«Hay que evitar la automedicación también con las plantas medicinales»

María Concepción Martín Domingo, autora de la investigación sobre metales en las infusiones. / Sur

La farmacéutica malagueña María Concepción Martín Domingo es autora de una tesis en la que ha analizado la presencia de «metales pesados» en infusiones y evaluado el riesgo para la salud humana

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

María Concepción Martín Domingo tiene 27 años y estudió Farmacia en la Universidad de Granada, aunque es malagueña. En 2013 inició la elaboración de la tesis ‘Análisis de contaminantes metálicos y minerales en plantas medicinales. Evaluación del riesgo para la salud humana’. El estudio, en el que ha invertido cuatro años, le ha valido la mención ‘cum laude’. Según Martín, la tesis concluye que no hay riesgo para la salud en el consumo de infusiones y que los metales pesados que contienen no suponen ningún problema para el consumidor.

¿Cómo y por qué decide realizar este estudio en su doctorado?

–Fue a propuesta del Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Universidad de Granada. Y la realicé bajo la tutela del catedrático de Toxicología, Fernando Gil.

¿En qué ha consistido?

–La premisa de la que partíamos era que las plantas medicinales podían contener cantidades de metales, incluimos minerales y metaloides, que podían tener riesgo para la salud del consumidor porque habíamos visto bibliografía y estudios de otros países con resultados interesantes.

¿En qué plantas medicinales ha centrado su estudio?

–Han sido doce plantas distintas: menta, salvia, manzanilla, tila, valeriana, cola de caballo, té verde, té rojo, tomillo, sen, hierba luisa y flor de azahar, así como nueve elementos.

¿Y cuál es la principal conclusión de la tesis?

–En el estudio se han analizado las bolsistas de estas infusiones de marca comercial y marca blanca, las que se comercializaban a granel en herbolarios y las que se ofrecía en un mercado tradicional. Teniendo en cuenta que lo que pasa de elemento a la infusión desde la planta, y que el cuerpo no absorbe el cien por cien, no observamos ningún problema. Es decir, que de todas las plantas y formatos analizados se podían consumir perfectamente y sin problema para la salud del consumidor.

¿Podemos por tanto seguir tomando infusiones de las plantas que han estudiado con toda tranquilidad?

–Exactamente. Tuvimos en cuenta también un consumo medio en una persona de unos 60 kilos y los resultados fueron que era inocuo. Vamos, que nos podemos hinchar de tomar estas infusiones que no pasa nada. Entendemos por consumo medio dos o tres bolsitas. Los controles de calidad en España están bastante bien hechos y los valores que salen son bajísimos.

¿La seguridad está totalmente garantizada?

–No podemos garantizar que alguien vaya a una tienda, compre una planta medicinal, la consuma en infusión y se intoxique por metales. A lo que se refiere la tesis son a las plantas que estudiamos en su momento. Hicimos muchas repeticiones y estamos seguros de que nuestros resultados son fiables. Si se han seguido los mismos protocolos que con nuestras plantas no debería haber ningún cambio significativo.

Después de su estudio, ¿qué consejo daría a los consumidores?

–Que hay plantas medicinales en embarazadas o niños pequeños con las que hay que tener cuidado y estar muy seguro de lo toman, ya no desde el punto de vista toxicológico por elementos metálicos. Muchas veces la gente se automedica y decide tomar menta, por ejemplo, porque está resfriada, y esta planta, en embarazas, puede tener un efecto abortivo. En definitiva, que en ancianos, niños pequeños y mujeres gestantes se consulte antes de tomar alguna infusión de una planta medicinal al médico o al farmacéutico porque pueden causar efectos adversos derivados de la composición de las mismas.

Es decir, que hay que evitar la automedicación también con las plantas medicinales.

–Así es, porque las hay que pueden interaccionar con otras plantas, con alimentos u otros medicamentos.

¿Es erróneo pensar que con una infusión no pasa nada?

–Así es. Son plantas medicinales y sirven como coadyuvante o para algún tratamiento. Lamentablemente, se toman demasiado a la ligera sin conocer las propiedades que tienen. La cola de caballo es diurético, el té verde puede subir la tensión o afectar al tiroides, por ejemplo, y estas son cosas que hay que tener en cuenta. Lo aconsejable es que se consulte al médico o al farmacéutico.

¿Existen diferencias entre las infusiones de marcas comerciales o marca blanca, con las de herbolarios y las de los mercados populares o tradicionales?

–En nuestro estudio el contenido de metales, metaloides y minerales varió significativamente, dependiendo del lugar de adquisición. Hubo resultados diferentes, pero en ninguno excediendo los límites establecidos.

El cuerpo no absorbe el cien por cien de los metales ni todo pasa a la infusión

De todos modos, decir que determinados productos presentan metales pesados da un poco de ‘yuyu’, ¿no cree?

–Suena mal, pero quizá por ello ahora se habla más de metales, metaloides y elementos minerales. En la tesis se analizaron nueve: arsénico, cadmio, cromo, plomo, cobre, hierro, mercurio, manganeso y zinc. Algunos de estos metales no tiene una función conocida en el organismo, mientras que los minerales sí la tienen.

Pueden causar efectos adversos, por lo que es aconsejable consultar al médico o al farmacéutico

¿Es consumidora habitual de infusiones?

–Consumo té rojo y, ocasiones, cola de caballo cuando me siento más hinchada, y lo voy a seguir haciendo.

¿Tienen en mente alguna nueva investigación relacionada con este mismo campo?

–Queremos ampliar este trabajo añadiendo otras plantas medicinales que no sólo tenga en cuenta los elementos metálicos mencionados, sino también los plaguicidas.

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