El dictado y la división del niño Picasso

Examen de ingreso de Picasso. /SUR
Examen de ingreso de Picasso. / SUR

El joven artista, con solo 10 años, hizo una prueba para el acceso a la segunda enseñanza en el entonces instituto Gaona

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Picasso no fue muy amante de los libros ni de los colegios. Prefería dar rienda suelta a su imaginación. Pero con solo 10 años, antes de que la familia partiera hacia La Coruña, donde su padre había conseguido una plaza de profesor en la Escuela de Bellas Artes, el joven Pablo hizo un examen para acceder a la Segunda Enseñanza. Tanto la solicitud como la prueba documental de este examen se encuentran depositadas en el archivo histórico del IES Nuestra Señora de la Victoria (Martiricos), aunque en realidad la prueba se realizó en el instituto de calle Gaona, el único que por entonces había en la provincia.

El padre de Picasso, José Ruiz Blasco, era ayudante de dibujo en la Escuela de Bellas Artes de Málaga y conservador del Museo Municipal. Estos empleos no le proporcionaban ingresos suficientes para mantener a su familia. En 1884, 1887 y 1890, solicitó una vacante existente en la Escuela de Bellas Artes de La Coruña. Admitido al concurso junto a otros cuatro aspirantes, por fin consiguió que el 4 de abril de 1891 se publicara oficialmente su nombramiento como profesor numerario de la Cátedra de Dibujo de Adorno y Figura en la ciudad gallega.

Antes de salir de Málaga, Picasso debía aprobar su examen de ingreso en la Segunda Enseñanza. El examen se celebró el 25 de junio de 1891 en el Instituto sito en la calle Gaona, y consistió en un breve dictado y una división. El archivo histórico del IES Nuestra Señora de la Victoria conserva tanto la solicitud del examen, con fecha 13 de junio de 1891, como la prueba a la que se enfrentó el joven Picasso, un breve dictado y una división, que realizó el día 25 y con una nota de aprobado.

Picasso, 'presumiendo' de su dificultad con los números, le contó a Sabartés que el profesor prácticamente le dio el resultado de la misma. Así lo recoge quien fuera su secretario personal durante años en 'Picasso. Retratos y recuerdos', (Madrid, 1953). En la parte teórica el profesor hace algunas preguntas que no obtienen respuesta alguna por parte del niño. En la parte práctica cuenta Picasso que tras copiar los números de la pizarra, subió al estrado del profesor y pudo observar en una mesa la operación ya realizada. Retiene en la memoria sus números y los reproduce en su examen como un dibujo.

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