«En Diputación tenemos discusiones sanas en el grupo; en el Ayuntamiento directamente no las hay»

Gonzalo Sichar, ayer en el entorno del AC Málaga Palacio, tras la entrevista a SUR.
Gonzalo Sichar, ayer en el entorno del AC Málaga Palacio, tras la entrevista a SUR. / Salvador Salas

Gonzalo Sichar Concejal de Ciudadanos. El edil admite que la ruptura de la disciplina de voto de su partido puede tener efectos en las listas de 2019 pero insiste: «Hay límites que no voy a cruzar»

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

El concejal de Ciudadanos Gonzalo Sichar se convirtió el jueves en el protagonista indiscutible del pleno municipal al romper la disciplina de voto de su partido en el debate sobre el CACMálaga. Sichar insiste en que asume el «coste» político que su gesto puede tener en el medio plazo y deja un mensaje a los que lo ven ahora como pieza clave para la gobernabilidad en la Casona: «No habrá un problema en ese sentido porque mi hoja de ruta es el acuerdo de investidura de Ciudadanos con el PP».

El alcalde se muestra cauto y Cassá insiste en que «estamos ante un hecho puntual»

La ruptura de la disciplina de voto de Gonzalo de Sichar no sólo ha puesto el foco en el propio edil del partido naranja, sino en otros dos inquilinos de la Casona que se pueden ver afectados por los efectos de esta decisión de manera directa o indirecta. En primer lugar el alcalde, Francisco de la Torre, por las dudas en torno a la estabilidad de su gobierno en el caso de que el asunto pase a mayores; y por otra parte el portavoz de Ciudadanos, Juan Cassá, una pieza clave a la hora de decidir si hay represalias o no por el gesto de su compañero.

Y ambos, por el momento, prefieren ser cautos y no dibujar un escenario en el que entre en juego el equilibrio del acuerdo de investidura que firmaron ambos partidos. Así, el regidor se limitó a decir ayer el tema del concejal díscolo «es algo que hablaremos, pero parece que fue un tema personal del señor Sichar».

Por su parte, Cassá se mantuvo en la postura que ya defendió el jueves tras la votación e insistió en que la ruptura de la disciplina de voto «es algo que pasa en los partidos y no le damos más importancia». «Es un hecho puntual y no vamos a tomar ninguna decisión en ese sentido», concluyó.

Es usted el protagonista de todos los corrillos municipales...

–El protagonista involuntario. A mí estas situaciones no me agradan en absoluto.

¿Cómo se gesta esa ruptura de la disciplina de voto? ¿Y sobre todo por qué ese cambio de postura cuando el mes pasado defendió justo lo contrario en una moción de su grupo?

–Yo defendí la moción que llevábamos en el pleno pasado sobre el CAC y el PSOE se acercó a mí para enseñarme la que ellos tenían. Había una serie de puntos con los que no estaba de acuerdo, pero en los últimos tiempos me he estado reuniendo con gente del mundo de la cultura para ir sacando mis propias conclusiones. Y vi que la mejor opción es justo la que me encontré al final en la propuesta del partido socialista. Si yo hubiera redactado la moción lo hubiera hecho en los mismos términos, con el añadido que propuso Juan Cassá de evitar una prórroga del contrato.

«Por supuesto que en el Ayuntamiento no va a haber un problema de estabilidad por mi causa» Estabilidad en el Ayuntamiento

«Fue en febrero, pero no porque me quisiera ir sino porque se decía que me iban a echar» Su consulta como no adscrito

¿Sus compañeros Juan Cassá y Alejandro Carballo sabían que usted iba a votar contra el criterio del partido?

–Yo les mostré la semana pasada mi interés en hablar con ellos sobre todas las mociones en general.

Eso es lo que se hace, de hecho, en todos los grupos municipales para definir el sentido de los votos...

–Eso es lo que debiera ser.

¿Y no lo es?

–No.

¿Por qué?

–Yo en esta ocasión les dije que tenía la agenda ocupada pero que la adaptaría lo más posible a sus espacios. Trabajamos por email para darnos nuestras posiciones de voto, y luego me dijeron esa misma mañana (el jueves) que estaban de acuerdo con todas menos con la del CAC, que era con la que yo imaginaba que podía haber divergencia. Tras consultarlo, finalmente la decisión que tomó el partido fue la que defendieron Juan Cassá y Alejandro Carballo. Yo entiendo que en tan poco tiempo no les pude explicar del todo cuál era la situación del CAC y por eso voté en conciencia.

¿Le han pedido explicaciones?

