La playa de la Misericordia aparece anegada de basuras y toallitas

Estado de la playa de la Misericordia. / Salvador Salas

Emasa apunta a que el vertido ha venido de alta mar, ya que la última vez que alivió los colectores por fuertes lluvias fue el 11 de diciembre

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Las playas de la Misericordia llevan dos días mostrando su peor cara, anegadas de toallitas y basuras, que se esparcen por toda la zona de arena. Pequeñas montañas de residuos, que ayer por la mañana estaban limpiando los operarios de Limasa, y que dejaron la playa limpia sobre el mediodía. Lo cierto es que el área de Medio Ambiente, consultado el edil responsable, Raúl Jiménez, investigaba ya bien temprano por qué había llegado esa porquería a la arena, ya que no ha habido temporal en el mar. Tampoco se han registrado días atrás fuertes rachas de viento: la máxima fue de 30,2 kilómetros por hora en el Puerto de Málaga el pasado día 23; o 29,5 km/h en el Centro de la ciudad, según los datos recogidos por este periódico del Centro Meteorológico de Andalucía Oriental, en Málaga.

Es común que cuando arrecia el Levante, y ya ha pasado en casos anteriores, las playas de la Misericordia se llenen de residuos, sobre todo toallitas, pero lo cierto es que aunque los días 23 y 24 hizo Levante, el mar no estuvo especialmente agitado, como se ha podido observar.

A mediodía llegaban los resultados de la fiscalización de colectores y aliviaderos de Emasa, que constataron que desde el pasado día 11 de diciembre no se produce ninguna descarga indeseada de aguas residuales en el mar, y en este caso fue provocada por las fuertes lluvias. El mecanismo es el siguiente:los colectores van cargados de las aguas que hay que llevar a la depuradora para realizar el tratamiento, pero debido a las fuertes lluvias el sistema se satura en demasía, llega un momento en el que se colapsa y es entonces cuando deben abrirse los aliviaderos provocando el consiguiente vertido de aguas residuales en el mar.

Es decir, que si las basuras y toallitas no provienen esta vez de los aliviaderos de la capital, y han sido traídas por las mareas del mar; es más que obvio que allí no han llegado solas. En este caso, esta podría ser la secuencia: Málaga alivia, las toallitas se alejan de la costa y con cierto peso se hunden en el fondo. Cuando hay mar de fondo, éste las levanta y las vuelve a traer a la orilla, según han podido constatar en otras ocasiones.

Las llamadas toallitas, que están hechas de una fibra natural como el algodón o sintética como el poliéster, se han extendido al uso higiénico en todo el mundo occidental. Están fabricadas para no deshacerse mientras se utilizan, de ahí que cuando estén húmedas mantengan su estructura y no se rompan cuando las restregamos. Por este motivo, mantienen su estructura en el sistema de colectores y depuradoras que, aunque albergan canastas especiales para realizar el triaje y su separación, como en el caso de Málaga, a veces, y debido a las aperturas de la carga por los aliviaderos, acaban en el mar. Por eso, los días que hay temporales, tormentas o fuertes vientos suelen terminar inundando las playas. Además, su consistencia es tal que termina siendo un residuo muy voluminoso al unirse unas con otras precisamente a través de sus fibras. Y es una máxima que el mar suele acabar devolviendo a la playa buena parte de los residuos que acaban vertiéndose.

Para hoy, el Centro Meteorológico de Andalucía Oriental (Aemet)ha activado una alerta amarilla por vientos en la provincia de Málaga, a excepción de la Costa Occidental y del Valle del Guadalhorce. Las rachas que se esperan en la Axarquía, Antequera y Ronda podrían llegar hasta los 70 kilómetros por hora. Así mismo, la alerta por vientos también se ha puesto en marcha en Melilla, Ceuta, toda la zona del Estrecho, Granada y Almería.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos