Curiosidades de los megayates más imponentes que han hecho escala en Málaga

Radiant, propiedad del magnate de Emiratos Árabes Abdulla Al Futtaim
Radiant, propiedad del magnate de Emiratos Árabes Abdulla Al Futtaim / SUR

El Puerto de la capital ha recibido a seis de los buques de recreo más grandes que navegan por el mundo

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

El Puerto de Málaga está en las cartas de navegación de los armadores de algunos de los barcos de recreo privados más grandes y lujosos del mundo. La dársena del Marqués de Guadiaro es segura, está bien comunicada, cuenta con empresas y servicios de alta calidad y está menos saturada que otras del Mediterráneo, como Palma o Barcelona. La mayoría de las que han venido son escalas que se denominan «técnicas», para hacer operaciones de mantenimiento y avituallamiento. Aunque sus habituales pasajeros VIP no suelen prodigarse por la ciudad, en los muelles corren historias de compras nocturnas de grandes cantidades de bebidas de las mejores marcas y banquetes de postín servidos con discreción absoluta en algunos de estos buques.

En lo que va de año, en estas instalaciones han amarrado siete de los megayates más grandes que navegan por el mundo, con esloras de cien metros o más; y suman hasta una veintena si se tienen en cuenta los que tenían entre 40 y 70 metros, según las estadísticas aportadas por la Autoridad Portuaria. El primero en llegar, en febrero, fue el I Dinasty, de 101 metros, propiedad del magnate de Kazajistán Alijan Ibragimov. El siguiente en venir, ya en mayo, fue el Aviva, que se queda rozando la cifra simbólica de los 100 (98,4 metros de eslora). Su dueño es el empresario inglés Joe Lewis, considerado la séptima fortuna de Reino Unido y la 277 del mundo.

Con el inicio del verano comenzó el verdadero desfile de naves de superlujo. El primero de la temporada fue el Turama, un crucero de pasajeros que fue reconvertido para uso privado, con 116,4 metros e incluido en la flota de la familia real saudí. Le siguió de cerca (por fechas) el Radiant, propiedad del magnate de Emiratos Árabes Abdulla Al Futtaim (110 metros). Este ha sido el que más tiempo ha pasado en escala, unas dos semanas.

Prince Abdulaziz

El 6 de julio llegó el más grande de cuantos han pasado por Málaga este año. Ese día atracó en el Adosado al Dique de Levante (ADL), en las inmediaciones de la Casa de Botes, el buque Prince Abdulaziz, de 147 metros y propiedad del rey de Arabia Saudí. Está considerado el octavo yate más grande del mundo, e hizo escala en Málaga por tercera vez en su ya larga historia (se construyó en 1984).

La siguiente visita fue la del Luna, de 114 metros, aunque en este caso lo hizo de madrugada, durante unas horas, y con un cometido muy especial: llenar sus depósitos con 230 toneladas de gasóleo de automoción de la máxima calidad en la terminal de Oil Distribution Terminal (ODT) en el muelle 9, en una operación que ha supuesto inaugurar una nueva línea de negocio en los muelles de la capital.

El último en llegar, y de hecho esta semana se encuentra todavía en el muelle dos (Palmeral) ha sido el megayate de las estrellas. El ‘Rising Sun’ (Sol naciente) tiene 138 metros de eslora y es propiedad de David Geffen, magnate estadounidense de la industria audiovisual (es uno de los propietarios de la productora Dreamworks). A bordo de este han navegado durante el verano, entre otros, el músico Bruce Springsteen; el expresidente de EE.UU, Barack Obama; la presentadora Oprah Winfrey y el actor Tom Hanks, entre otros.

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