«Europa tapa sus vergüenzas con negocios frente a la inmigración»

Pernía cree que sólo 'rutas seguras' cambiarán un drama del que culpa a mafias y a Europa para controlar fronteras

J. V. A. MÁLAGA.

-¿Tanto le defraudó la Transición?

-Con la democracia, muchos compañeros se instalan en partidos y sindicatos. La transición se había quedado corta. Es como si usted y yo empezamos una carrera y no la terminamos porque nos cansamos. No soy teórico del análisis político, pero lo viví. Notábamos como una habitación cargada y había que salir fuera.

-En aquella primera línea, ¿ya vivió decepciones?

-Me da mucho pudor porque no me considero mejor nunca, pero en Lebrija había gente que se llamaba Felipe González, Alfonso Guerra, gente progresista con un mensaje nuevo. También Alberto Revuelta, Rojas Marcos. Ellos tiraron por otro lado.

-¿Qué piensa ahora de experiencias como Marinaleda?

- En 1985, al entrar en Europa, los proyectos como Marinaleda o tantas cooperativas textiles en Málagaquedan a merced del impacto de China. La globalización permite transferir millones a Panamá por el móvil, pero las personas no pueden venir. Las fronteras para alguna gente son autopistas. No se quieren abordar rutas seguras para afrontar la inmigración.

-¿Combatir a las mafias es la clave, además de la pobreza?

-Un pescador de Tánger puede alquilar una barca por 5.000 euros y es un mafioso, pero cómo llama usted a las empresas españolas,italianas...de venta de armamento, y tecnología sofisticada de control de fronteras...miles de millones que habrían solventado el problema. Esto es una cortina de humo. Europa tapa sus vergüenzas con este negocio privado al amparo de los estados. El control del Mediterráneo es la misma cuestión que la mafia. Una autora francesa ha investigado a las empresas y su volumen de negocio.

-¿Las colas para el médico alimentan la xenofobia?

-No es real. Ahora soy enfermo oncológico y no veo ningún inmigrante. Hay más en el paritorio. ¡Pero eso es malo en una ciudad que envejece!. Los jóvenes no se enferman, pero tienen hijos.

-¿Le da dinero a un africano en el semáforo?

-Procuro hacerme amigo. Todos son son dulces, educados. Si existe una vida de santos, ellos están. Usted y yo, al fin y al cabo, hemos desayunado.

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