Juan Andrés Teno: «Hemos desterrado la palabra ‘maricón’; hagamos lo mismo con los ‘vientres de alquiler’»

Juan Andrés Teno centra su actividad en el mundo LGTBI ayudando a familias con hijos /Sur
Juan Andrés Teno centra su actividad en el mundo LGTBI ayudando a familias con hijos / Sur

Delegado en Andalucía de GALEHI (Gays y Lesbianas con Hijos). Teno insiste en que por encima del ‘cómo regular’ está el debate sobre la denominación, una fórmula que tiene que proteger a los menores

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Juan Andrés Teno es una cara conocida para los habituales en el Ayuntamiento de Málaga, ya que es funcionario del departamento de Comunicación. Sin embargo, también lo es el mundo del activismo LGTBI, en el que trabaja para normalización y visibilización de las familias. Es consciente de los avances que se han producido, pero cree que la homofobia real (que no institucional) sigue existiendo en este país.

¿Cuál cree que es la visión que tiene la mayor parte de la sociedad en el asunto de la gestación subrogada?

–Creo que es evidente que el debate ya se ha establecido. Está aquí y hay que solucionarlo, o tienen que solucionarlo los políticos, que es a quienes les corresponde. De una manera u otra tienen que dar una solución a la situación de un nuevo tipo de familias que acceden a la maternidad o a la paternidad a través de la gestación. Hay que salir de la situación de alegalidad. En España no es ilegal, y depende un poco, al fin y al cabo, de lo que diga el cónsul de turno. Eso no puede ser así, hay que proteger a los menores, que es lo que nos preocupa a nosotros.

Hay un debate importante con el tema de la terminología. Tengo entendido que usted está en contra de que se llame ‘vientres de alquiler’...

–Mire, de vez en cuando los políticos dicen cosas que están bien. Hace poco, en un pleno del Ayuntamiento de Málaga, un concejal dijo algo que se me quedó grabado: que los colectivos sociales tienen derecho a que se les denomine como ellos quieran para que no se les estigmatice. Si las familias que tienen hijos a través de la gestación quieren que se llame así, que por cierto es como lo denomina la normativa europea, ¿por qué usar otro nombre si les va a dañar? Es decir, si hace daño usar el término ‘vientres del alquiler’, no lo usemos. Hace poco escribía que igual que hemos desterrado la palabra ‘maricón’ porque ofende, hagamos lo mismo en este caso. Si a una familia le ofende, por lo menos habrá que respetarlo. Y luego ya entremos a debatir si es ético o no; si es legal o no; o si hay que regularlo, prohibirlo, o dejarlo como está. Pero esto es lo que las familias están demandando, me parece lo más lógico. No hay necesidad de agredir a la gente, como mínimo hay que tener un respecto, por los niños y las niñas.

Claro, lo que pasa es que con ese mismo argumento, si las mujeres –que al fin y al cabo son las afectadas– quieren que se le llame vientres de alquiler, ¿no habría una especie de choque de legitimidades?

–Para mí los dos términos son adecuados porque responden a dos realidades diferentes. Me explico: Creo que la gestación por subrogación es un proceso en el que se han respetado los derechos de todas las partes intervinientes: familia, mujer gestante y el niño o niña. Si hablamos de vientres de alquiler nos referimos a un proceso en el que no se han respetado a algunas de las partes. Hay una gran diferencia entre un término y otro, así como el lugar en el que se lleve a cabo lo que yo considero una técnica de reproducción asistida. No es lo mismo hacerlo en Estados Unidos que en un país que no respeta los derechos humanos.

«El debate sobre la gestación ya está aquí y hay que darle una solución»

«Si a las familias les hace daño el término vientres de alquiler, pues no lo usemos»

«En la izquierda el debate se está dando entre feministas que están a favor y en contra»

«Los motivos de la negativa del PP, PSOE y Podemos son los mismos: no aceptar nuevos modelos de familia»

«Conozco a mujeres españolas que estarían dispuestas a ser gestantes de forma solidaria»

«Me parece un horror que el Gobierno mantenga acuerdos de adopción con países como Rusia»

«En los países democráticos donde existe la gestación subrogada con retribución no sale ‘rentable’ para ellas»

¿Por qué cree que se está centralizando mucho el debate en las familias LGTBI y no tanto en las parejas heterosexuales? Se lo digo porque según los datos, las primeras sólo son un 30 por ciento del total...

