El estanco del Real de la Feria reduce la venta ilegal de tabaco aunque no la hace desaparecer

Un vendedor de tabaco ilegal en el Real.
Un vendedor de tabaco ilegal en el Real. / FRANCIS SILVA

Los grupos organizados siguen dejándose ver por el Cortijo de Torres a pesar de las medidas aplicadas por el Ayuntamiento

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Una de las principales novedades de la feria de noche de este año 2017 es el emplazamiento de un estanco en el Real, una medida llevada a cabo para combatir la venta de tabaco ilegal. Esta práctica, habitual en las grandes concentraciones, ha crecido en los últimos años en la Feria de Málaga, según un informe redactado por la tabacalera Phillip Morris, por lo que el Ayuntamiento, a petición expresa de la Guardia Civil, decidió tramitar la creación de un punto de venta legal a través de una autorización especial del Comisionado de Tabacos. Aunque la medida se ha dejado notar , algunos vendedores ambulantes siguen paseando por las calles del real, con la precaución habitual para no ser vistos por las autoridades pero vendiendo «prácticamente lo mismo», según apuntó a SUR uno de los vendedores que prefirió permanecer en el anonimato.

Mario Cortés, responsable del Área de Seguridad del Ayuntamiento de Málaga, explica que este año se han tomado más medidas para el control de la venta ilegal, aunque el número de agentes dedicado a la inspección no está tan reforzado como el resto de labores, siendo una de ellas la creación del punto legal. Así, las autoridades llevan decomisadas en lo que va de feria casi 200 cajetillas, incautadas a vendedores ilegales. El sábado intervinieron 46, el domingo 69 y el lunes 74.

El concejal añade que el mecanismo está funcionando, aunque al final de la feria podrá emitir un balance completo y compararlo con el de otros años. No obstante, a día de hoy «no hay tantos vendedores como en otras ocasiones, se ven mucho menos excepto varios casos puntuales». Pese a los esfuerzos de la Policía Local, algunos vendedores siguen paseando entre las multitudes, sobre todo por la explanada de la juventud, donde hay más puntos ciegos y se hace más difícil pasar desapercibido. «Ya no entramos en las casetas como hacíamos antes, pero por la calle la gente sigue comprándonos, el estanco está muy lejos de algunos sitios y mucha gente no sabe ni siquiera que existe», aplica el mismo vendedor.

Por su parte, la concejala de Fiestas, Teresa Porras, explica que el estanco ubicado en el Real está siendo «un éxito», que está ayudando a combatir la venta ilegal. «Hay colas todos los días y a todas horas, ha sido una gran idea». Además, alaba la iniciativa del empresario que se ha encargado de los complejos trámites legales para habilitar el establecimiento. La concejala considera que esta medida no es sólo una forma de luchar contra la delincuencia, sino que es «un servicio más que suma el Cortijo de Torres».

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