Cosas de la Ciudad

Espacios con mala sombra

Bancos de la plaza Arriola a pleno sol.
Bancos de la plaza Arriola a pleno sol. / A. Rodríguez

Esta gran explanada junto al parking de Camas apenas ofrece zonas donde resguardarse del sol

ANDREA RODRÍGUEZMálaga

La plaza Arriola, a espaldas del Mercado Central de Atarazanas y con acceso al parking de Camas, ocupa una gran extensión sin plantas o estructuras que aporten algo de sombra a los viandantes. Exclusivamente, uno de los laterales donde hay ubicados varios locales presenta una serie de pérgolas que ayudan a mitigar los rayos del sol. El problema recae en la plaza donde da el sol practicamente en toda la superficie de la plazoleta que también contiene bancos, jardines y zonas para el descanso, pero que se hacen imposibles por las altas temperaturas que alcanza en plena canícula.

Este espacio, desde hace aproximadamente dos años, se sometió a cambios en su estructura con el objetivo de modernizar un área que ya empezaba a emerger con nuevos locales destinados tanto a un público joven como para familias y que actualmente presenta un gran éxito entre los malagueños. Un espacio tranquilo y con buen ambiente donde los locales ofrecen cartas variadas que van desde desayunos a cenas o diferentes aperitivos para disfrutar de una velada agradable. Durante el invierno ha tenido una acogida muy buena por parte de los ciudadanos, aunque llega el verano y pasear por ella es complicado. Los niños pequeños no pueden jugar dado que la exposicion al sol es muy fuerte sobre todo durante las horas puntuales del día. Los propios padres comentan que es un gran fallo ya que «mientras nosotros estamos comiendo, ellos pueden jugar por la plaza, pero con este calor les resulta imposible». Algunas personas se refugian en las sombras que ofrece la entrada del parking de Camas o los toldos proporcionados por los bares y restaurantes que rodean la plaza. Aunque, bien es cierto que todos los establecimientos coinciden en que tanto el parque infantil como la plaza podría contar con unos toldos, sobre todo instalados a la altura de los bancos, que permitan a los visitantes poder sentarse a la sombra.

Jardineras oxidadas

Otro de los casos que llaman la atención al pasear por la plaza son las jardineras. A pesar de que se crearon como ornamento vegetal y se incluyeron bancos para poder sentarse, estas jardineras ofrecen un aspecto un tanto deteriorado a la zona debido a que están oxidadas a causa de las lluvias acumuladas durante el invierno.

Calle Álamos: cables de electricidad peligrosos

La acera que recorre la calle Álamos pasa ante un solar que se encuentra sin edificar desde hace bastante tiempo y los cables de electricidad que conectan las viviendas de la zona están totalmente descolgados al borde de la calzada. Esta manojo de cables supone un peligro para los peatones que pasan diariamente por una de las calles más transitadas del Centro. Tanto los propietarios de restaurantes como establecimientos de su entorno solicitan que se l edé una solución, ya que entre las obras que se extienden por varios puntos de la vía y el mal aspecto de los edificios y el suelo, crea una imagen de suciedad. La altura a la que se ubica el tendido electrico está a escasos peldaños del terreno, lo cual se intensifica con la inestabilidad de la sujeción. Esta situación disuade a numerosos peatones, que optan por cruzar a la otra acera para evitar cualquier riesgo.

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