–No, todavía no, aunque gente con jerarquía orgánica en el partido me ha dado ánimos. No tengo comunicación oficial de nada, pero también entiendo que como ha sido la primera vez a lo mejor se ha hecho mucho ruido. No es algo que debiera ser tan anómalo sobre todo en un partido de nueva política.

Quien sí le ha pidió explicaciones, fuera del pleno, fue el director del CAC, Fernando Francés...

–Sí. Me echó en cara que no me había reunido con él y es cierto; pero sí tuve una conversación telefónica con él en relación con el museo de la Diputación en Antequera (que Francés también gestiona) y ahí me contó algo que no me cuadra con la verdad, y posteriormente me difamó. Entonces con alguien que me difama y que reconoce en privado que se lo inventó no tengo nada más que hablar.

¿Cómo es la relación con sus compañeros?

–Venía siendo muy buena. En ese momento de sorpresa para ellos (con la votación del jueves), Alejandro fue más calmado pero Juan sí que mostró públicamente mucho más enfadado. Luego las declaraciones que he oído de Cassá hacen referencia a que esto es algo normal y coincide conmigo en este sentido.

¿Y antes del jueves?

–Lo que ocurría era que por nuestras agendas teníamos poco espacio común; y el roce hace el cariño pero la distancia desapega. Tuvimos una reunión en la que le dije a Juan que estábamos dando una imagen de una lejanía mayor de la que había, y que teníamos que procurar dar otra que se correspondiera con la realidad.

¿Es consciente de la situación en la que queda con esta ruptura de la disciplina y las consecuencias que puede tener en la estabilidad del Ayuntamiento? Dicen que ahora la llave la tiene usted.

–A mí para empezar me gustaría que en Ciudadanos las listas fueran abiertas, y de esa manera la disciplina de voto sería cosa del pasado. Soy consciente de que no es así, pero cuando ya llega un tema de conciencia no me queda otro remedio. Y lo hago con todo el coste que tenga: creo que en esta legislatura no tendrá ninguno pero probablemente no contarán conmigo en las listas de 2019. Lo asumo, pero yo no he venido a la política para quedarme indefinidamente, sino para cambiar cosas, por eso creo que lo del jueves fue importante aunque no vaya a ser una norma.

Pero esa ruptura puede afectar a la gobernabilidad, con la que ustedes tienen un compromiso como socios de investidura...

–Soy consciente, pero también hay límites que no voy a cruzar. Si en dos años ha ocurrido una vez lo del voto en conciencia, en los dos años que quedan puede volver a ocurrir.

En cualquier caso se le ve más cómodo en Diputación que en el Ayuntamiento...

–En Diputación soy el portavoz.

Me refería al aspecto personal...

–Tengo un equipo estupendo y profesional y estoy muy satisfecho del trabajo que hacemos; y ahí sí que tenemos discusiones sanas en el grupo, entre Teresa Pardo y yo. En el Ayuntamiento directamente no las hay.

¿Se puede decir que en el Ayuntamiento no va a hacer un problema de estabilidad a causa de Sichar?

–Por supuesto.

¿Y por qué hace unos meses se interesó por los trámites para pasar a ser concejal no adscrito?

–Aquello fue en febrero. Era una época en la que había mucha presión sobre mí tras el congreso. Se hablaba de purgas en el partido y yo salía mucho en los periódicos: decían que me iban a quitar la portavocía. Entonces me acerqué a Juan José Espinosa para preguntarle por su situación. Yo quería tener los elementos de juicio suficientes porque no es que yo me fuera a ir, es que se decía que me querían echar.

Pero Juan Cassá ha dicho que no se van a tomar medidas contra usted por esto. Habla de «las cosas de Gonzalo» igual que Bendodo hablaba de «las cosas de Paco»...

–Sinceramente prefiero «las cosas de Gonzalo», que es que actúo en conciencia me cueste lo que me cueste, y soy consciente de que esto puede tener un coste político en 2019, pero también otro más inmediato.

¿A qué se refiere?

–Prefiero quedarme con lo que dice Cassá de que no se van a tomar medidas. Yo quiero estar en el partido.

Pero será consciente de que en su grupo tienen que actuar con cautela con usted porque se rompería un equilibrio importante...

–Sí, pero no quiero jugar a eso de las mayorías porque mi hoja de ruta es el acuerdo de investidura de Ciudadanos con el PP.

Los ediles de la izquierda se estarán frotando las manos de pensar en la posibilidad de sumar mayoría con usted... ¿le han llamado de otros partidos después de lo del pleno?

–He recibido expresiones calurosas de apoyo, sí. Pero sé cómo es la política, y ahora soy un héroe pero cuando me pasen la cuchilla no voy a tener las puertas abiertas de ningún partido.

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