Estos son los diez consejos de Nena Paine para cambiar el mundo

Javier Imbroda y Nena García Paine, ayer en Medac. /Ñito Salas
Javier Imbroda y Nena García Paine, ayer en Medac. / Ñito Salas

«No puedo cambiar el hambre en África, pero sí mi entorno cercano», recuerda la activista social en la apertura del ciclo de charlas del Instituto Medac

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Mercedes García Paine (Nena para todos) tenía 33 años cuando decidió que había llegado el momento de «dejar de quejarse» y «mirar todo lo bueno que tenía alrededor». A ese ‘clic’ que marcó el arranque de su ‘segunda’ vida se unió la certeza de que podía hacer mucho centrándose en la educación como herramienta de cambio: así nació la asociación Nena Paine, que cinco años después es un ejemplo de activismo social que trabaja en decenas de frentes, atiende a 1.800 personas, a 240 alumnos en su academia, a adolescentes con problemas que logran terminar sus estudios y, en fin, a un entorno –el de Ciudad Jardín– que gracias a ella es un lugar más amable.

Toda esa experiencia vital concentrada en apenas cinco años fue el argumento que la propia Nena compartió ayer con los asistentes que llenaron las salas del Instituto Medac en el arranque de su ciclo de charlas ‘Medac Talks’ y en las que colabora SUR. Convencida de que «no puedo cambiar el hambre en África, pero sí mi entorno cercano», García Paine regaló además en su conferencia un decálogo con sus «modestos» consejos para cambiar el mundo. Y avisa de partida: «Si yo he podido, puede todo el mundo».

En esa guía imprescindible, Nena pone en primer lugar la necesidad de «dejar de quejarse»: «la queja no soluciona nada», insiste. Una vez asumido, y en segundo lugar, hay que «tomar la acción», porque «las cosas nunca se arreglan solas ni las arreglan los demás. Lo haces tú».

El tercer punto es básico: «Supera tu miedo». «Hay que tirar para adelante, porque nunca hay que confundir el miedo con el riesgo», insistió García Paine, quien subrayó con insistencia la importancia del cuarto punto de su decálogo: «Sé impecable con tus actos». O lo que es lo mismo, y en palabras de Nena, «no exijas a los demás lo que no estás dispuesto a hacer tú. Aquí no vale la doble moral. Hay que dar ejemplo». El quinto –también imprescindible–: «No critiques, ayuda». «Si alguien hace algo mal no necesita que se lo estén recordando, sino que le echen una mano», añadía.

En sexto lugar, la presidenta de la asociación Nena Paine invita a «bucar el lado positivo de las cosas», y en el séptimo, uno relacionado con la actitud personal: «No seas vago», porque hay que saber diferenciar «entre lo que no sabes y no puedes hacer y la flojera; entre el descanso y la pereza». El octavo, a su juicio, tampoco se puede olvidar: «Diviértete y cuídate». Y ahí tiró Nena de experiencia personal: «Yo sé que estoy todo el día trabajando; el otro día mi padre me dijo que no me divertía con tanto ‘lío’, pero es que para mí la diversión y la felicidad es irme con mis ‘niños’ (los de su asociación) a un partido de fútbol o a comer...».

El realismo a la hora de aplicar este ansia de cambio llega con el noveno punto: «No luches contra una pared». Es decir, asumir que hay «obstáculos que no se pueden salvar, por eso hay que adaptarse y tirar p’alante», recomendaba García Paine, quien cerraba el decálogo con un último consejo que marca ese ‘poco’ o ‘mucho’ que se hace: «Organízate». Y sobre todo: «Que tengas gente que te arrope y que te apoye».

El decálogo

1.
Deja de quejarte.
2.
Toma acción.
3.
Supera tu miedo.
4.
Sé impecable con tus actos.
5.
No critiques, ayuda.
6.
Busca el lado positivo de las cosas.
7.
No seas vago.
8.
Diviértete y cuídate.
9.
No luches contra una pared.
10.
Organízate.

Y entre esa gente tenía ayer Nena a muchos de los suyos. Por ejemplo al entrenador de baloncesto Javier Imbroda, encargado de presentar a su «amiga», a la que conoce «desde que tenía 16 años y venía con su hermano pequeño a los entrenamientos como auténticos fans». De aquella relación que se volvió «familiar y personal», Imbroda se queda con un rasgo de Nena que muchos comparten: «Conozco a pocas personas con una capacidad para trabajar y para soñar». Por ejemplo, con cambiar el mundo.

Para animar a los asistentes y demostrar que sí se puede, sobre todo en la lucha contra esa actitud tan nociva de la queja permanente, Nena García Paine puso como ejemplo su propia experiencia de vida, que no es otra que la de ver el vaso medio lleno. Porque qué es si no que ella haya conseguido darle la vuelta a las cosas y dejar en un segundo plano lo que ella misma definió como ‘la Nena que no veis’: once intervenciones quirúrgicas derivadas de sus problemas de obesidad, cientos de pinchazos, decenas de transfusiones, la pérdida de su madre y de su mejor amiga (la doctora Pilar Galera, que da nombre a su economato) y, en fin, unas secuelas físicas que aún arrastra y que se han manifestado en “lesiones precancerosas en el esófago”.

A pesar de todo, Nena quiso dejar la imagen ‘que se ve’ de ella a través de su trabajo: una academia en la que estudian 240 niños, diez adolescentes con problemas en los estudios en centros privados –en este caso, quiso agradecer al Instituto Medac que “ahí sí se crea en ellos”-, dos economatos, el proyecto inmediato de un banco de alimentos, 17 personas en nómina, más de 1.800 personas atendidas y cooperación internacional con Filipinas y con África.

“Y después de todo esto, ¿aún creéis que no se puede cambiar el mundo?”, concluyó Nena.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos