HA ESTALLADO LA VIDA

COMENTARIO DEL EVANGELIO FRANCISCO CASTRO

Hoy la Iglesia celebra el domingo que da nombre a todos los domingos: el día del Señor por antonomasia, a la espera del último y definitivo. Día del Señor del universo: primer día de una creación transfigurada, que se encamina inexorable a su dichosa consumación. Día del Señor de la vida: primer día de una humanidad glorificada, que puede ya avanzar hacia la alegría inmensa del amor recibido y compartido sin medida.

«¡Ha resucitado!». Esta exclamación no deja de resonar desde aquella feliz mañana. No hay otras palabras que puedan encerrar tanto gozo y tanta esperanza. La piedra desechada por los sabios y poderosos de este mundo ha sido reclamada por Dios como clave de bóveda de todo su proyecto: en Jesús el amor, en Él la verdad, en Él la fortaleza. Pequeños, sufrientes, pobres, pecadores, las víctimas de todas las injusticias, reciben en Cristo la noticia que ansían, que es también llamada imperiosa a la libertad y a la felicidad verdaderas, hoy puestas a su alcance.

Lo que este día significa es imposible acogerlo todo entero en una sola celebración, en una sola canción. Imposible hacerle justicia a tanto bien en una sola existencia. Jesús ha resucitado y de este modo ha estallado la vida, que se difunde a todos y se manifiesta, en quien la reciba por la fe, como motivación, fuerza y luz en medio de contradicciones, límites y debilidades. Cristo ha resucitado y nosotros vivimos, gracias a Él y con Él, una vida nueva donde se hace posible acoger, perdonar, padecer, servir, compartir, ser hermanos... La Iglesia, cada creyente y cada comunidad, sirve a este dinamismo de bien, belleza y verdad que triunfó para siempre aquel primer domingo. Feliz Pascua a todos.

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