Demolida una caseta ilegal en Virgen de Belén

Trabajos de demolición. /
Trabajos de demolición.
Cosas de la ciudad

Los vecinos de esta barriada de la Carretera de Cádiz vieron cómo se cumplía una de sus reivindicaciones más demandadas desde los años 80

JOSÉ MANUEL ALDAY

Ha llevado su tiempo, décadas para que se hagan una idea de lo antiguo del problema, pero ayer al fin los vecinos de la barriada Virgen de Belén de la Carretera de Cádiz vieron cómo se cumplía una de sus reivindicaciones más demandadas desde los años ochenta: El derribo de una construcción ilegal adosada a una caseta de un transformador de Endesa, ubicada entre las calles El Gordito y Chico del Matadero, que obligaba a los transeúntes a descender a la calzada para seguir caminando, pues interrumpía por completo la acera. La construcción ilegal, ayer por fin fue demolida por el Ayuntamiento.

Una actuación que fue valorada de forma muy positiva por Francisco Romero, presidente de la asociación de vecinos Altamira-Virgen de Belén, quien señaló que se trataba de una reclamación que venía realizando la asociación y que llevó años de lucha a su antecesora en el cargo, Virginia Rodríguez, a quien ayer recordó especialmente. «Esto lleva así muchos años, y ha sido ahora cuando finalmente se ha normalizado la situación, por lo que desde la asociación queremos mostrar nuestro agradecimiento a la Junta de Distrito 7 y al concejal Raúl Jiménez tras tantos años de lucha porque se atendieran nuestras peticiones», dijo.

El edil responsable del distrito aseguró a este periódico que tras años de tramitación, «se ha podido culminar finalmente el expediente abierto en su momento y la Gerencia de Urbanismo ha procedido a demoler la estructura que ocupaba parte de la acera, de modo que ésta quedará despejada para posibilitar el tránsito de los peatones». La estructura demolida era usada por una entidad dedicada a realizar diversas actividades, y los enseres que albergaba han sido trasladados a un depósito municipal, según el concejal.

La caseta ocupaba la acera.
La caseta ocupaba la acera.

Con todo, este adosado no es el único problema que denuncian los vecinos de la zona, quienes también se quejan de la suciedad que se acumula junto a sus viviendas procedentes del espacio que ocupa ese mismo centro.

De igual modo, los vecinos de la zona señalan que junto a las vallas de ese centro se suelen concentrar jóvenes los fines de semana a hacer botellón que además de las molestias que ocasionan, dejan aquella zona sucia, por lo que piden un mayor control y vigilancia policial y una mayor limpieza en ese punto, sobre todo ahora que la acera va a quedar despejada después de que el inmueble que la ocupaba ha sido finalmente demolido.

La línea 35 dejó a los viajeros en el Camino Nuevo y no subió a Gibralfaro

La interrupción ayer tarde del tramo final del recorrido de la línea 35 de la EMT por un concierto en el castillo de Gibralfaro es motivo las quejas de usuarios de esta línea. Según manifestó a este periódico Carmen Morales, una de las viajeras afectadas, el autobús que cubre el trayecto desde la avenida de la Aurora hasta el castillo de Gibralfaro les dejó en el Camino Nuevo, por lo que los viajeros tuvieron que subir andando hasta sus domicilios o a los lugares donde se dirigían.

«A partir de las seis de la tarde el autobús dejó de subir a Gibralfaro y nos dejó a los viajeros en la explanada del Camino Nuevo porque los conductores tenían orden de no continuar su ruta debido al concierto de Pablo Alborán que había en el castillo de Gibralfaro», manifestó esta usuaria anoche indignada por una medida que les perjudicó y que, según indicó, se realizó además sin previo aviso. «Además de los residentes en la zona, había viajeros que iban con maletas y se dirigían al Parador, por lo que me parece increíble que se interrumpa una línea de transporte público por un concierto», dijo.

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