Cuando las drogas empiezan a los 14

De izda. a dcha, Julio Alberto, Noelia Suárez, Juan José Soriano, Carlos Sánchez, Nuria García, María José Cobo, José Luis Ruiz Espejo, Ana Isabel González y John Kreuze, ayer durante la inauguración de la jornada. :: salvador salas/
De izda. a dcha, Julio Alberto, Noelia Suárez, Juan José Soriano, Carlos Sánchez, Nuria García, María José Cobo, José Luis Ruiz Espejo, Ana Isabel González y John Kreuze, ayer durante la inauguración de la jornada. :: salvador salas

El cannabis, el alcohol, el tabaco y la cocaína son las más consumidas entre los menores. «Ojo que el cannabis está hasta en los recreos», dice un psiquiatra experto en adiccionesLos adictos son cada vez más jóvenes, y los efectos de las nuevas sustancias, inciertos

ANA PÉREZ-BRYAN MÁLAGA.

La buena noticia es que por primera vez desde el año 1994 el Plan Nacional sobre Drogas ha detectado una estabilización en la edad de inicio en el consumo de sustancias tóxicas. La mala, que esta edad se sitúa, de media, en los 14 años, y que hay incluso chavales que empiezan a 'tontear' con ellas mucho antes, en torno a los 12. Las consecuencias devastadoras de las adicciones entre un sector de la población cada vez más joven y numeroso están aún por determinar, y sobre el análisis de sus causas y sus consecuencias debatieron ayer en la sede de Turismo Andaluz un grupo de especialistas en el marco de las VI Jornadas de Concienciación Juvenil frente a las Adicciones, organizadas por el centro MonteAlminara y el Instituto Andaluz de la Juventud.

Los efectos de este consumo desde el punto de vista médico, psiquiátrico, legal, judicial y social representan las diferentes aristas de un problema frente al que se hacen necesarias políticas de prevención. Y todo en un escenario en el que -alertan los especialistas- nadie está a salvo de caer en el consumo de estupefacientes, sobre todo durante la adolescencia, convertida en una etapa de riesgo en el que el chaval minimiza el riesgo en favor del deseo de probar cosas nuevas.

«Ojo que el cannabis se consume hasta el recreo de los colegios». Sobre esta advertencia demoledora construyó el médico psiquiatra del centro Triora MonteAlminara, el doctor Carlos Sánchez Menéndez, parte de su intervención ante un buen número de terapeutas, psicólogos, médicos y profesores, a los que llamó a convertirse en los centinelas imprescindibles de las señales de alarma que surgen en cualquier adolescente cuando empieza a consumir.

El papel de los padres

En esta estrategia de prevención juegan también un papel clave los padres, que en demasiadas ocasiones transitan con una venda en los ojos por esos cambios en el comportamiento del hijo, o que ven como un mal menor que cuando éste salga por la noche «empiece por tomarse cuatro cervezas». De hecho, el doctor Sánchez aportaba el dato de que el 43,7% de los progenitores se muestran tolerantes con este consumo de alcohol, una postura que cambia radicalmente si la pregunta es sobre el consumo de drogas: «Dicen que por supuesto no quieren que tome sustancias ilegales, pero sobre las cuatro cañas hay más permisividad».

Y ojo que el alcohol -en este caso la cerveza, el vino o incluso las bebidas energéticas- representan la puerta de entrada al consumo de otras sustancias igualmente nocivas. En este sentido, el especialista confirmó que el cannabis, el alcohol, el tabaco y la cocaína son las «sustancias más consumidas en estos tramos de edad». Sustancias o «comportamientos» adictivos, porque en este capítulo también se incluyen las redes sociales o los juegos de azar, cuyo consumo descontrolado también va en aumento.

En este panorama desolador, los especialistas también dan la voz de alarma sobre las nuevas drogas, cuyos efectos directos sobre el organismo se desconocen al punto de que -admitía el doctor Sánchez- «se nos mueren los pacientes de paros cardiacos sin que nosotros podamos hacer nada». Entre estas nuevas sustancias de consecuencias inciertas, el profesional ponía los ejemplos de la GHB, la metafedrona o la quetamina, «que están siendo más problemáticas porque no las conocemos». El abuso de estas sustancias deriva en «chavales que llegan a la consulta con 13 o 14 años y que no saben por dónde les viene el mundo», destacó el psiquiatra, especializado en adicciones, psiquiatría infanto-juvenil y neuropsiquiatría.

