficiales pueden alquilar una plaza de aparcamiento por unos 300 euros al año.
Hospital Clínico
400 plazas compartidas con los usuarios del complejo. Zona pública: Los trabajadores de este complejo hospitalario no tienen espacio reservado y deben compartir las escasas plazas públicas con el resto de usuarios. La mayoría debe aparcar en las diferentes explanadas junto a Teatinos.

La realidad es que no es así. Sólo los trabajadores de unos cuantos edificios públicos tienen la posibilidad de acudir a la oficina sin el estrés añadido de encontrar una plaza libre. De los 76.127 funcionarios que trabajan en la provincia, menos de un 10% tienen una plaza garantizada en el trabajo. De hecho, de los edificios públicos con más empleados de la capital, sólo quienes trabajan en la Ciudad de la Justicia, la Diputación Provincial, el Edificio de Usos Múltiples de Málaga (antiguo 'Edificio Negro') o la Universidad de Málaga disponen de plazas reservadas sin coste añadido. Por contra, ni médicos ni policías ni funcionarios del Ayuntamiento de Málaga pueden disponer de dicho espacio sin previamente pasar por caja o pelearse con el resto de ciudadanos.

En la Ciudad de la Justicia, en donde se originó toda la polémica, trabajan alrededor de un millar de funcionarios públicos, que cuentan en la actualidad con más de 500 plazas reservadas en un aparcamiento en superficie anexo. Aunque la gerencia trató de ampliar las plazas reservadas hasta las 750, la rotunda negativa de abogados y procuradores ha permitido mantener el espacio casi como estaba, por lo que el resto de empleados públicos deben buscar un estacionamiento como cualquier otro usuario.

Ni los policías ni el personal sanitario dispone de aparcamiento reservadoEl edificio de Urbanismo tiene aparcamiento, pero los funcionarios deben pagar por su uso

La gerencia de la Ciudad de la Justicia esgrimió entonces que el cambio se autorizaba por motivos de seguridad, un argumento que sorprende si se tiene en cuenta que ni policías locales, ni nacionales cuentan con sitio reservado para sus coches particulares junto a sus centros de trabajo. En la Comisaría Provincial, por poner un ejemplo, el aparcamiento subterráneo está reservado para los coches oficiales, por lo que los funcionarios deben aparcar en la explanada pública que hay a la espalda del edificio, junto a los miles de usuarios y vecinos de la zona.

Aparcamiento reservado en la Ciudad de la Justicia.
Aparcamiento reservado en la Ciudad de la Justicia. / Francis Silva

De entre todos los trabajadores públicos, quienes mejor lo tienen son los de la Diputación Provincial, en donde cuentan con un gran aparcamiento interior con capacidad para 329 vehículos y 35 motos. Al tratarse de un edificio de reciente construcción -se inauguró en 2007-, los constructores redactaron un proyecto en donde resolvían uno de los principales problemas tanto para los trabajadores como para los vecinos de la zona, ya que de no haberse construido se hubieran restado numerosas plazas de aparcamiento en la calle con el consiguiente prejuicio para los residentes. En este espacio puede aparcar todo el trabajador que lo desee, ya que si el aparcamiento se llena también pueden utilizar los jardines de la cercana Térmica.

También cuentan con un aparcamiento libre y gratuito los profesionales que trabajan en el Edificio de Usos Múltiples de la Junta de Andalucía en la avenida de la Aurora -antiguo Edificio Negro-. En los bajos del conjunto hay disponibles 270 plazas de aparcamiento que se ocupan por orden de llegada. Quienes allí trabajan explican que no sirve para satisfacer toda la demanda, aunque quienes llegan a las 8 de la mañana no suelen tener problemas para dejar su vehículo. «Muchas personas van en transporte público o, sino, tienes que estar pendiente de la zona azul», exponen.

De los funcionarios que trabajan para el Ayuntamiento de Málaga apenas ninguno tiene una plaza reservada. Ni en la Casona del Parque ni en la antigua Tabacalera -dos de los espacios con mayor movimiento de la ciudad- disponen de plazas reservadas. En el primer edificio trabajan cerca de 400 personas y cuenta con un pequeño aparcamiento habilitado en el lateral de la calle Roma en el que sólo pueden aparcar los concejales. En el segundo, en donde se concentran más de 500 funcionarios, no hay plazas libres y los trabajadores deben dejar sus vehículos en una explanada compartida con vecinos y usuarios de la playa.

