Emilio Alba: «El ejercicio y una dieta sana tienen tanta importancia en el cáncer como los fármacos»

Participantes en la presentación del Club de Salud de las Mujeres Operadas de Cáncer de Mama, celebrada ayer en el Hospital Clínico Universitario./Álvaro Cabrera
Participantes en la presentación del Club de Salud de las Mujeres Operadas de Cáncer de Mama, celebrada ayer en el Hospital Clínico Universitario. / Álvaro Cabrera

La práctica de actividad física reduce las recaídas de pacientes que han tenido un cáncer de mama y alarga la supervivencia

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

El ejercicio físico y una alimentación sana son un antídoto para prevenir el cáncer. El director de la unidad intercentros de oncología médica de los hospitales Regional Carlos Haya y Clínico Universitario, Emilio Alba, afirmó ayer que está demostrado científicamente que mantener hábitos de vida saludables, con ejercicio físico y alimentación mediterránea, ejerce un efecto tan positivo como los mejores fármacos que hay en el mercado contra el cáncer. El doctor Alba hizo esas declaraciones en la presentación de un programa pionero de rehabilitación integral para mujeres que han sido operadas de un cáncer de mama. Esa iniciativa se sustenta en tres pilares: la práctica de ejercicio físico adaptado a las condiciones de cada mujer, seguir hábitos alimentarios saludables (dieta mediterránea) y una valoración para determinar el grado de alteraciones cognitivas sufrido por algunas pacientes tras el tratamiento (fundamentalmente de quimioterapia), síntomas que se manifiestan en problemas de memoria o fluidez en el lenguaje.

El director de la unidad de oncología médica de los hospitales públicos de Málaga alertó de que el sobrepeso es la segunda causa de cáncer en el mundo y supone un verdadero problema no solo en el aumento de los tumores, sino también en el ascenso de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.

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El Club de Salud para Mujeres Operadas de Cáncer de Mama fue presentado por la delegada provincial de Salud, Ana Isabel González; el doctor Alba; los gerentes de Carlos Haya y el Clínico, Emiliano Nuevo y José Antonio Medina, respectivamente; la responsable del proyecto, la oncóloga Bella Pajares; el profesor del departamento de Fisioterapia de la Facultad de Ciencias de la Salud, Antonio Cuesta, y la presidenta de la asociación ASAMMA, Francisca Aguilar. Esta iniciativa ayudará a la recuperación de la salud de unas 70 mujeres al año. Ya se han beneficiado medio centenar desde que la asistencia se puso en marcha el pasado mes de mayo. Son pacientes que están en seguimiento hospitalario y acuden a revisiones en las consultas. El proyecto, en el que colaboran la Universidad de Málaga, ASAMMA y Novartis, consiste en un completo plan de ejercicio físico, hábitos de vida saludables y una evaluación cognitiva.

Tratamiento muy útil

El profesor Antonio Cuesta indicó que ensayos clínicos realizados han demostrado que la práctica de ejercicio físico reduce las recaídas del cáncer y sus efectos negativos en la salud. La doctora Pajares precisó que la actividad física no solo aumenta la supervivencia global de las pacientes, sino también la específica tras haber sufrido un cáncer de mama. Así, recomendó que las mujeres operadas de un tumor en el pecho hagan ejercicio físico, porque es algo muy útil que no tiene efectos secundarios y supone un arma terapéutica barata y eficaz. «Es un tratamiento que debe seguirse de forma indefinida porque es muy valioso», destacó la oncóloga.

El sobrepeso se ha convertido en la segunda causa de tumores en el mundo

La presidenta de ASAMMA explicó que la asociación que preside donó 5.000 euros para colaborar en la puesta en marcha del mencionado club de mujeres operadas de un tumor en un seno. El doctor Alba aseguró que habrá financiación para continuar con el proyecto en 2018.

La fisioterapeuta Cristina Roldán significó que las mujeres, cuando se incorporan al programa, tienen miedo a moverse y, gracias a la formación que se les da, logran superarlo y aprecian el beneficio del ejercicio físico. La experta en dietética María José de los Ríos comentó que las pacientes, al principio, no tienen hábitos alimentarios sanos en su mayoría, porque toman demasiada carne, bollería industrial y mucha azúcar. Cuando transcurren los tres meses de formación aprenden a comer sano y a seguir la dieta mediterránea, señaló.

La alimentación mediterránea es la mejor para prevenir la aparición de la enfermedad

Por otro lado, la supervivencia global a los cinco años de las mujeres con un tumor de mama localizado es del 82 por ciento. El doctor Alba dijo: «Estamos en condiciones de afirmar que la supervivencia del cáncer de mama localizado en los dos grandes hospitales de Málaga se encuentra en el rango de las mejores cifras publicadas en la literatura científica. El reto ahora es mejorar esos resultados en lo posible con tratamientos menos agresivos».

Las pacientes destacan la importancia de la rehabilitación integral que reciben

Las participantes en el Club de Salud para Mujeres Operadas de Cáncer de Mama destacan la mejoría experimentada gracias a la formación recibida. Una de las pacientes que ha seguido el programa, Ana Flores, contó ayer que su experiencia ha sido muy positiva y le ha permitido mejorar su calidad de vida. «Yo tenía un brazo atrofiado y me he recuperado muy bien tanto física como mentalmente», manifestó esta mujer natural de Yunquera que vive en Málaga capital.

A través del programa, que tiene una duración de tres meses, con dos sesiones por semana, se logra una recuperación global de las pacientes desde un punto de vista físico, intelectual, social, personal y laboral. A l as asistentes se les fija un programa individualizado de ejercicios mediante el que practican actividad física dirigida por un fisioterapeuta. Además, se les da información sobre alimentación y hábitos de vida saludables con unas charlas impartidas por una nutricionista. El programa incluye, asimismo, pruebas para evaluar el deterioro cognitivo y conocer si las mujeres tienen sutiles alteraciones en la esfera intelectual: memoria, atención, rapidez mental, fluidez en el lenguaje, etcétera.

La quimioterapia y otros tratamientos que reciben pacientes operadas de un cáncer de mama favorecen la curación, pero también provocan unos efectos secundarios. De ahí la importancia de ofrecer una rehabilitación integral que ataje esos inconvenientes.

Los ejercicios físicos se llevan a cabo en el gimnasio de rehabilitación cardiaca del Hospital Clínico. Antes de comenzar el programa y una vez terminado se recogen datos antropométricos de las pacientes como, por ejemplo, el índice de masa corporal, el peso, la talla y la composición corporal con el objetivo de hacer una valoración funcional. Por otro lado, se les hace un detallado test de evaluación cognitiva en el área de rehabilitación del Hospital Civil.

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