Un estudio ve relación entre las bacterias intestinales y el infarto y la angina de pecho

La enfermera Mercedes Millán, la bióloga molecular María Isabel Queipo y el cardiólogo Manuel Jiménez. /SUR
La enfermera Mercedes Millán, la bióloga molecular María Isabel Queipo y el cardiólogo Manuel Jiménez. / SUR

Dos investigadores del Clínico publican un trabajo sobre cómo afecta la microbiota intestinal en el desarrollo de la diabetes tipo 2 en pacientes cardiacos

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Un estudio llevado a cabo por dos investigadores malagueños del Hospital Clínico hace referencia a la relación existente entre las bacterias intestinales (microbiota intestinal) y la enfermedad arterial coronaria (infarto de miocardio y angina de pecho). Ese trabajo también incide en la vinculación de las bacterias intestinales en el desarrollo de la diabetes tipo 2. La investigación la han llevado a cabo el cardiólogo Manuel Jiménez y la bióloga molecular María Isabel Queipo. En el estudio ha colaborado la enfermera Mercedes Millán. Los tres son profesionales del Hospital Clínico Universitario.

Los resultados del trabajo han sido publicados en la prestigiosa revista 'Frontiers in Microbiology'. Ambos investigadores del Clínico pertenecen a los Grupos de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) y de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV). El estudio se ha realizado con 30 pacientes con enfermedad coronaria, de los que 15 sufren diabetes tipo 2 y los otros 15 no tienen ese trastorno metabólico.

El cardiólogo Manuel Jiménez explicó ayer a este periódico que entre el 70 y el 80 por ciento de las personas con diabetes mueren por un problema coronario o una enfermedad cardiovascular. «Si se logra modificar las bacterias intestinales malas que tienen los pacientes diabéticos puede que se logre reducir enfermedades coronarias como el infarto y la angina de pecho», puso de manifiesto este especialista en cardiología, que pertenece al grupo de CIBERCV del jefe del servicio de cardiología del Hospital Clínico y catedrático de cardiología de la Universidad de Málaga (UMA), Eduardo de Teresa.

Según dijo Manuel Jiménez, el déficit de insulina que padecen las personas con diabetes provoca que crezcan más las bacterias intestinales malas que las beneficiosas. Ese hecho trae consigo una mayor inflamación en las zonas del cuerpo donde hay arterias.

Para contrarrestar ese aspecto negativo, los investigadores apuestan por dar a los enfermos tanto probióticos (productos con bacterias vivas) como prebióticos (sustancias con polifenoles que abundan en la dieta mediterránea). El objetivo es alcanzar una modificación de la microbiota intestinal y que predominen las bacterias buenas, con lo que los pacientes sufrirían menos inflamación y sistémica inmune y disminuirían los infartos y las anginas de pecho.

La bióloga molecular María Isabel Queipo, en declaraciones realizadas a SUR, señaló que la presencia de diabetes tipo 2 unida a alteraciones coronarias favorece que el paciente sufra una inflamación de su sistema inmune. Esta investigadora añadió que los resultados del estudio sugieren que la presencia de diabetes tipo 2 está relacionada con una regulación alterada del sistema inmune en pacientes con enfermedad arterial coronaria, mediante la composición y funcionalidad de la microbiota intestinal y la producción y efectos de sus moléculas derivadas. Para el cardiólogo Manuel Jiménez, gracias a este estudio de la microbiota intestinal, se cuenta con un nuevo objetivo terapéutico para el tratamiento y la prevención de enfermedades cardiometabólicas complejas a través de la regulación del sistema inmune.

Los investigadores precisaron que la composición de la microbiota intestinal es un factor que vincula el metabolismo de la persona con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares e inmunidad intestinal. El estudio ha evidenciado que la diversidad y la composición de las bacterias intestinales  eran diferentes entre los enfermos con y sin diabetes. Así, los que desarrollaron la enfermedad contaban con menos bacterias beneficiosas y mayor presencia de patógenos oportunistas.

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