Siete profesores malagueños, entre los finalistas al Mejor Docente de España

Juan Antonio Aguilar, Marina Doña, Gabriela López, Patricia Alba, Patricia Santos, Samuel Ruiz y Juan Salvador García, ayer en la Delegación de Educación. /Sur
Juan Antonio Aguilar, Marina Doña, Gabriela López, Patricia Alba, Patricia Santos, Samuel Ruiz y Juan Salvador García, ayer en la Delegación de Educación. / Sur

El próximo 10 de enero se dará a conocer a los ganadores de los premios Educa Abanca al mejor docente de España

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Hasta el próximo 10 de enero no se dará a conocer a los premiados, pero ellos ya se sienten ganadores. Ha sido toda una sorpresa resultar seleccionados para los premios Educa Abanca al Mejor Docente de España, y mucho más estar entre los finalistas. Su premio, pendientes de la decisión del jurado, es el reconocimiento de sus alumnos y compañeros, de los que partió la iniciativa de proponerles como candidatos. «Me han llegado mensajes de alumnos que tuve hace 10 años. Sin conocer el resultado final, este es ya un gran premio, que se acuerden de ti después de tanto tiempo», afirma Patricia Santos, profesora de Formación y Orientación Laboral en el IES n.º 1 Universidad Laboral. Como ella, sus seis compañeros valoran haber llegado hasta aquí, a estar seleccionados entre los diez finalistas de cada una de las etapas educativas, desde Infantil a Universidad.

El valor de la docencia universitaria

La candidatura del profesor Antonio Cuesta Vargas, titular de Fisioterapia en la Universidad de Málaga, ha puesto el valor la docencia universitaria. La Aneca, agencia pública que acredita la suficiencia docente e investigadores para la promoción profesional, pone especial énfasis en los resultados de la investigación. «Los nuevos profesores tienen una desafección casi completa por la docencia, que queda en manos de asociados o ayudantes, el papel del profesor queda muy desvirtualizado en favor de la investigación», asegura. Pero «nosotros somos profesores, docentes, que tenemos que enseñar y transmitir conocimientos», señala Antonio Cuesta. También para él fue toda una sorpresa su selección, algo de lo que se enteró por la prensa. Además de sus clases e investigaciones, dirige la cátedra de Fisioterapia y Discapacidad de la UMA y trata de ser innovador en sus clases. Así, por ejemplo, los alumnos participan en las denominadas ‘batallas académicas’, una competición entre equipos de estudiantes que se enfrentan a un caso práctico y deben razonar para dar con el tratamiento adecuado al caso.

La delegada de Educación, Patricia Alba, recibió ayer a este grupo de docentes para felicitarles por su candidatura y expresarles el orgullo y satisfacción de toda la comunidad educativa. Málaga ha sido además la provincia con más candidatos en la final de estos premios, que se darán a conocer el 10 de enero. Los diez finalistas recibirán un diploma acreditativo que será entregado el viernes 23 de febrero de 2018 en A Coruña, durante la celebración del I Congreso Mundial de Educación, Educa 2018. En este mismo acto se hará entrega al ganador de cada categoría del premio económico, dotado con 1.000 euros.

Hasta el 10 de enero no se conocerá a los premiados, pero ellos ya se sienten ganadores porque han sido propuestos por alumnos y compañeros de profesión

Son tres mujeres y cuatro hombres, seis de centros públicos y uno de un colegio privado, el Salesianos San Bartolomé. En Educación Primaria ha llegado a la final Marina Doña Pozo, del CEIP García del Olmo, en La Cala de Mijas, y CEPR Platero, en Marbella. También hay finalista malagueño en Educación Infantil: Samuel Ruiz Gutiérrez, del CEIP Los Morales (Puerto de la Torre). En Formación Profesional es donde hay más malagueños: Gabriela López Benítez, (IES Pérez de Guzmán, Ronda), Juan Antonio Aguilar Gutiérrez (IES Miguel Romero Esteo), Juan Salvador García García (Salesianos San Bartolomé) y Patricia Santos Campos (Universidad Laboral). También ha pasado a la final el profesor titular de Fisioterapia en la Facultad de Ciencias de la Salud Antonio Cuesta Vargas.

Un trabajo especial

Todos realizan algo especial que ha llamado la atención de sus alumnos y compañeros. Samuel Ruiz lleva nueve años trabajando por proyectos. Con sus alumnos realiza cortos, alguno premiado, y también ha introducido la gamificación (juegos) en clase: «Es algo que engancha mucho a los niños, es un aprendizaje activo que les entusiasma y hace reflexionar», apunta.

Llegar a un nuevo país, incorporarse a un colegio y no entender nada porque no se domina el idioma supone un difícil reto para los alumnos recién llegados. Las aulas temporales de adaptación lingüística tratan de hacer más fácil y rápido este aprendizaje. Marina Doña se encarga de las de dos colegios, en Marbella y La Cala. Ha estado es distintos cometidos, con un puesto en Delegación o destinos en Los Ángeles o Florida, enseñando español. En todos los casos «he intento hacer cosas innovadoras». Y esa experiencia internacional le hace plantear sus clases de una manera distinta. «Le doy mucha importancia a la cultura de cada uno, a las costumbres de sus países, planteamos muchos juegos dinámicos y también les explico cómo me sentía yo cuando estaba fuera, eso les ayuda y les hace sentirse mejor», afirma.

Del trabajo social ha llegado a las aulas Gabriela López. Imparte clases en el ciclo de Integración Social en el IES Pérez de Guzmán, en Ronda. Es educadora social y ha trabajado con Salesianos, con familias y menores en riesgo de exclusión, y toda esta experiencia la vuelca en sus clases. Y eso se nota, porque supone una motivación para el alumnado. «Hay que motivar a los alumnos, acercarse a ellos conociendo sus intereses, escucharles», indica. El trabajo social es también muy motivador, y ella procura que los alumnos aprenda de la realidad, trabajando con casos reales y «ayudando a los demás, que ese es el objetivo de esta profesión».

Patricia Santos es profesora de FOL en la Laboral. El año pasado estuvo en el Jesús Marín, y después de 14 años aún espera destino definitivo. Proyectos, gamificación o trabajo colaborativo se superponen en sus aulas con un objetivo, «potenciar el talento individual y el desarrollo personal», afirma.

Para Juan Antonio Aguilar, lo principal es «querer a los alumnos. Hacemos juegos, proyectos, teatro, llevamos empresas al instituto y a ellos a las empresas. Transmitirles que ellos son lo más importante, que si no alcanzan el resultado esperado al menos han aprendido algo», señala.

Concertados

Los centros concertados también han tenido cabida en estos premios. A la final ha llegado Juan Salvador García García, de Salesianos San Bartolomé. Imparte FP Básica en Electricidad y Vehículos. El centro está «muy identificado con el barrio» y destaca que tienen incluso hijos de antiguos alumnos. Esto supone un vínculo muy importante entre colegio y familias. A la FP Básica llegan los estudiantes que no promocionan y ha sido la alternativa que la LOMCE ha dado a estos alumnos para evitar el fracaso escolar. En su caso están consiguiendo unos resultados muy esperanzadores, con la promoción de 26 alumnos de un total de 40 y la titulación del 75% del alumnado. Insiste también en que la oportunidad que estos alumnos de FP Básica tienen de titular «es fantástica, es un estímulo para ellos, que ya se veían fuera del sistema educativo».

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