Daniel Pérez: «El alcalde es un experto en enredar, y cuando enreda gana tiempo»

Daniel Pérez lleva dos meses al frente del grupo municipal socialista. /Francis Silva
Daniel Pérez lleva dos meses al frente del grupo municipal socialista. / Francis Silva

Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga. El portavoz socialista insiste en su «mano tendida», pero está convencido de que «los grandes proyectos no se resolverán mientras De la Torre sea alcalde»

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Los que le conocen bien hablan de sus «ganas» y de su condición de «currante». Y más ahora que ha pasado a la primera línea de la trinchera política como portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Málaga. Desde hace apenas dos meses, Daniel Pérez se enfrenta al doble reto de preparar a su partido para optar con garantías a la alcaldía en 2019 después de dos años convulsos en su grupo y, por otra parte, dar la imagen de una oposición sólida justo ahora que muchos ven en el PP un proyecto agotado. Eso, unido al proceso de primarias que vive en estas semanas su partido por la secretaría general en la provincia han convertido su arranque de curso en un escenario que tiene poco de tranquilo.

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¿Cómo lo afronta?

–Con las pilas cargadas y conociendo los problemas de la ciudad. En estos días hemos tenido la oportunidad de confirmar que los barrios están abandonados y que los vecinos están cansados de los problemas de la limpieza, que han llegado a extremos insostenibles. Ahora conviven en Málaga dos realidades: la Málaga de los barrios, que está abandonada, y la Málaga inacabada, que es la de los grandes proyectos sin hacer.

En esos proyectos sin terminar se refiere a la falta de limpieza...

–Es que es el gran problema que tienen los vecinos de Málaga. No es tanto el modelo de Limasa, que es lo que ahora se discute, sino la falta de limpieza y la mala recogida de muebles y otros enseres de la vía pública. El Partido Socialista defiende una Limasa municipalizada, ya que los 12 millones de ahorro que confirman los informes que habría se podría invertir en la contratación de más personal y mejorar la maquinaria, que está obsoleta. Yo no me fijo tanto en el modelo como en el resultado.

¿Pero creen que realmente podrán convencer al alcalde de que un modelo público?

–Creo que el alcalde es un experto en enredar, y cuando enreda gana tiempo. Lo hemos visto con el metro y con Limasa pasa lo mismo. Por nuestra parte hay mano tendida: nuestra opción es la empresa pública porque los servicios esenciales tienen que estar en manos públicas.

¿Qué es lo más urgente teniendo en cuenta que estamos en el último tramo de la legislatura?

–Los grandes proyectos de Málaga van a seguir sin resolverse mientras esté Paco de la Torre como alcalde.

¿Tan poca confianza tiene en él?

–Estamos ya pasado el ecuador de la legislatura y lo que no se haya dispuesto en las bases los dos primeros años ya no da tiempo. En el Astoria había un proyecto interesante pero se hizo mal el proceso y acabó en una gran decepción porque el alcalde lo quemó. Y con respecto al metro ya no se puede seguir usando a Málaga como rehén para el enfrentamiento con la Junta de Andalucía.

«Ahora tenemos la Málaga de los barrios, que está abandonada; y la Málaga de proyectos sin hacer»

Ahí mantienen ustedes un difícil equilibrio de lealtades...

–Por nuestra parte lo que siempre intentamos hacer es asumir los retos con sentido común. Lo que tengo claro es que 18 concejales estamos a favor de que se acabe el metro hasta el Civil y 13 no lo están. Es una necesidad porque el metro es la obra civil más importante que está haciendo la Junta en toda la comunidad autónoma y no queremos que se sigan poniendo palos en las ruedas. Desde el inicio de la obra el alcalde estuvo en contra; y después hago autocrítica y también digo que la Junta nunca debió iniciar la obra desde los extremos, sino de manera radial desde el centro. Pero lo que está claro es que ahora hay que terminarlas y que esa mayoría del pleno hay que respetarla.

«La obra hay que terminarla y la mayoría del pleno tiene que respetarse»

En otros asuntos como la educación y la sanidad, temas de discusión permanente en el pleno, ustedes están en la misma posición. Se les acusa de tibios...

–Sí, hay momentos en los que se presentan mociones que vienen de una demanda real de los ciudadanos y cuando se insta a la Junta a hacer algo entiendo que hay cosas que se tienen que mejorar, sin duda. Por ejemplo yo he sido delegado de Salud y creo que en esa materia se ha hecho un esfuerzo titánico, al igual que se ha hecho en educación. En todas las propuestas constructivas nosotros vamos a estar ahí, pero hay algunas que sólo buscan la confrontación.

