Detenido por aparcar en plazas de discapacitados con la tarjeta de su suegro fallecido

El hombre reconoció que llevaba dos años usando el documento y que lo utilizaba siempre que no encontraba una plaza libre

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Aparcaba tranquilamente en las plazas reservadas para personas con movilidad reducida, aunque se bajaba del vehículo por su propio pie y, aparentemente, sin ningún problema para caminar. Hasta que una patrulla de la Policía Local lo sorprendió y descubrió la treta que, como él mismo reconoció al ser detenido, llevaba utilizando dos años para estacionar su cuatriciclo cuando no encontraba un hueco libre.

Todo comenzó cuando, días atrás, una unidad observó al individuo aparcando en una de las plazas reservadas para discapacitados junto al centro de salud del distrito Este, en la avenida Salvador Allende de la capital malagueña. Los policías locales observaron que exhibía en el vehículo, en lugar visible, una tarjeta expedida por la Junta de Andalucía para personas con movilidad reducida. Aparentemente, era auténtica, aunque por la posición en la que estaba colocada no dejaba ver el periodo de validez de la misma.

La Policía Local sospechó al observar que la tarjeta estaba en una posición que impedía ver su validez

Cuando los agentes se encontraban en el lugar, se presentó el propietario del vehículo, un hombre de 52 años, natural y vecino de Málaga. Los agentes le pidieron que les mostrara la tarjeta y comprobaron que estaba caducada desde el 22 de abril de 2016, por lo que procedieron a retirársela.

La sorpresa vino al confeccionar el boletín de denuncia por estacionar sin autorización en un espacio reservado para discapacitados. Al identificarlo, los policías locales observaron que tenía un DNI a nombre de otro hombre, que era además el verdadero titular de la tarjeta de aparcamiento para personas con movilidad reducida. Él reconoció que ambos documentos eran de su suegro, que «estaba impedido y debía guardar cama por su enfermedad», según fuentes policiales.

Uso fraudulento

Al escucharlo, los agentes empezaron a sospechar que pudiera estar haciendo un uso fraudulento de la tarjeta en su propio beneficio suplantando la identidad de su suegro. Y para colmo, las primeras pesquisas indicaban que podía estar mintiendo y que el verdadero titular no estaba enfermo, sino muerto.

Los agentes decidieron comparecer en la comisaría de la Policía Nacional en el distrito Este (El Palo) para dar cuenta de los hechos. Allí entregaron la denuncia y la documentación intervenida, y empezaron a hacer gestiones para comprobar fehacientemente que el suegro había fallecido. Los funcionarios contactaron con el centro de valoraciones de la Junta de Andalucía, donde verificaron que el documento era legal y confirmaron a los policías que el hombre había fallecido en 2014.

Ante estos extremos, la Policía Nacional determinó que existiría una responsabilidad del investigado por un presunto delito de falsedad documental, ya que al parecer había hecho uso de un documento público auténtico sin estar legitimado para ello, además de perjudicar a otros usuarios con movilidad reducida que hayan podido tener la necesidad de usar las plazas que él ocupaba sin ser discapacitado. Los agentes también destacaron en el atestado que el individuo llevara en la cartera el DNI de su difunto suegro, que según las pesquisas habría utilizado para acreditar la titularidad de la tarjeta de aparcamiento.

Con estos indicios, los agentes decidieron localizar y detener al individuo, al que se interrogó en comisaría sobre estos hechos. Según las mismas fuentes, el hombre reconoció entonces que la tarjeta era de su suegro y que él había hecho uso de la misma durante los dos últimos años –desde que él murió– siempre que no encontraba una plaza de aparcamiento libre. Tras tomarle declaración, los investigadores lo dejaron en libertad con cargos, advirtiéndole de la obligación de comparecer en el juzgado cuando sea citado.

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