Detenida por encadenar a su hijo de 12 años para que no se fugara de casa en Málaga

Detenida por encadenar a su hijo de 12 años para que no se fugara de casa en Málaga

La mujer, que se mostró desesperada por la dificultad para controlar a su hijo, le dejó un móvil sin saldo desde el que el menor llamó al 112

Juan Cano
JUAN CANOMálaga

Tenía comida, agua, un móvil (sin saldo) para entretenerse con los juegos y la tele encendida. Pero no podía moverse del perímetro del salón: se lo impedía una cadena atada a la pata de un sillón y cerrada bajo llave con un candado. Así encontraron unos agentes de la Policía Nacional a un menor de 12 años al que presuntamente su madre había dejado encerrado para evitar que se fugara de casa.

Todo comenzó a las tres de la tarde del pasado día 11 en una vivienda de la capital malagueña. Fue el propio menor quien telefoneó al 112 desde el móvil que le había dejado su madre. Aunque la tarjeta de prepago no tenía saldo, sí podía llamar a los servicios de emergencias. El adolescente le contó al operador que lo atendió que su madre se había marchado de casa y lo había dejado encadenado, según confirmaron a este periódico las distintas fuentes consultadas.

Desde el 112 alertaron al 091 de la Policía Nacional, que envió rápidamente una patrulla para comprobar la veracidad de lo que había manifestado el joven. Los agentes llegaron al edificio y subieron por las escaleras, donde se encontraron con una mujer que resultó ser la madre del menor. Ella misma abrió la puerta del domicilio a los funcionarios, que hallaron dentro al menor sentado en el sofá y con una cadena alrededor del tobillo.

La madre había dejado a su alcance agua, comida, un teléfono y la televisión encendida

El adolescente se escapó de su domicilio el día anterior y no pudo ser localizado hasta la madrugada

Los policías liberaron al adolescente y detuvieron a la progenitora por un presunto delito contra la libertad. Según las fuentes, la mujer lo había atado esa misma mañana para impedir que se marchara del domicilio, aunque le dejó a su alcance comida y agua, además del teléfono móvil desde el que llamó a los servicios de emergencias.

Al día siguiente, la madre del menor pasó a disposición de la titular del Juzgado de Instrucción número 10, que se encontraba en funciones de guardia. La mujer reconoció que lo que había hecho no estaba bien, pero también desveló el motivo y, con él, el trasfondo de un caso que resulta ser bastante más complejo. Al parecer, la madre se mostró desesperada por la dificultad de controlar a su hijo y sus constantes fugas del domicilio familiar e incluso del centro de protección de menores en el que había sido internado.

Búsqueda

La progenitora explicó a la jueza que el viernes, sin ir más lejos, el adolescente se marchó de casa y ella tuvo que movilizar a sus familiares para tratar de localizarlo. Estuvieron buscándolo todo el día. Según las fuentes consultadas, lo encontraron de madrugada y en compañía de varios mayores de edad. Al parecer, preocupada por los malos hábitos y las compañías, tomó la decisión de encadenarlo para evitar que volviera a fugarse.

Tras escuchar su testimonio, la magistrada optó por dejarla en libertad sin medidas cautelares, aunque investigada por un presunto delito de coacciones.

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