¿Cómo ve al alcalde? ¿Cree que estará hasta el fin de la legislatura?

–Sí, yo creo que va a aguantar porque ha habido muchos malagueños que le han confiado su voto y creen en su palabra. Y esos votantes se sentirían decepcionados si se va. También se sentirían decepcionados en Ciudadanos, que tienen un acuerdo programático y que en el punto 10 incluye que el alcalde tiene que terminar la legislatura.

¿Cómo es su relación con él?

–Buena. El alcalde y yo hablamos mucho, de tú a tú, en muchos actos en los que coincidimos; y en la primera reunión que tuvimos cuando me nombraron portavoz le hice saber que en la defensa de todo lo que sea por el bien de la ciudad de Málaga nos tendrá a los socialistas. Nosotros somos responsables.

¿Y qué valoración hace de sus dos primeros meses al frente del grupo municipal socialista?

–En estos dos meses he trabajado mucho y he aprovechado para reunirme con gran cantidad colectivos, incluso a costa de las vacaciones. Yo veo en la gente, sobre todo en los militantes, que están satisfechos, el ‘feed back’ que recibo es positivo.

¿En qué medida ha cambiado la estrategia del grupo municipal con su llegada?

–Esto es un trabajo colectivo, pero es verdad que cada portavoz imprime sus formas. María Gámez y Mari Carmen Moreno hicieron un gran trabajo, pero creo que una de las cosas que le hacía falta al Partido Socialista es la presencia en la ciudad.

Supongo que haber tenido tres portavoces en dos años no habrá sido fácil a nivel político y personal

–Siempre que se produce un cambio de portavoz se genera una turbulencia. Yo con María Gámez trabajé muy bien y eso me sirvió para conocer mejor el funcionamiento interno con la Casona. El grado de compromiso lo aumenté como viceportavoz y con María del Carmen Moreno al frente del grupo, y todo eso me ha servido para tener una experiencia acumulada para mi nueva función. La verdad es que me considero una persona currante y creo que en este momento puedo aportar muchas cosas porque conozco bien Málaga y voy a dar lo mejor de mí.

Hablemos de suma de fuerzas: ¿se ve con capacidad suficiente como para atraerse a Ciudadanos, que serían la clave para un hipotético cambio de color en la Casona?

–Ese paso intentó darse cuando se celebraron las elecciones, pero la voluntad de cambio no fue posible porque Ciudadanos optó por que nada cambiara. Ahora mismo está gobernando el PP y aunque tenga un proyecto agotado el Partido Socialista aspira a gobernar la ciudad porque sean los malagueños quienes confíen en él.

El PSOE en Málaga también está de actualidad por las primarias a la secretaría provincial. ¿En qué medida le afecta?

–Lógicamente el PSOE y sus tres precandidatos se han puesto como objetivo recuperar el Ayuntamiento de Málaga tras veinte años de gobierno popular. Ganar en el Ayuntamiento implica también poder gobernar en la Diputación para hacer unas políticas que estén más de acuerdo con las necesidades reales de los malagueños. Yo creo que es importante que la persona elegida tenga como máxima prioridad gobernar en la ciudad.

¿A quién va a apoyar?

–A José Luis Ruiz Espejo.

¿Por qué?

–Por muchas razones. Hemos coincidido trabajando durante tres años, con él como delegado del Gobierno de la Junta y yo como delegado de Salud. Es una persona con la que se trabaja muy bien y es muy respetuoso; tiene una gran capacidad de diálogo y una experiencia política y orgánica muy importante. Entiendo que reúne condiciones para garantizar que el PSOE sea un partido sólido.

¿Qué es lo primero que tiene que cambiar en el partido para eso?

–La persona que salga elegida tendrá que cambiar las formas: el partido ha cambiado porque la sociedad también lo ha hecho, y se trata de mantener la esencia de las siglas pero sin perder de vista las necesidades de una sociedad que ha madurado.

¿Realmente piensa que en este margen de tiempo el PSOE estará listo para optar a la alcaldía?

–Yo creo que se va a producir un punto de inflexión, independientemente de quién sea el candidato del PP, y eso nos va a servir a los socialistas para reorganizarnos y forjar las bases de un proyecto que genere ilusión.

No hará falta que le pregunte si se ve como candidato a la alcaldía

–Yo me siento con fuerzas e ilusión. Cuando llegue el momento habrá primarias y nuestro trabajo hasta entonces estará en preparar al partido para que esté bien posicionado.

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