Policías desplazados a Cataluña por el 1-O regresan a Málaga: «El desgaste ha sido grande pero estamos orgullosos»

El reencuentro con la familia ha dejado imágenes muy emotivas. / Foto: Francis Silva | Vídeo: Pedro J. Quero

Emotivas imágenes en el recibimiento de los familiares a los agentes, que han estado 28 días fuera de sus hogares

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

A las puertas de la Comisaría Provincial, una pancarta rezaba este martes por la tarde: «Bienvenidos a Málaga valientes. Fuerza y honor». Tras ella estaban los familiares de un grupo de los agentes del Cuerpo Nacional de Policía desplazados de Málaga a Cataluña para el 1-O. El reencuentro ha sido muy emotivo, quedaban atrás las noches en vela y la incertidumbre. Por fin, estaban en casa.

Pero estos 28 días que llevan fuera de su hogar no han sido nada fáciles. A su llegada, uno de los agentes ha insistido en que «el desgaste ha sido muy grande», pero que están orgullosos de su trabajo». Él y sus compañeros estuvieron en Pineda del Mar. Recordaron que al principio podían ir a lavar la ropa o a hacer deporte, pero que de un día para otro todo cambió. «Estaba perfectamente organizado, y llegó un grupo que nos hizo la vida imposible», ha contado uno de los agentes.

Coincidía con sus compañeros en que lo que peor han llevado en todo este tiempo ha sido la banda sonora de insultos que han recibido: «Nos llamaban asesinos de forma gratuita, cuando nosotros en ese pueblo ni siquiera habíamos actuado». Ha recordado como, paseando por la calle, los cortes de mangas eran constantes. «Incluso nos enseñaban el culo», ha apuntado.

Ha sido la peor parte de una experiencia que también les ha aportado «muchas cosas positivas». Una de ellas es el compañerismo. Uno de los agentes ha explicado que, aunque están acostumbrados a pasar mucho tiempo juntos en el trabajo, en esta ocasión han compartido las 24 horas del día: «En los malos momentos siempre nos hemos apoyado los unos a los otros, también en la familia, pero no queríamos preocuparla en exceso».

F. Silva

Por eso, han insistido en que prefieren olvidar todo lo negativo. Y es que estos días en Cataluña también les han dejado anécdotas muy emotivas. «La gente que nos apoyaba poco a poco fue apareciendo y cada vez eran más. Recuerdo uno de los días que una niña pequeña se acercó a mi con un papelito en el que decía ‘mi casa es tu casa, mi nevera es tu nevera’», ha señalado uno de los agentes, mientras sostenía a su hijo en brazos, ese mismo que estas últimas noches se despertaba e iba al salón a por una foto de su padre antes de regresar a la cama.

La familia es quizás la que más ha sufrido con la situación que han vivido. Luis esperaba a su hermano con una gran sonrisa en la cara, mientras ha expuesto que la incertidumbre que han vivido estos días «ha sido lo peor»: «No sabíamos la fecha en la que iban a regresar. Mi cuñada se ha tenido que echar la casa encima ella sola, con dos hijos y su trabajo».

Sin embargo, el ambiente de felicidad que se ha vivido a las puertas de comisaría ha dado poco margen a echar la vista atrás. Solo quedaba celebrar la vuelta a casa, «con una buena cena, como se hace en este país». Pero los agentes no se olvidan de sus compañeros desplazados, a los que no han dudado en mandar ánimos.

Es posible que a ellos les toque regresar a Cataluña dentro de unos días si la situación no mejora. «Volveré encantado. Iré voluntario de nuevo, como hemos hecho todos esta vez, porque es mi profesión. Juré defender la Constitución y moriré por ella», ha asegurado uno de los policías nacionales.

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