La fiesta del encuentro con Jesús

Catequistas y padres de la parroquia del Carmen de la capital. :: sur/
Catequistas y padres de la parroquia del Carmen de la capital. :: sur

Hoy se celebra el Día de la Catequesis bajo el lema 'La Familia, primera educadora en la fe'

BEATRIZ LAFUENTE MÁLAGA.

El encuentro con Jesús no es una actividad extraescolar. Y es que, en nuestros días Jesús debe competir con el inglés, el baloncesto, el kárate o el baile ya que, para muchos padres, la catequesis parece otra clase extraescolar que hay que incluir en la apretada agenda de sus hijos, pero nada más lejos de la realidad. Cuando cierran las puertas de esas aulas ya no se practican hasta la semana siguiente, «pero el ser cristiano debe practicarlo día a día, no acaba al salir de la catequesis y en ello, los padres tienen un papel fundamental», como recuerda el delegado diocesano de Catequesis, Manuel Márquez Córdoba.

«La catequesis, en teoría, se sitúa después del anuncio misionero y tiene la misión de consolidar y madurar la fe inicialmente despertada en todos aquellos que han sentido la necesidad de conocer a Jesús y vivir el Evangelio, para hacerlos cristianos. Pero la realidad es otra, guste o no, porque en estos momentos, la mayoría de los destinatarios de la catequesis (niños, jóvenes y adultos), no tienen interés por conocer a Jesús y su mensaje de salvación, solo quieren recibir los sacramentos bien por la fiesta y los regalos...», explica Manuel Márquez.

Por ello, la Delegación de Catequesis se ha propuesto varios retos que llevar a cabo, «el primero de ellos es, seguir mejorando la acogida y la relación con los padres que vienen a solicitar que su hijo comience la catequesis. Donde les explicamos que los niños tienen que venir una vez a la semana y cómo ellos deben participar en la Eucaristía del domingo y acompañar a sus hijos en su día a día, rezando por las noches, bendiciendo la mesa...».

Otro gran reto es «mejorar la formación de los catequistas, para que sean unas catequesis más vivenciales, que lleguen al corazón, para iniciar así el encuentro con Jesús y que los niños lo tengan presente en su vida diaria. De hecho, este año estamos ofreciendo un curso en Málaga y en la Axarquía, que dura tres meses. Y por último el mayor reto es no olvidar que la catequesis debe despertar el primer anuncio y sobre todo anunciar con gozo y entusiasmo el mensaje de Jesús para que los padres y los niños lo conozcan, lo celebren, lo vivan y lo recen».

Cómo explica Manuel Márquez, «los niños en estas edades lo que hacen es imitar, son como espejos, de hecho, según el antropomorfismo, el padre viene a ser la proyección de Dios en el niño. Yo les digo a muchos padres que vienen a la parroquia: «usted haga la señal de la cruz al salir de casa por las mañanas y como no lo ha hecho nunca, el niño sentirá curiosidad y le preguntará porqué lo hace y así podrá explicarle que le está dando las gracias a Dios y pidiéndole que le ayude y le proteja». Entonces el niño comenzará a hacerlo, aunque no tiene una clara idea de porqué hasta que un día lo integra por sí mismo, pero si no lo ve, nunca lo hará. Igualmente bendecir la mesa a diario o pensar qué haría Jesús ante un problema de nuestro día a día».

Recuerda además, que «es importante adaptar los lenguajes de la fe a la edad de cada niño. Muchos te preguntan: 'Yo no veo a Dios, ni lo escucho ¿entonces cómo me habla?' y nosotros debemos explicarles que Dios nos habla a través de la Biblia».

«Es algo increíble»

María Luisa Giménez Pérez del Pulgar lleva cinco años siendo catequista en la parroquia de San Miguel y explica que es catequista «porque me encanta enseñarle a los niños todo acerca de Dios y verles felices cuando hablan de Él. Además, ser catequista también me ayuda a crecer en la fe, pues hay veces que aprendo más de ellos que de los libros. Enseñarle a los niños como catequista es algo increíble que incluso engancha. Te llena tanto que a pesar de tener que hacer 'encajes de bolillos' en mi día con día, con mi familia, el trabajo y mis tres hijos, el momento de catequesis me renueva, y me da mucha satisfacción sentir cómo van preguntando cada vez más y aprendiendo todo. Es maravilloso».

Marcos Montes Camacho y Darío Cidre Sepúlveda tienen ocho años y llevan asistiendo a catequesis desde que cumplieron seis. Ambos pertenecen a la parroquia del Carmen de la capital y cuando se les pregunta por qué quieren hacer la Primera Comunión, ambos afirman que porque quieren conocer más a Jesús y acercarse más a Él. Darío explica que se lo pasa muy bien durante la catequesis «porque estoy con mis amigos y a la vez con Jesús. Lo que me gusta del Señor son los milagros que hizo». Marcos por su parte dice que se lo pasa muy bien en catequesis «porque estoy con mis compañeros de clase y porque mi catequista Augusto Puche se preocupa mucho por nosotros y reza por nosotros. Lo que más me gusta de Jesús es que nos ayudó a ser más buenos y que murió y resucitó por nosotros».

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