Efectos del último temporal

Las ramas caídas del árbol cubren la acera./
Las ramas caídas del árbol cubren la acera.
COSAS DE LA CIUDAD

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

Los efectos del último temporal que azotó la ciudad en diciembre pasado todavía son visibles en algunas calles de Málaga. Es el caso de las ramas desprendidas de un enorme ficus existente en la calle Sotomayor, junto a Segalerva, que llevan caídas sobre la acera varias semanas sin haber sido recogidas. «Las ramas se cayeron el lunes 11 de diciembre a causa del fuerte viento que hizo aquel día y aunque afortunadamente no alcanzó a nadie todavía continúan en el suelo ocupando la acera y aún no han venido a retirarlas», comentaba ayer un vecino de la zona. Señala que debido a la presencia de las ramas, los viandantes tienen que bajar a la calzada para esquivarlas, lo que supone un riesgo de ser atropellado. «Por aquí hemos visto pasar a empleados del Ayuntamiento, tanto de Limasa como de Parques y Jardines, pero no han recogido aún los restos del árbol y no sabemos por qué», indica. La causante de la caída de esas ramas fue la borrasca ‘Ana’, que con rachas que rozaron los 100 km/h, junto con la lluvia, provocaron la caída de al menos una decena de árboles en las calles de la ciudad. Los más graves se produjeron en la Alameda Principal, entre Puerta del Mar y la calle Larios, donde un ficus de unos 50 años se desprendió en el lateral norte y obligó a cortar el tráfico. El desprendimiento se saldó con una persona herida. En el paseo de los Curas también se produjo la caída de varias ramas de los plátanos de sombra allí ubicados. También cayó una palmera en el paseo de España del Parque y una rama de un gran árbol en la plaza del Hospital Civil.

Alcorques vacíos.
Alcorques vacíos.

Plan de arbolado: árboles pendientes de sustituir

Un ciudadano dice que con motivo del vendaval del pasado día 11 de diciembre en el que fueron derribados algunos árboles y ramas de los mismos leyó que el Ayuntamiento quiere sustituir a 9.000 árboles «por no ser especies adecuadas o no cumplir con las recomendaciones de los expertos». Y dice Manuel Senciales que «muchos nos preguntamos: ¿Donde estaban los expertos cuando se sembraron?». Añade que «también nos tememos que los alcorques de los árboles que se van a sustituir queden vacíos como tantos miles que tenemos en nuestra ciudad, o son cubiertos con una capa de cemento y en el mejor de los casos sustituidos por raquíticos arbolillos que se pierden en un gran porcentaje».

El Plan Director de Arbolado pone de relieve que en la capital hay que sustituir efectivamente nada menos que 9.000 árboles que no son de las especies adecuadas para los puntos donde se ubican o que no cumplen las recomendaciones de este minucioso informe.

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