«España no avanzará en igualdad si no incorpora horarios europeos»

Brita Hetkoen. /Sur
Brita Hetkoen. / Sur

Hetkoen se apunta a la igualdad de derechos y oportunidades de la mujer más allá de feminismos

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

¿Cuál cree que sería el gran avance para la igualdad entre hombres y mujeres en España?

–Sin horario europeo no se avanzará en conciliación. ¿Razones de climatología? No me valen. Grecia, Italia o Portugal tienen climas parecidos pero otros horarios. España es una anomalía. La Administración aquí lo aplica en parte en la escuela, pero no podemos montar la vida de las familias sobre las clases que terminan a las tres de la tarde. En Noruega, hasta los 10 años, los escolares no salen hasta las 5. La gente quiere una jornada continua. El horario hace imposible compatiblizar vida familia y laboral, aparte de otros problemas. Combatir el presentismo sería el segundo cambio porque castiga sobre todo a la mujer.

¿A qué feminismo se apunta?

–Nunca me he apuntado al victimismo. No me identifico con el feminismo radical sino con que mujeres y hombres tengan los mismos derechos. He trabajado con y para hombres toda la vida, muchas veces como la primera o la única mujer en un equipo, y nunca me he sentido víctima, discriminada o acosada. Sin embargo, la realidad en gran parte del mundo es que la mujer no goza de esta igualdad de oportunidades y que su talento, que representa el 50 por ciento en el mundo no está puesto en valor. La mujer es capaz de todo lo que se proponga, en cualquier ámbito. Tiene mucho que aportar.

¿En la gestión empresarial, por ejemplo?

–La investigación demuestra que su presencia en la alta dirección contribuye a atraer y retener talento. Hay unos valores femeninos de liderazgo: búsqueda de consenso, un estilo más ético, empático, mucho más dedicado a colaborar que a competir, más transparencia, un estilo menos jerárquico.

Pero también copia a veces estilos masculinos.

–A veces, en ámbitos muy masculinos, adopta esos patrones agresivos, más asertivos y competitivos, para hacerse valer. Piensan que un tono de voz más bajo no vale nada y actúan según el estereotipo del éxito del hombre.

La élite andaluza, incluida la empresarial, no está libre de tics tradicionales que a una noruega le chocan, supongo.

–El cambio es lento. Esa actitud es una autoprotección para que nada cambie. Creo que les da miedo el cambio porque perderían estatus. En la vida eres lo que has hecho y no puedes ponerte medallas que no sean tuyas. Si mandas a personas así a Noruega son igual que cualquiera. Allí no vale que mi abuelo fue fulanito de tal o cual.

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