Urbanismo

Hablando de espacios municipales, un caso realmente significativo se produce en el Edificio Municipal de Usos Múltiples, en el paseo de Antonio Machado, en donde se ubica entre otras la Gerencia de Urbanismo, Movilidad o Medio Ambiente. Al tratarse de un edificio nuevo cuenta con tres plantas de aparcamiento con capacidad para 302 vehículos... aunque los usuarios deben pagar por su uso. Los funcionarios que quieren estacionar deben solicitar una de las plazas reservadas y pagar 300 euros al año. Al resto, hasta alcanzar las 400 personas que trabajan en este edificio público, no les queda más remedio que utilizar el transporte público o dejar el coche en alguna de las explanadas que hay en la zona de El Bulto.

También de pago es el aparcamiento para empleados públicos que estrenó el año pasado la Autoridad Portuaria en el interior del recinto del Puerto, concretamente en los muelles 4 y 5 (paralelos a la avenida de Manuel Agustín Heredia). Este espacio cuenta con medio centenar de plazas y está reservado para personal de Autoridad Portuaria, usuarios de empresas que operan dentro del Puerto y empleados de otros organismos oficiales del Centro. Inicialmente se sacaron 50 plazas por un precio de 300 euros, aunque la demanda no deja de crecer entre los cientos de empleados públicos que a diario deben desplazarse hasta el Centro.

Entre los usuarios de dicho espacio aplauden iniciativas de este tipo, ya que les permite dejar el coche sin el estrés de buscar un sitio libre y, además, dejan los aparcamientos de la calle libres para los usuarios que lo necesitan. «Si todos los empleados públicos que trabajamos en el Centro ocupamos los aparcamientos que hay en la calle, a las 8 de la mañana ya no habría un hueco libre», explica Laura, una de estas usuarias.

Esta empleada pública considera que se trata de la solución menos mala, aunque a todos los funcionarios les encantaría tener una plaza gratuita para ir a trabajar. «Al menos es más barato que los parking públicos y no te obliga a estar todo el día pendiente de si se te pasa la hora de la zona azul», confiesa. En este sentido, dice que desde que la Autoridad Portuaria habilitó el aparcamiento vive más tranquila y con menos estrés. «Ya no tengo que salir media hora antes para buscar un sitio», agradece.

Médicos vs. profesores

Dos extremos opuestos lo sufren/disfrutan los médicos y los profesores universitarios. Mientras los primeros deben encomendarse a diario a San Cristóbal, patrón de los conductores, para encontrar un estacionamiento libre junto a cualquiera de los cuatro hospitales públicos que hay en la capital, los segundos suelen disfrutar de plazas reservadas junto a las diferentes facultades tanto en el campus de Teatinos como en El Ejido.

En el caso de los hospitales, ni Carlos Haya, ni el Clínico, ni el Materno ni el Civil disponen de aparcamientos reservados para sus 8.000 trabajadores públicos. El Clínico apenas dispone de 400 estacionamientos reglados que deben compartir profesionales y usuarios durante todo el día; Carlos Haya no tiene un espacio propio, y los usuarios y trabajadores tienen que recurrir al subterráneo público de Santa Rosa de Lima; y los profesionales del Civil y del Materno deben 'pelearse' por un hueco en la explanada que gestiona Faisem (Fundación Andaluza para la Integración Social del Enfermo Mental) en el interior del recinto del Civil con capacidad para 600 plazas. En este caso, los profesionales pueden sacarse un bono que les permite utilizar el aparcamiento durante 30 días por 20 euros, aunque sin garantizarse una plaza en exclusiva.

Respecto al profesorado, en el Ejido existen dos zonas de aparcamiento reservada: junto al pabellón de Gobierno, y en los bajos de la Facultad de Económicas. Por contra, en Teatinos casi todas las facultades tienen un espacio delimitado. Por contra, quienes trabajan en el Rectorado o los profesores de colegios e institutos no gozan de estas posibilidades.

Los beneficios para los funcionarios del Gobierno central también son bastante escasos en cuanto a aparcamiento se refiere. En la Subdelegación del Gobierno de Málaga, en el paseo de Sancha, trabajan alrededor de 100 personas y menos de 20 tienen un sitio reservado. El resto deben buscarse la vida en los alrededores con el inconveniente añadido de que hay numerosos colegios e incluso un hospital privado. «Durante el mes de agosto se aparca sin problemas, pero ahora volvemos a la dura realidad», resumen.

Y otros que se han quedado recientemente con la miel en los labios son los funcionarios del edificio de Hacienda, situado en la avenida de Andalucía. Este enclave, que en los últimos meses ha sido noticia por sus daños estructurales, cuenta con un aparcamiento subterráneo con capacidad para 260 vehículos pero se encuentra cerrado por motivos de seguridad. Aunque no tenía capacidad para toda la demanda -allí trabajan más de 700 funcionarios- sí servía para descongestionar las calles cercanas. Ellos también han pasado a engrosar la lista de funcionarios con plaza pero sin parking.

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