«Va a ser difícil que la investigación se recupere del golpe dado por la crisis»

Rafael Garasse es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular. /
Rafael Garasse es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular.

Garesse asegura que está muy ilusionado de formar parte de la Academia Malagueña de Ciencias y poder aportar su granito de arena Rafael Garesse Catedrático y rector de la Universidad Autónoma de Madrid

ÁNGEL ESCALERA MÁLAGA.

Malagueño de nacimiento, Rafael Garesse ha labrado su destacada carrera profesional en la capital de España. Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular, es rector de la Universidad Autónoma de Madrid. Su nombramiento como académico correspondiente de la Academia Malagueña de Ciencias en Madrid le permitirá mantener un contacto más estrecho con su ciudad natal. La toma de posesión como académico se celebrará hoy (19.30 horas) en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga. El profesor Garesse afirma en esta entrevista que la crisis ha hecho mucho daño a la investigación en España, del que costará recuperarse. Respecto a su incorporación a la Academia Malagueña de Ciencias, que preside Fernando Orellana, asegura que está muy ilusionado por poder aportar su granito de arena a una corporación que lleva a cabo un trabajo de un nivel muy alto. Rafael Garesse será recibido en su toma de posesión por el rector de la Universidad de Málaga, José Ángel Narváez.

¿Qué supone para usted haber sido nombrado académico correspondiente de la Academia Malagueña de Ciencias en Madrid?

-Para mí, es un honor muy grande, porque llevo muchos años fuera de Málaga y este reconocimiento me hace una ilusión extraordinaria y es una alegría inmensa.

«La Academia Malagueña de Ciencias desarrolla una gran labor y un trabajo de altísimo nivel» «Lo peor no es tener que irse fuera a investigar, sino no poder volver a tu país de modo adecuado»

-Su vida profesional como investigador y como docente la ha desarrollado en Madrid, ¿verdad?

-Sí, así ha sido. Me vine a Madrid después de acabar la carrera de Farmacia en Granada. Primero estuve en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), luego en el Hospital Puerta de Hierro, más tarde me fui a Inglaterra y a mediados de los años 80 me incorporé a la Facultad de Medicina de la Autónoma de Madrid.

-¿Eligió la carrera de Farmacia por tradición familiar?

-Fue absolutamente por vocación familiar. Mi padre era farmacéutico y desde muy pequeño tenía claro que iba a seguir la tradición. Barajé otras alternativas de estudios, pero me decidí por Farmacia.

-Aunque lleva mucho tiempo fuera de Málaga, ¿ha mantenido el contacto con su ciudad natal?

-Sí, lo he mantenido. Yo siempre he dicho que soy un malagueño que se ha hecho fuera de su ciudad. Le tengo un cariño enorme a Málaga. Aunque ese contacto no ha sido muy directo, porque mis padres murieron cuando yo era muy joven. No tengo casa en Málaga; cuando voy es alquilando algo en verano.

-¿De qué va a hablar en la sesión de su ingreso en la Academia Malagueña de Ciencias?

-Yo he dedicado una parte importante de mi vida a la mitocondria, que es un orgánulo de las células. Voy a hacer un pequeño viaje por lo que ha sido la investigación en el campo de la mitocondria durante los últimos 40 años. «El título es 'Dos genomas y un destino, la mitocondria. Pequeñas historias de una vieja amistad'.

-¿Conocía el trabajo que hace y la trayectoria de la Academia Malagueña de Ciencias?

-Lo conocía relativamente poco. En los últimos meses, que estoy siguiendo su labor, me ha ilusionado muy gratamente ver lo que hace. La Academia Malagueña de Ciencia desarrolla una actividad enorme y lleva a cabo un gran trabajo, todo con un nivel altísimo. La verdad es que me hace una ilusión enorme poder contribuir con mi granito de arena a su actividad.

-¿Ha notado en su trabajo el descenso de la financiación pública en el campo de la investigación?

-La crisis ha golpeado duramente a la investigación y ha habido un descenso importante de financiación en todos los proyectos. Ese hecho no solo se ha notado, sino que va a ser complicado recuperarse de él. La investigación no es algo que uno pueda dejar un momento y luego volver a retomar, es un continuo. La mayor parte de los países avanzados han invertido más en investigación durante la crisis, porque es la forma de crear conocimiento y salir de esa crisis de una forma rápida.

-Por desgracia, eso no ha sucedido de esa manera en España, donde ha habido muchos recortes en el campo de la ciencia.

-En España ha sido justamente al contrario. En investigación hace falta una base sólida sobre la que construir una ciencia de excelencia. Y ese soporte sólido ha sido el que más ha sufrido durante la crisis.

-¿Puede compatibilizar su cargo de rector de la Autónoma con su trabajo como investigador?

-En la etapa de vicerrector sí pude compaginar ambas cosas de una manera relativamente adecuada. Ahora es bastante más difícil, si bien es cierto que sigo en contacto con mi grupo de investigación. Afortunadamente, tengo un grupo de colaboradores muy brillantes que siguen con el trabajo. Aunque intento mantenerme conectado lo máximo posible, sin duda estoy a un nivel más débil del que he tenido otros años.

Vocación científica

-¿Nota que los alumnos mantiene una vocación científica e investigadora o que prefieren orientar su carrera profesional por otros caminos?

-Creo que el científico es vocacional. La ciencia requiere de una vocación muy fuerte. Sigo observando que hay muchísimos jóvenes con esa vocación, si bien es verdad que las dificultades son ya tan grandes que algunos de ellos se lo piensan un poco más que antes. Cuando yo empecé la carrera científica no teníamos preocupaciones adicionales. Sabíamos que era una actividad exigente, pero que si se trabajaba duro se lograba cumplir los sueños. Ahora el camino es largo y complicado. La vocación sigue existiendo, pero quizás no hay tantas personas que tengan claro, cuando inician su carrera científica, que van a continuar en ella.

-¿Qué le parece que muchos jóvenes investigadores tengan que irse al extranjero al no encontrar salidas en España?

-Lo peor no es irse fuera a investigar, a formarse y a incrementar los conocimientos, sino no poder volver a tu país. La ciencia es muy universal. Lo importante es que uno pueda desarrollar una carrera científica adecuada y correcta en un entorno bueno. El irse fuera, en sí mismo, no es malo, pero tiene que haber una ciencia que acoja a nuestros muy buenos talentos. Lo que falla en estos momentos es que la salida de nuestros jóvenes investigadores no tiene un retorno adecuado. Es algo que debería solucionarse por el bien de la ciencia española.

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