–Porque en esta sociedad, nos guste o no nos guste, existe una cosa que se llama homofobia o LGTBIfobia. Políticamente está mal visto ser homófobo, pero las personas del colectivo sabemos que la homobofia está ahí.

¿No le parece que parte de este problema radica en los distintos posicionamientos internos de los partidos de izquierda? Éstos han sido tradicionalmente los que han propiciado los grandes cambios en cuanto a derechos civiles, y ahora mismo hay sectores LGTBI enfrentados con otros feministas...

–No, no. Se está dando el debate entre sectores feministas y sectores feministas. Tanto en el PSOE como en Podemos el debate está entre el feminismo, entendido como algo exclusivo de las mujeres, en las que hay algunas a favor y otras en contra. El feminismo no es una corriente monolítica, hay diferentes sensibilidades. Es decir, no dice que no a la gestación por subrogación. ¿Por qué se centra en la población masculina cuando hay mujeres lesbianas que también han recurrido a este método? Porque somos más visibles. Una pareja heterosexual puede ‘camuflar’ el origen de su hijo; una pareja gay no. Llega de dos modos: o adopción o gestación. Eso es lo bueno, que hemos conseguido la visibilización, especialmente de las familias, para que cambie su concepción y se entienda que somos tan ‘normales’ como cualquier otra familia. Por eso se carga contra los gays, no tanto contra la gestación. Y eso se llama homofobia.

Bueno, a ver, entiendo que no todo el mundo que esté en contra es porque sea homófobo...

–Bueno, usted ha visto como en redes se usan términos como ‘gaycapitalismo’ que vienen a estigmatizar a una población que ya de por sí lo está. Las personas LGTBI sabemos lo que es tener un peso a nuestra espaldas.

Parece que en los partidos de izquierda la postura del ‘no’ va ganando...

–Eso no es cierto.

El último Congreso Federal del PSOE votó que no.

–Bueno, es que el PSOE está viviendo una situación muy particular, y no se manifiesta ni en eso, ni en muchas otras cosas. Cuando solventen sus problemas veremos qué opinan de verdad. Ahora mismo no hay postura.

En el PP tampoco están por la labor de apoyar una regulación, aunque por otros motivos.

–Yo es que pienso que los motivos son los mismos. No aceptar nuevos modelos de familia. Se juntan por una parte y por la otra. Lo único que se pide es que se regule.

¿Cuál cree que es la mejor manera de regularlo?

–Yo es que no tengo opinión. Pienso que se debe regular y se debe establecer un debate para ver cuál es la mejor forma de hacerlo para que proteja a todas las partes, empezando por las mujeres gestantes.

Hay algunas propuestas que señalan que se podría regular para que solo se pueda dar de manera altruista, sin pagar. ¿Usted cree que eso es realista?

–Es un debate que se tiene que establecer. Ahora lo que hay es una guerra.

Insisto, ¿cree que respondería a una demanda real que solo se regularice para casos altruistas?

–Existe en otros países, así que aquí se podría dar. Yo es que hasta ahí no llego. Lo que trabajo en el activismo LGTBI es el tema de las familias, y a mí me preocupan son los niños y las niñas. Lo cual no quiere decir que deje a la mujer en segundo lugar. Si ya tenemos unas familias creadas y constituidas, hay que protegerlas. Que el desarrollo de esos menores sea el adecuado.

Bueno, pero se trata de regularlo de cara al futuro. Si se hiciese como en Estados Unidos empezarían a surgir muchas más familias homoparentales con hijos. Pero aquí el debate está también en la cuestión económica. La pregunta es si habría mujeres gestantes si no hubiese retribución económica

–Es que en los países democráticos donde existe, la retribución no sale ‘rentable’, creo yo, para ellas.

¿Y por qué lo hacen entonces?

–Los testimonios que yo he escuchado dicen que lo hacen por solidaridad. Y conozco a mujeres españolas que estarían dispuestas a hacerlo sin contraprestación. Pero deben ser ellas las que lo decidan.

Cambiando de tema, aunque no del todo. Usted tiene un hijo adoptado y conoce este asunto. ¿Qué le parece que el Gobierno mantenga acuerdos con países que no permiten la adopción por parte de familias homoparentales?

–Me parece un horror. No puedes estigmatizar a una parte de la población de esta manera.

¿Se deberían romper estos acuerdos?

–No lo sé, pero una vez que se hayan solventado los procesos abiertos, el Gobierno se tendría que pensar lo que está haciendo. Pongo el caso de Rusia, donde se menoscaba nuestros derechos.

Fotos

Vídeos