Sin embargo, no siempre las sustancias ilegales son las responsables de cuadros médicos que posteriormente pueden derivar en una adicción. En este sentido, la encuesta del Plan Nacional sobre Drogas se refiere al dato inquietante de chavales con 13,7 años de media que están siendo medicados con hipnosedantes, con o sin receta médica. Y en este capítulo el doctor Sánchez ha lanzado una pregunta: «¿A quién culpamos de esto, a los médicos, a los padres, a los profesores que tienen niños con problemas en clase y se lavan las manos pidiéndole a los padres que lo lleven a la consulta de un médico especializado?». El hecho es que hay «cada vez más» niños que no pueden dormir y que presentan cuadros de ansiedad que son tratados con este tipo de fármacos.

Los efectos de estas nuevas pautas de consumo a largo plazo son desconocidos; y todas estas dudas se encargaba de ponerlas sobre la mesa la directora del centro MonteAlminara, Nuria García: «Así como sabemos los estragos que hizo la heroína entre un sector muy numeroso de la población, en este caso no sabemos cuáles serán las consecuencias: los chicos de ahora no tienen memoria histórica sobre aquello, no saben siquiera lo que se meten y se están perdiendo muchas habilidades conductuales cuyos efectos se verán en un futuro». Y añadía otra pregunta sin respuesta a la vista de los datos aportados: «¿Qué será de nuestros hijos en el plazo de diez años?».

Pero los efectos psiquiátricos y clínicos no son los únicos que dibujan el panorama de las adicciones en la adolescencia. El legal y el judicial representa otro de los factores necesarios para un análisis integral. De completarlo se encargó la fiscal de Menores de la Audiencia Provincial de Málaga María José Cobo, quien también constataba un aumento de los procedimientos penales que implican a menores a causa de las drogas. La especialista insistía en la necesidad de articular políticas efectivas de prevención «en ese tramo intermedio que va desde el inicio del tonteo con las drogas hasta que se llega a la justicia», y dibujaba, además, el perfil heterogéneo de menores que llegan hasta los juzgados.

Los menores en los juzgados

En primer lugar, Cobo se refirió a los menores «que están en una situación de riesgo previo porque en sus familias se consume o se trafica», pero también a aquellos que tienen «familias normalizadas y que comienzan a probar las drogas durante la adolescencia». La fiscal de Menores dejaba un tercer perfil sobre el que admitía su preocupación: «Es el de la violencia filoparental, es decir la de padres a hijos, que es un delito que aumenta de manera preocupante... Aquí interviene un consumo, en la mayoría de los casos, de cannabis, que da lugar a una relajación en cuanto a su comportamiento y en cuanto a la relación con el entorno».

En esa certeza absoluta de que las adicciones no son exclusivas de clases sociales ni nivel económico ha insistido también el exfutbolista del FC Barcelona, Atlético de Madrid o la selección española Julio Alberto Moreno, cuyo ejemplo de rehabilitación de las drogas quedó plasmado en el libro 'Nunca recordaré haber muerto' y que también participó con su experiencia en el último tramo de las jornadas.

En este caso, el exdeportista de élite se mostró muy crítico con la eliminación del deporte de los colegios, «de forma que ahora es una actividad que se tiene que hacer de forma privada o particular». También de la falta de una enseñanza integral en la escuela en cuanto a habilidades sociales, cuyo conocimiento actuaría -a su juicio- como un potente factor de prevención: “Los niños aprenden lengua o matemáticas, pero no estas habilidades sociales ni hábitos saludables».

Por último, el delegado del Gobierno de la Junta en Málaga, José Luis Ruiz Espejo, recordaba la importancia del trabajo conjunto de las administraciones y la sociedad «para hacer frente a este problema y avanzar en políticas de prevención». «Este camino es de todos», concluía.

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