Encuentro con los pueblos del interior

El obispo, en una misa estacional en Campillos. :: j. carlos

Almargen ha sido el último pueblo visitado y el punto geográfico en el que se clausuran cinco meses en los que el obispo ha compartido de cerca la fe con las parroquias

ANA MARÍA MEDINA MÁLAGA.

Los municipios del arciprestazgo de Archidona-Campillos han recibido estos meses una visita especial. El obispo, Jesús Catalá, ha recorrido el camino que lleva hasta los pueblos de esta zona del interior de la provincia malagueña para realizar su Visita Pastoral, una de las formas más eficaces, según las normas de la Iglesia, de mantener contacto con el mayor número de fieles posible y que lleva al Obispo a acercarse a las comunidades cristianas para celebrar junto a ellas la fe, anunciarles el Evangelio, ayudarles con su presencia a experimentar más de cerca su pertenencia a la Diócesis y a la Iglesia universal y compartir la realidad parroquial de cada pueblo, con sus proyectos y dificultades.

La visita daba comienzo el 19 de febrero en Villanueva del Trabuco. Una visita «que fortalece nuestra fe con la fe de los apóstoles -afirmaba el sacerdote Antonio Ramos en sus palabras de acogida al prelado en la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores de dicha localidad.- ¡Parta y comparta con nosotros las alegrías, los gozos, las esperanzas que nos da el Pan de la Eucaristía!»

Fue en 2003 cuando Don Antonio Dorado realizó su última visita a los municipios de Sierra de Yeguas, Villanueva de Algaidas, del Trabuco, del Rosario, de Tapia y de Cauche, Mollina, Fuente de Piedra, Almargen, Alameda, Salinas, Archidona, Cuevas Bajas, Cuevas de San Marcos, Alfarnate, Alfarnatejo, Teba, Campillos y Humilladero. Para que la Visita Pastoral haya sido un éxito, se han preparado durante meses: en lo externo, mediante reuniones organizativas; y en lo interno, con la oración y las catequesis que han sido impartidas tanto a niños como a adultos. Para el arcipreste, Francisco Sánchez, ha sido un auténtico regalo: «Con el pueblo se ha mostrado como un pastor bueno, cercano, preocupado por todos; y con los sacerdotes, como un hermano y compañero». En sus propias palabras, los primeros frutos ya se están notando. «La cercanía del obispo ha acrecentado la fraternidad sacerdotal y ha hecho crecer el fervor en las comunidades, animando a los laicos a colaborar activamente en las parroquias y a evangelizar sus ambientes».

Reuniones organizativas y catequesis preceden a las visitas pastorales, que se preparan durante meses

«¡Cómo ha tratado a mi madre!» contaba a su párroco una feligresa tras la visita del Obispo a los enfermos en uno de los municipios de Archidona-Campillos. Y es que para los habitantes de la zona ha sido una gracia sentir cercano a su Pastor. De él han recibido ánimo y agradecimiento. En sus distintos encuentros les ha impulsado a vivir la fe a pesar de la dificultad del momento presente, a formarse para poder servir a los distintos ministerios eclesiales y a poder dar razones de su fe y su esperanza en el mundo actual.

Los sacerdotes recibieron el anuncio de la visita ya empezado el curso pastoral, y su valoración no es menos positiva: «Ha roto nuestros esquemas y ha sido un momento de gracia, una ocasión preciosa de sentirnos más cerca unos de otros, más cerca de nuestras comunidades y aún más parte de la Iglesia diocesana» afirma el arcipreste.

Momentos más emotivos

La intensidad de la Visita Pastoral hace difícil escoger sólo alguno de los muchos momentos vividos. La acogida en cada municipio, el rezo en el cementerio, la visita a los enfermos, la asamblea parroquial con todos los fieles o la Misa estacional en cada parroquia han sido hitos de este camino de cinco meses, lleno de encuentros y celebraciones. Pero en la búsqueda de momentos que resuman la fe de los pueblos del arciprestazgo de Archidona-Campillos, resulta inevitable recordar las dos medallas 'Pro Ecclesia Malacitana' que Don Jesús Catalá ha entregado.

Se trata de un reconocimiento que la Iglesia Diocesana, con el Obispo a la cabeza, da a determinadas personas en gratitud por su labor constante de servicio a la comunidad católica de Málaga. Una de ellas fue entregada el 11 de marzo, en Cuevas de San Marcos, a 'Anita del Sastre', Ana Moscoso Luque, catequista durante 40 años, ayuda insustituible para los párrocos del pueblo y entregada a la oración y al servicio parroquial.

El 2 de julio fue el turno de las Siervas del Evangelio, en Teba, comunidad religiosa que trabaja en esta parroquia desde hace 60 años, promoviendo la formación en la catequesis y la liturgia, a través del coro y el ornato de la parroquia. En ambos casos, el reconocimiento pilló de sorpresa a sus destinatarias, viviéndose momentos de gran emotividad.

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